España y otros 11 socios de la UE piden a Bruselas topar todo el gas, no solo el ruso

Una iniciativa liderada por Bélgica pide a la Comisión actuar "cuanto antes".
Teresa Ribera, con sus homólogos checo y griego en una reciente reunión en Bruselas
Teresa Ribera, con sus homólogos checo y griego en una reciente reunión en Bruselas
Anadolu Agency via Getty Images

España y otros 11 socios de la Unión Europea quieren que Bruselas tope todas las importaciones de gas, no solo el ruso. Por ello, un grupo de estados liderados por Bélgica preparan una carta a la Comisión para que plantee “cuanto antes” una propuesta formal al respecto.

“El tope debe aplicarse a todas las transacciones mayoristas de gas natural y no estar limitado a las importaciones de jurisdicciones específicas”, señalan en el borrador de la misiva, al que ha tenido acceso EFE. La intención de los firmantes es enviársela este mismo martes a la comisaria europea de Energía, Kadri Simson.

En las últimas fechas, la Comisión Europea, tanto Simson como la presidenta Ursula von der Leyen, se habían mostrado favorables a imponer un tope de precio al gas comprado en Rusia, pero no al que se importa también por gasoducto desde Noruega o Argelia ni a las entregas de gas natural licuado (GNL) que llegan a la UE por barco de países como Estados Unidos, Catar o Nigeria.

La iniciativa debe abarcar a todas las importaciones de gas y se tiene que diseñar “de tal forma que garantice la seguridad de suministro y el flujo libre de gas dentro de Europa” y debe servir para avanzar hacia el objetivo “compartido” de reducir la demanda de este hidrocarburo, según estos países.

Además, las capitales remarcan que el tope al precio de gas es una “prioridad” que “puede ser complementada” por otras propuestas que busquen “reforzar la vigilancia financiera del mercado del gas” o “desarrollar índices (de referencia) alternativos para los precios de gas en Europa”.

Estos Estados miembros enfatizan que “la crisis energética que comenzó el pasado otoño ha empeorado con el paso del tiempo y ahora está causando unas presiones inflacionistas insostenibles que están golpeando duramente a hogares y empresas”. Por eso, y a pesar de reconocer “los esfuerzos” de Bruselas para responder a la situación actual, los socios comunitarios que firman la carta remarcan que todavía hay que abordar “el problema más grave de todos”, que es el precio mayorista del gas natural.

“El tope al gas que ha sido reclamado desde el principio por un número cada vez mayor de Estados miembros es una medida que ayudaría a todos ellos a mitigar la presión inflacionaria, gestionar las expectativas, aportar un marco en caso de potenciales cortes de suministro y limitar los beneficios extraordinarios del sector”, argumentan.

La misiva llega a la capital europea dos días antes de que los ministros de Energía de los Veintisiete se reúnan con carácter extraordinario para acordar un primer paquete de medidas para responder a la crisis energética actual y en especial al encarecimiento del gas.

Las tres medidas que se espera que las capitales acuerden en la cita del viernes son una reducción del consumo de gas -obligatoria y del 5 % en horas punta-, la introducción de un límite a la retribución de renovables, nuclear y lignito en el mercado mayorista de la electricidad y un gravamen sobre los beneficios extraordinarios de las empresas petroleras, gasísticas y de refinería.

Asimismo, la Comisión Europea está trabajando de forma paralela para plantear propuestas legislativas en el ámbito financiero que alivien los problemas de liquidez que tienen las empresas energéticas que compran gas a los precios actuales, así como para diseñar un índice de referencia distinto al TTF Dutch que refleje de manera más adecuada el precio del gas natural importado por barco.