INTERNACIONAL
05/10/2019 16:55 CEST

Este es el hombre que tiene en sus manos el futuro de Donald Trump

Adam Schiff lidera el comité de investigación previo al 'impeachment' a Trump.

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Adam Schiff en una imagen de archivo

Tiene más de millón y medio de seguidores en Twitter y los ha conseguido a base de mensajes contundentes, directos y de exquisita educación. Ni un solo ‘grito’. Por no tener, sus ‘tuits’ no tienen ni signos de exclamación. Y ese estilo es el mismo con el que ha ido escalando posiciones entre los demócratas hasta ser el elegido para liderar una investigación que podría conducir con la destitución del presidente de EEUU, Donald Trump

Su personalidad, en las antípodas de la del líder estadounidense, provoca que haya chocado que Adam Schiff (Massachusetts, 1960) sea el adalid de los demócratas para derrotar a un mandatario republicano que luchará con uñas y dientes para proteger su presidencia. La responsable de que esté ahí, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le ha descrito como “lógico, lineal, medido pero contundente”. Y ella, que tiene a sus espaldas más de tres décadas de experiencia política, no da puntada sin hilo. Si ha creído en él es porque sabe que puede con todo. A este triatleta pocas cosas se le resisten

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Schiff y Pelosi en una imagen de archivo

Schiff se crió en una familia judía y se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad de Stanford, además de especializarse en Derecho por la Universidad de Harvard. Casado y con dos hijos, Schiff siente la misma pasión por las leyes que por los retos deportivos: ha participado en múltiples triatlones y maratones. De hecho, en 2010 fue el único congresista que participó en el triatlón inaugural de Washington y desde entonces ha participado en otras carreras en Filadelfia, Nueva York y Malibú. Cuatro años más tarde fue el primer miembro del Congreso en participar en el AIDS / LifeCycle, un paseo en bicicleta de siete días desde San Francisco a Los Ángeles para concienciar y obtener financiación para luchar contra el VIH y el SIDA. Todo este deporte, según ha explicado él mismo, así como los retos que conlleva su entrenamiento, le da “una sensación de tremendo poder”.

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Imagen del congresista en uno de sus triatlones

Schiff tiene, además, otro hobby: es guionista. Según publicó The New Yorker “ha estado escribiendo guiones durante años, incluido un misterio de asesinato, una historia posterior al Holocausto y un drama de espías”. Quizá por eso ahora se siente como pez en el agua inmerso en las múltiples tramas que rodean a Trump.

Su lucha por lo ‘justo’

Congresista electo por California desde 2001, lleva ‘peleando’ con la Casa Blanca desde hace años ya que como miembro del Comité de Inteligencia le correspondió participar en las investigaciones sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

Consciente de que tiene ante sí a uno hueso duro de roer, Trump ya ha empezado su campaña de desprestigio contra Schiff. Durante las últimas semanas le ha acusado de hacer “ilegalmente” declaraciones falsas sobre su persona. “Quiero que sea interrogado al más alto nivel por Fraude y Traición”, reclama, cómo no, a golpe de tuit.

Pero si algo lleva tiempo demostrando Schiff es que no se deja intimidar. Ni ahora ni hace tres décadas, cuando procesó al primer agente del FBI encarcelado por espiar para Moscú. Aquel caso, a finales de la década de 1980, marcó un antes y un después en su vida, por lo espinoso que resultaba para su país. Además, fue de los primeros de su carrera y con él tuvo que ahondar en cómo los soviéticos habían aprovechado la relación del agente con una mujer rusa para sacarle información confidencial de Estados Unidos. Con este caso, el por entonces fiscal federal, definió su visión acerca de las amenazas de seguridad que hoy le guían como presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

Aprendí mucho sobre el comercio ruso: cómo operan los rusos, a quién se dirigen, las vulnerabilidades que buscan

“Aprendí mucho sobre el comercio ruso: cómo operan los rusos, a quién se dirigen, las vulnerabilidades que buscan”, relató a principios de este año a Zach Dorfman, del programa de Tecnología y Cibernética del Instituto Aspen. Sin embargo, más allá de la intromisión rusa en las elecciones, se enfoca en lo que él ve como un riesgo de seguridad crucial: ¿tiene un gobierno extranjero influencia sobre un funcionario estadounidense?. “Muchos estadounidenses han expresado su profunda preocupación porque potencias extranjeras, especialmente Rusia, cultivaran o poseyeran influencia sobre el presidente Trump o sus asociados”, escribió en un artículo de opinión del Washington Post en abril, del que se hace eco la agencia AFP. “Corresponde al Congreso asegurar que el presidente y sus asociados trabajen para el pueblo estadounidense y no para algunos intereses personales o extranjeros no revelados”, sentenció.

Ahora Schiff quiere saber si Ucrania u otros países podrían tener influencia sobre Trump, después de que el mandatario buscara ayuda de Kiev para dañar a Joe Biden, su potencial rival político en las elecciones de 2020, y posteriormente tratara de ocultar el hecho. Y está decidido a llegar hasta el final como si de uno de sus maratones se tratara.

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