POLÍTICA
11/03/2020 21:40 CET | Actualizado 12/03/2020 13:11 CET

¿Está la Sanidad preparada para abordar la crisis del coronavirus?

Esta epidemia pone a prueba a una Sanidad pública debilitada en favor de la privada, que ahora se lava las manos.

GETTY IMAGES
Hospital de Torrejón de Ardoz, en Madrid.

Han pasado tres meses desde que aparecieron los primeros casos de Covid-19 en el mundo y en Wuhan, epicentro de la epidemia, ya se ve la luz a final del túnel. Pero es ahora, y ni siquiera hace unas semanas, cuando surgió un importante brote en Italia, cuando España empieza a temer, de verdad, esta crisis. 

Lo que comenzó con una estrategia de “detección precoz” de casos pasó rápidamente a “fase de contención” de contagios y, ahora, el tecnicismo empleado para denominar el nuevo estadio es “contención reforzada”. En la práctica, esto significa cierre de colegios en los lugares con más contagios—Madrid, Vitoria, La Rioja—, suspensión de grandes eventos y aglomeraciones,  cancelación de vuelos y recomendación de teletrabajar, entre otras cosas. A nivel económico, supone un importante desembolso por parte del Gobierno y de la Unión Europea, además de caídas en las Bolsas y pérdidas en empresas; en definitiva, un escenario potencialmente similar al de la crisis de 2008. En el plano psicológico, lleva a muchas personas a la histeria de correr a desabastecer farmacias y supermercados, y a huir del primer individuo que estornuda a su lado. En el plano más ‘real’, donde se ve la enfermedad es en la Sanidad: en los centros de atención primaria, en los hospitales, en los profesionales sanitarios, en los recursos. Quizás es ahí donde más se debería mirar.

Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, ha reconocido este miércoles que los sanitarios están doblando turnos y sufriendo ya las consecuencias de esta epidemia, y ha pedido a la población que no les someta a más estrés del debido. En la Comunidad de Madrid, donde se registran casi la mitad de los contagios en toda España, se van a habilitar camas adicionales en los hospitales y se han contratado a 1700 profesionales estos días; pero, aun así, la Sanidad madrileña advierte de que se queda “sin mascarillas, sin camas de UVI y sin los recursos necesarios” ante la “avalancha” de pacientes que están recibiendo. 

Ante esta crisis, una de las preguntas clave que surge es ‘¿en qué estado se encuentra la Sanidad española?’. El HuffPost se la ha formulado a varios profesionales de la Sanidad y, aunque sus respuestas varían, la idea general es que nuestro sistema sanitario ha perdido mucho en los últimos tiempos, sobre todo en favor de la Sanidad privada, que, por cierto, no se está haciendo cargo de esta crisis. Y que es ahora cuando lo estamos notando. 

“En los últimos años, la Sanidad se ha debilitado mucho, ha habido un adelgazamiento en el presupuesto, tanto en centros, como en recursos humanos, y hasta en camas de la UCI. A pesar de ello, la Sanidad goza de una legitimidad en sus servicios e infraestructuras que la colocan en un lugar ‘privilegiado’ con respecto a otros sistemas. En términos generales, es solvente, pero hay que evitar que sufra una presión excesiva que puede hacer que colapse”, explica Javier Padilla, médico de familia en un centro de salud público y autor de ¿A quién vamos a dejar morir? (Capitán Swing).

Con el cierre de colegios, la intención no es tanto disminuir el número de casos de coronavirus, sino espaciarlos en el tiempoJavier Padilla

Padilla sostiene que precisamente por estas carencias se ha tomado la decisión de cerrar durante dos semanas todos los centros educativos de Madrid, Vitoria y La Rioja. “Esto se ha hecho por previsión, con la idea de que si va a haber 3000 contagios, que sean en dos meses y no en dos días”, señala. “La intención no es tanto disminuir el número de casos, sino espaciarlos en el tiempo. Porque si de repente suben los casos de forma desmesurada, los hospitales se saturarán y entonces será cuando aumente la mortalidad”, apunta. 

“Los servicios de salud son el eslabón más débil de toda la cadena”, afirma Padilla. Si colapsan, “los grandes perjudicados no serán sólo los enfermos de coronavirus, sino las personas que mientras tanto sufran un infarto, una meningitis… y se encuentren con unos hospitales saturados”.

En su opinión, es eso lo que se quiere evitar con la postergación de citas y de operaciones no urgentes, con la atención telefónica y con la suspensión de clases en ciertos puntos del país. “El cierre de centros educativos es una medida polémica, pero habitual en estos casos, ya que es factible y relativamente sencilla. Es decir, se puede aplicar de la noche a la mañana y no afecta demasiado a la economía del país, aunque sí a la economía de cuidados”, explica. “Seguramente, limitar las aglomeraciones será lo siguiente”, adelantaba Padilla este martes, horas antes de que el Gobierno anunciara esto precisamente. “Puede que no entendamos el timing de estas medidas, pero en salud pública tiene que haber un equilibrio entre no aplicarlas ni demasiado tarde ni demasiado pronto”.

Los grandes perjudicados no serán sólo los enfermos de coronavirus, sino las personas que mientras tanto sufran un infarto, una meningitis… y se encuentren con unos hospitales saturadosJavier Padilla

Javier Padilla entiende que haya gente disconforme con la gestión de esta crisis, pero cree que todavía es muy difícil valorarla. “Es imposible saber si se está haciendo bien. Ahora mismo, estamos gestionando la incertidumbre”, afirma. “Se están haciendo cosas, que pueden ser mejores o peores, pero no se puede echar en cara que no estén dando explicaciones. Ahí está Fernando Simón todos los días dando la cara”. 

Quien no está del todo de acuerdo con esta opinión es Marciano Sánchez Bayle, fundador y portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. “La respuesta del Gobierno no ha sido especialmente buena; la gestión está siendo manifiestamente mejorable”, sostiene. “Creo que el Ministerio de Sanidad ha intentado vender certezas que no tenía. A veces hay que tomar medidas impopulares como en China, donde por mucho que se hayan criticado, han logrado remitir la enfermedad”.

Sánchez Bayle también apoya el cierre de centros educativos en determinadas zonas estos días. “La población infantil se infecta, pero en general no desarrolla tanto los síntomas, así que son un vector de contagio para el resto de la población”, arguye. Sólo en Madrid, con esta medida se evitan “1,5 millones de desplazamientos” que se producen en cualquier día de colegio. Por tanto, se minimizan los potenciales contagios. “Si un niño se queda en casa, con sus padres, se reducen significativamente los contactos. Ese niño no va a estar en contacto con otros 500, como ocurre en los recreos”.

El Ministerio de Sanidad ha intentado vender certezas que no tenía. A veces hay que tomar medidas impopularesMarciano Sánchez Bayle

Lo que Padilla y Sánchez Bayle comparten al cien por cien es el diagnóstico sobre la salud de la Sanidad en España. “El conjunto sanitario público ha sufrido muchos golpes, muchos recortes desde 2009 y todavía no nos hemos recuperado. La situación es bastante precaria”, sentencia. “Es verdad que desde entonces ha habido un incremento del presupuesto, pero ha ido a parar al gasto farmacéutico y a la sanidad privada”, lamenta, y lo argumenta con datos: “En toda España, desde 2010 hay 12.000 camas menos. De ellas, 1900 estaban en la Comunidad de Madrid”. Conclusión: “La capacidad de ingreso ha disminuido mucho”.

EFE

Además, “se ha deteriorado mucho la atención primaria”, asegura Sánchez Bayle. Cada médico tiene que atender a más pacientes cada vez, aligerando el tiempo de las consultas y, en ocasiones, alargando jornadas. “Y dicen que en Madrid van a propiciar la atención domiciliaria. ¡¿Cómo?! ¡Si ya cuesta atender a todos los pacientes!”, exclama. Según sus cálculos, para atender a un paciente en su casa un sanitario tarda “4 o 5 veces más tiempo” que si el paciente acude al centro de Salud. Y esto repercute en un mayor colapso del que ya denuncian algunos hospitales de la capital.

“Los recursos están muy disminuidos y endebles”, insiste Sánchez Bayle, aunque recuerda que también depende de cada Comunidad Autónoma. “La Sanidad Pública está mejor en el País Vasco y Navarra, por ejemplo, que en Madrid y en Andalucía. Cada sitio es un caso concreto”, ilustra.

El conjunto sanitario público ha sufrido muchos recortes desde 2009 y todavía no nos hemos recuperado. La situación es bastante precariaMarciano Sánchez Bayle

Para ponerlo en contexto, el experto recuerda que la crisis de coronavirus no es el único reto al que se enfrenta la Sanidad española. “La gripe también ha colapsado centros, y todavía estamos en época. De hecho, ahora mismo si tienes síntomas gripales es más probable que sea gripe a que sea coronavirus. En esta temporada de gripe, ha habido 500.000 casos, unas 780 muertes y unos 6.000 ingresos. Imagínate que televisaran cada muerte como están haciendo con el coronavirus”, reflexiona.

En cualquier caso, tanto Javier Padilla como Marciano Sánchez Bayle recalcan lo importante que es cuidar la Sanidad pública. “Ahora la Sanidad privada dice que no se hace cargo de los riesgos por el coronavirus, los seguros dicen que no lo cubren, y hasta los hospitales públicos de gestión privada están derivando casos de coronavirus a la pública”, se queja Padilla.

Si hay menos presupuesto, menos atención primaria y más centros privados, esto equivale a menos capacidad de respuesta del sistema públicoMarciano Sánchez Bayle

Sánchez Bayle lo refrenda: “En Madrid, pero también en Cataluña y Valencia, todo el dinero ha ido a lo privado. El presupuesto que se destina en Madrid por habitante y año a la Sanidad (que sigue siendo el de 2019 prorrogado) es el segundo más bajo de todo el país. Para alcanzar el promedio, tendría que destinar 1600 millones de euros más”.

“Si hay menos presupuesto, menos atención primaria y más centros privados, esto equivale a menos capacidad de respuesta del sistema público”, resume el portavoz de portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. “En un momento tan agudo de crisis, quizás no es momento de analizarlo, pero cuando pase, con la calma, sí cabría hacer crítica de toda esta situación a la que se ha llegado con la privatización de centros”, sostiene Javier Padilla.

Sánchez Bayle también pide algo de autocrítica y análisis en especial por parte de la Comunidad de Madrid. “Es como si tienes un parque de bomberos, viene una época sin incendios y lo cierras. El problema llega cuando hay un incendio. ¿Quién va a apagar ese fuego?”, plantea.

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