España y Portugal proponen a Bruselas topar el precio del gas en 30 euros para abaratar la luz

La medida está ideada hasta finales de diciembre y ahora le toca estudiarla a la Comisión Europea. Teresa Ribera cree que podría aplicarse en 3-4 semanas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su homólogo luso, Antonio Costa.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su homólogo luso, Antonio Costa.
STEPHANIE LECOCQ / EFE

España y Portugal ya tienen su propuesta conjunta para reducir los precios de la electricidad. Ambos gobiernos han mandado un plan a la Comisión Europea donde se incluye una limitación del precio del gas natural a un máximo de 30 euros el megavatio hora (MWh).

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha confirmado este plan ‘ibérico’ que había adelantado el diario portugués Público. Ribera ha insistido en que la propuesta queda sujeta a la negociación con las autoridades comunitarias, que no serán inmediatas porque ahora se abre el plazo de estudio de la entidad encabezada por Ursula Von der Leyen.

La medida llega seis días después de que Sánchez lograse sacar un acuerdo en el Consejo Europeo, para poder plantear medidas particulares en la Península Ibérica con las que reducir los “disparados y disparatados” precios de la energía.

Según el citado medio, la propuesta conjunta abarcaría hasta finales de diciembre, como ya adelantó Sánchez, y tiene como objetivo fijar un coste máximo del uso de este combustible por parte de las plantas fósiles. Además, “solo se aplicará a las centrales de ciclo combinado de gas, las centrales de carbón y las cogeneraciones”, añade el periódico.

Los efectos que tendría la medida

El precio del gas a fecha de este jueves 31 de marzo está a 112 euros/MWh, cuando hace justo un año se movía en torno a los 18 euros. La Cadena SER recoge que, de acuerdo con los cálculos de expertos, un máximo de 30 euros para el gas natural equivaldría a algo más de 60 para la luz en el mercado mayorista ibérico, casi cinco veces menos que la media que ha tenido en marzo, el más alto de la historia con 283,3.

Dicho coste deberá ser “internalizado por tecnologías marginales” con la finalidad de lograr precios “más bajos” en el mercado mayorista. La propuesta fue remitida la pasada noche a la Comisión y ahora será esta la que estudie y valore la iniciativa para determinar si puede salir adelante.

No será un proceso rápido. La propia Teresa Ribera había calculado que las medidas para abaratar la luz de forma conjunta en España y Portugal empezarían a funcionar “en 3 o 4 semanas”, refiriéndose también al plazo que necesitan en Bruselas para decidir sobre la propuesta.

Podemos aplaude este límite

Desde la parte morada del Ejecutivo se valora positivamente que España plantee un tope de 30 euros, una idea que, defienden, ya habían planteado ellos y que inicialmente Nadia Calviño descartó.

Antes de que se confirmase este envío, la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, reconocía ante los medios que esa cifra máxima sería “la mejor de las noticias”. “Es lo que nos permitiría bajar la factura de la luz a costa de los beneficios millonarios de las eléctricas, y también la inflación”, ha añadido.

La ‘isla energética’ y el triunfo en el Consejo Europeo

Desde hace semanas, Pedro Sánchez llevaba defendiendo su plan de medidas particulares y urgentes para España y Portugal. Durante una gira por Europa, trató la cuestión con numerosos líderes de la UE, para buscar apoyos ante el Consejo Europeo del 24 y 25 de marzo.

Lo que buscaba Sánchez era limitar los efectos del alza de precios en la Península Ibérica, que él llama “isla energética” por sus escasas interconexiones con el mercado de la energía de Europa, por debajo del 3%. Esto deja a España y Portugal en una posición mucho más vulnerable ante una escalada de costes como la actual.

En la cumbre de líderes comunitarios, la tensión fue máxima, hasta el punto de que el propio Sánchez se levantó de la mesa provocando un “parón técnico” momentáneo con el que presionar a los países en contra, principalmente Alemania y Países Bajos. Finalmente, el líder español consiguió imponer su propuesta y recabó el apoyo del resto de los Veintisiete, concretado en una ronda de intervenciones posteriores. Todos, también el canciller alemán, reconocieron el éxito de Pedro Sánchez y la lógica de que España quisiera tomar medidas particulares.

“No supone subvencionar al gas ni distorsiona los incentivos marcados por las energías renovables ni distorsiona los flujos de electricidad entre países, no distorsiona el mercado europeo ni supone riesgo alguno pero que nos va a permitir rebajar nuestros precios”, apuntó exultante Sánchez tras acabar el Consejo Europeo.