Este tuit se ha convertido en negocio: el éxito viral de estos separadores de libros con forma de callejón

El creador, un pacense aficionado a las manualidades, no ha dejado de recibir encargos desde que su hija publicó las fotos el domingo 1 de febrero.
El Callej&oacute;n Diagon de&nbsp;<i>Harry Potter</i>.
El Callejón Diagon de Harry Potter.

Si Jesús López hubiese planeado un negocio de sujetalibros con forma de callejón seguro que no le habría salido así de bien. Pero Twitter es imprevisible y la respuesta recibida por el tuit que compartió su hija (@itsBerru) el domingo 1 de febrero con las fotos de su trabajo ha sido abrumadora.

Más de 40.000 retuits y cerca de 100.000 me gusta en menos de una semana sirven para hacerse a la idea de las dimensiones de este éxito, aunque hay un dato todavía más significativo. “El domingo tenía 27 seguidores en Instagram. El martes, después de que mi hija compartiese mi perfil, ya tenía más de 10.000”, cuenta por teléfono a El HuffPost Life. “Todo esto me sorprende y me emociona”, añade.

Podía haberse quedado en un fenómeno viral, pero tras este tuit hay una historia y un futuro negocio.

El tercer protagonista es el escritor Jesús Gordillo, quien tras ver que un artista japonés (@monde55212068) hacía separadores similares pero no los vendía en España se le ocurrió pedirle a su amigo que le recrease el Callejón Diagon de Harry Potter. Quería regalarlo por Navidad. “Fue el primero que hice, luego una amiga suya me encargó otro y creé uno inspirado en el corto El Viaje a la Luna de Georges Méliès”, cuenta humildemente este pacense, para el que las manualidades han sido siempre un hobbie sin más repercusión.

Antes de estos callejones, los únicos de su “catálogo”, había hecho maqueta de barcos y dioramas, pero el tuit de su hija lo ha cambiado todo y ha llenado el buzón de su correo electrónico de peticiones. Algunas ya han empezando a tener respuesta. “Ahora estoy trabajando en una calle de Nueva York y una de un pueblo de Galicia, Combarro, con un hórreo al fondo, aunque voy más lento porque antes tengo que cerrar bien los temas fiscales”, añade.

La lista de encargos es larga y muy repetitiva. Muchos quieren el famoso callejón de Harry Potter, pero a Jesús López recrear una y otra vez ese escenario tampoco le resulta motivador. “No me aporta nada hacer diez iguales”, señala, para luego comentar que antes de plantearse recrear el universo de J.K. Rowling y sacar beneficios tiene que saber si puede hacerlo. “Por una cuestión de derechos de imagen”, explica.

Lo que le gusta a Jesús es la parte creativa, que cada manualidad de las que hace sea única y dar forma a las peticiones hablando con la otra persona. “La calle de Combarro sale de que me pidieron un hórreo y los hórreos suelen estar apartados. Al empezar a investigar en Google, vi que podía inspirarme en esta localidad. La chica me dijo: ‘Pero el hórreo se ve poco’. Y ahí fue cuando le dije que lo modificaría para que se viese mejor”, explica.

Se entiende así la pereza que le puede dar repetir una y otra vez el mismo escenario por eso está estudiando cómo podría hacer en una situación así. “Me podría plantear que el primero fuese un producto exclusivo y después hacer un segundo a partir del cual haría el resto de copias”, cuenta Jesús, aunque dice que son posibilidades. Todo está todavía por cerrarse.

De momento ya tiene el precio de estos productos artesanales en mente (200 euros) y tiene en mente comprar su primera sierra eléctrica. Por increíble que parezca, sus herramientas de trabajo se limitaban hasta ahora a “una sierra manual, una lija, una lima, cola blanca, pegamento y un taladro eléctrico”.

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