'España, sin ir más lejos' (Cuatro) viaja a Cantabria

El primero episodio de la nueva temporada de Viajeros Cuatro propone un recorrido por los atractivos de la provincia cántabra: mucho más que Santander.

Cantabria de norte a sur y de este a oeste es un álbum de preciosas fotografías, ya sea de su costa o de los valles y montañas del interior. Estas tierras son las que recorre el primer episodio de España sin ir más lejos, que se emitirá este viernes a las 22 en Cuatro con Antonio Resines como invitado especial. El equipo de Viajeros de la cadena de Mediaset comienza así una serie de entregas centradas en descubrir los más bellos rincones de España.

La primera parada en tierras cántabras, como no podía ser de otra manera, es Santander. La capital es una de las ciudades más señoriales de la costa cantábrica, con el puerto como centro de la vida comercial y de ocio. Pasear la ciudad y degustar alguno de los platos típicos de su gastronomía, como las rabas, las sardinas a la santanderina o el cocido montañés, es prácticamente obligatorio.

Fachada del Palacio de Sobrellano en Cantabria.
Fachada del Palacio de Sobrellano en Cantabria.

El ambiente urbano de la capital contrasta con la placidez de la vida tranquila en la bonita ciudad de Comillas. A pesar de ser uno de los lugares más visitados por los turistas, el lugar parece haberse quedado estancado en aquel tiempo en el que era el lugar preferido de la nobleza para pasar sus vacaciones.

Después de visitar el famoso Capricho de Gaudí, de pasear entre palacios y casas señoriales, de descubrir su puerto, nada mejor que sentarse en una de sus terrazas a degustar alguna de las bondades de su mar.

La naturaleza desbordada

La naturaleza fue generosa con este cachito de tierra y ella es uno de sus grandes atractivos: su costa escarpada, sus bosques, sus montañas, sus espacios naturales… Imposible no dejarse seducir por el Valle de Liébana, en los Picos de Europa. En Potes, el centro de la comarca y uno de los pueblos más bonitos de España, casi es tradición degustar un rico cocido lebaniego.

Potes, en el Valle del Liébana.
Potes, en el Valle del Liébana.

Con el estómago lleno y el paladar más que satisfecho no queda otra que seguir paseando para aligerar la digestión. El Parque de la Naturaleza de Cabárceno es otro de los lugares de visita obligada en Cantabria. Elefantes, jirafas, hipopótamos… no son especies propias de estas tierras, pero verlos en semilibertad en este parque natural hace las delicias de los más pequeños.

Las playas para los amantes del surf

Canallave, en Liencres.
Canallave, en Liencres.

La naturaleza de Cantabria no deja solo unos bellos paisajes para fotografiar, también hace que sea un lugar perfecto para el deporte. Es el caso de algunas de sus playas, que acogen a miles de surferos cada año y que son reconocidas a nivel mundial por los que practican esta disciplina.

Una de ellas es la playa de Liencres, a 14 kilómetros de Santander. La zona se divide en dos arenales de distinto tamaño, pero ambas son un buen lugar para hacer surf o para observar desde alguno de los chiringuitos el espectáculo de las olas.

En la zona de Ribamontán al Mar también se encuentran varias playas míticas para los aficionados a este deporte, ya que fue uno de los primeros lugares en los que se empezó a practicar surf en España. La más extensa es la de Somo, en la que se mezclan dunas y pinares. Más pequeña es la de Santa Marina, a la que suelen ir surfistas expertos por la fuerza de las olas y el entorno rocoso.

Playa de Oyambre.
Playa de Oyambre.

Para los que simplemente busquen disfrutar del Cantábrico y pasear por un paisaje espectacular y tranquilo está la playa de Oyambre. Se trata de un arenal de 2 kilómetros cercano a la bahía de Santander con un gran campo de dunas naturales.

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