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02/09/2020 07:10 CEST

España ya registra tantos casos como en abril, pero la situación no es la misma (todavía)

Varias comunidades notifican más contagios que en el pico de la pandemia y, aunque la presión hospitalaria ha bajado, no puede darse nada por sentado.

Joaquí­n Corchero/Europa Press via Getty Images
Extraen una muestra a una mujer para realizarle una prueba PCR en el centro de salud Federica Montseny de Madrid.

El mayor temor de mucha gente es volver al confinamiento. El mayor temor de muchos sanitarios es volver al colapso hospitalario. El mayor temor de muchos empresarios es el cierre de la actividad económica. Y el Gobierno, que a su vez teme todo esto, se empeña en tranquilizar a la población asegurando que esta segunda ola de coronavirus no tiene nada que ver con la primera y que la situación vivida en primavera no tiene por qué repetirse. 

Pero las cifras de contagios de estos días tienen la capacidad de borrar de un plumazo las esperanzas de los más optimistas. Varias comunidades, entre ellas Madrid, Andalucía y País Vasco, han superado ya su récord de contagios diarios, registrando a finales de agosto más positivos (en torno a 3.500, 950 y 750, respectivamente) que a finales de marzo, en el llamado pico de la pandemia. 

En su comparecencia de este lunes, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, reconoció la gravedad de estas cifras: “Ahora mismo detectamos casi el mismo número de casos que en el pico de finales de marzo y principios de abril”. Enseguida matizó que los datos “son muy distintos”, pero “seguimos teniendo un incremento de la transmisión y eso no nos deja dormir tranquilos”, admitió Simón.

Estos días se han sucedido las declaraciones de ministros, y hasta del presidente del Gobierno, sobre lo distinta que es la situación actual con respecto a la de marzo. Incluso el ministro de Sanidad, Salvador Illa, señaló en una entrevista con La Vanguardia que “nada hace pensar que tengamos que volver a una situación como la de marzo”. ¿En qué se basan para decir eso? 

Principalmente, en la ‘baja’ presión hospitalaria. Si en el peor momento de la pandemia, más de la mitad de las camas de hospital en España estaban ocupadas por pacientes de Covid-19, ahora ‘sólo’ alcanzan el 6%, un porcentaje que ha ido creciendo estas semanas pero a un ritmo mucho más lento que en primavera. El dato de mortalidad también es importante: a finales de marzo se notificaban a diario unos 8.000 contagios, prácticamente como ahora, pero las cifras de muertes llegaron a alcanzar el millar en un solo día, cuando actualmente rondan las 140 en una semana. 

Mucha más capacidad de detección

¿A qué se debe esto? En primer lugar, a que ahora se hacen muchas más pruebas de diagnóstico. Según datos de Sanidad, de los 6,4 millones de PCR realizadas en toda la pandemia, casi 600.000 corresponden a la última semana. Si a finales de abril se hacían, de media, 20 pruebas por cada 1.000 habitantes, ahora se hacen más de 120. 

“Antes sólo se hacían test prácticamente a quien estaba en el hospital o tenía muchos síntomas”, explica Salvador Macip, doctor en Medicina y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. “Luego, en las pruebas serológicas se vio que había aproximadamente diez veces más contagios de los que se conocían”, recuerda, haciendo alusión al estudio de seroprevalencia nacional que determinó que aproximadamente el 5% de la población española (unos 2,3 millones de personas) habían pasado el coronavirus.  

Antes se nos escapaban todas las personas que no tenían síntomas; ahora, aunque también se nos escapan casos, son muchos menos

“Antes se nos escapaban todas las personas que no tenían síntomas; ahora, aunque también se nos escapan casos, son muchos menos”, afirma Macip. Según Fernando Simón, “si ahora se hiciesen las mismas pruebas que en marzo, estaríamos viendo una séptima u octava parte de lo que vemos ahora”. El propio Simón apuntó a mediados de agosto que se estaban detectando en torno al 60 o 70% de todos los casos en España, frente al 10% que supuestamente se detectaban en la primera ola.

Baja la media de edad

A este dato ‘positivo’ hay que añadir, además, que “el perfil de los casos que se detectan ahora es distinto”, señala Fernando Rodríguez Artalejo, portavoz de la Sociedad Española de Epidemiología y catedrático de Salud Pública de la UAM. “Son muchos asintomáticos, gente joven en quienes la enfermedad no suele ser tan grave, y por tanto ahora no sobrecargan los servicios hospitalarios ni las UCI de la misma forma que se sobrecargaron en marzo, abril y mayo”, razona.

Efectivamente, la media de edad ha bajado y actualmente se sitúa en 37 años, mientras que a principios de abril esa media estaba en 59 años. Como consecuencia, “ha bajado mucho la tasa de mortalidad”, apunta Macip. Aunque los contagios han crecido un 78% este verano en España, el porcentaje de hospitalizaciones ‘sólo’ ha subido un 7% y el de muertes, un 2%.

La atención primaria, principal damnificada de esta segunda ola

De nuevo, el descenso en la media de edad de los contagiados se explica por la mayor capacidad de detección, y redunda en una menor presión hospitalaria, pero eso no quiere decir que todo sean buenas noticias. “Se está produciendo una sobrecarga considerable en los servicios de atención primaria, ya que la mayoría de estos casos son diagnosticados y gestionados allí”, argumenta Rodríguez Artalejo. “Hay una cierta queja comprensible entre los médicos de primaria de que no se está visibilizando o transmitiendo a la población general la sobrecarga que están soportando”, señala. 

No se está transmitiendo a la población general la sobrecarga que está soportando la atención primaria

Salvador Macip coincide con este punto de vista. “Aunque sea más grave el colapso de los hospitales, trabajar con la primaria saturada también tiene consecuencias negativas no sólo para los pacientes de Covid, sino también para el resto”, sostiene. “Si tienes saturado el sistema, los pacientes acaban muriendo por otras causas porque no reciben la atención que necesitan”, explica. “Aún no estamos en ese nivel, pero la situación es frágil y el sistema se puede sobrecargar en cualquier momento”, advierte el autor de Las grandes plagas modernas

El hecho de que no haya demasiada presión hospitalaria no debería relajar a la población ni a los Gobiernos. Sanidad alerta desde hace días de un aumento preocupante de la transmisión comunitaria, y aunque las cifras de muertes no sean comparables a las de abril, siguen creciendo los contagios y, con ellos, los ingresos. Actualmente hay 6.957 pacientes hospitalizados por Covid-19 en España, 2.300 más que hace diez días, cuando la cifra era de 4.636. Además, la presión hospitalaria no afecta por igual a las comunidades; aunque el total de camas ocupadas en España por Covid es del 6%, este porcentaje asciende al 16% en Madrid, al 13% en Aragón y al 11% en Baleares y Euskadi. 

Es razonable que no vuelva a ocurrir lo que se produjo en abril, pero seguridades no hay

En palabras de Salvador Macip, “hay un cierto descontrol de casos y no estamos siendo capaces de frenar la curva de contagios”. En su opinión, se debe principalmente a tres motivos: “Aún no estamos haciendo suficientes test como para tener una imagen clara de todos los asintomáticos; el rastreo sigue siendo deficiente, cuando se sabe que es una herramienta clave para frenar los rebrotes; por último, también hemos fallado a la hora de limitar el movimiento, porque aunque las comunidades autónomas o el Gobierno lo han intentado, hemos visto a jueces tumbando las órdenes de confinamiento, y esto tendría que haberse preparado antes”, sostiene.

Las posibilidades de que la historia se repita

Escaldados tras los sobresaltos que el coronavirus nos tenía reservados y prácticamente nadie supo ver, ni Macip ni Rodríguez Artalejo se atreven ahora a hacer predicciones. Tampoco a descartar que volvamos a vivir la situación de marzo, como sostiene el ministro Illa. 

“Estamos muy lejos todavía de lo que ocurrió en abril o mayo, pero siempre es muy arriesgado hacer previsiones sobre la evolución de la pandemia y, de hecho, nos hemos equivocado en el pasado”, reconoce Fernando Rodríguez Artalejo. “Teniendo en cuenta que se están tomando muchas medidas de protección, tanto a nivel individual como medidas de salud pública, es razonable que no vuelva a ocurrir lo que se produjo en abril, pero seguridades no hay”, admite el epidemiólogo. 

Empezamos esta temporada con unos datos que no son nada buenos

“Si la gente toma conciencia de que la situación es crítica, quizás sí se puede controlar, pero si no conseguimos transmitir esta sensación de urgencia y de peligro, la gente se relaja y se propaga el virus”, opina Salvador Macip, algo más pesimista.

En nuestra contra juega un factor más: “Estamos entrando a la peor temporada para una pandemia de este tipo”, recuerda Macip. “Ahora venimos del verano, cuando en teoría el virus se transmite peor, y a pesar de esto hemos tenido muchos casos. Imaginemos ahora todo esto con la vuelta al cole, la vuelta al trabajo, el uso de los transportes públicos y la bajada de temperaturas, que hace que pasemos más tiempo en espacios cerrados y la transmisión de los virus sea mayor”.

El experto no puede evitar mostrar su inquietud. “Empezamos esta temporada con unos datos que no son nada buenos, y todo indica que esto irá a peor”, sostiene Macip. “Ahora estamos más preparados, pero los Gobiernos tienen que actuar y la gente tiene que ser responsable. De eso dependerá que la segunda ola sea más o menos grave, porque la posibilidad de que la cosa se estropee existe”. 

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