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02/07/2019 13:28 CEST

Esto es lo que le pasa a la piel después de sufrir una quemadura solar

Aunque la dermis se recupere a los pocos días, el daño permanece toda la vida.

Getty

Chris Pratt ha sido uno de los primeros incautos que ha sufrido este verano una importante quemadura solar. El actor de Guardianes de la Galaxia, preocupaba este fin de semana a sus fans al compartir una impactante imagen en Instagram.

“Sale el sol y sacamos nuestras armas. Creo que voy a tener una tostadísima luna de miel”, escribió junto a una foto de su espalda abrasada por el sol acompañada de la etiqueta #Aloe.

Los riesgos de sufrir una quemadura como la de Pratt son muy grandes y, a pesar de ello, todo el mundo ha sufrido alguna al menos una vez en la vida. Basta estar un rato al sol sin haberse protegido correctamente para que la radiación destroce la piel.

“Por lo general, cuando sentimos la sensación de que la piel se está quemando ya es demasiado tarde, porque el daño ya está hecho”, señala a El HuffPost José Luis Martínez-Amo, miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venerología (AEDV) y coordinador de la campaña Euromelanoma: “Y si seguimos exponiéndonos, el resultado será peor, pues la quemadura será mayor”.

El mejor tratamiento es la prevención

Lo más importante, según explica el dermatólogo, es evitar por todos los medios que se produzca la quemadura: “La protección solar es fundamental, no sólo con cremas sino también con medidas físicas como usar camisetas, sombreros, gafas de sol o incluso con algo tan sencillo como buscar la sombra”.

En el caso de las cremas solares, Martínez-Amo recuerda que deben aplicarse entre 15 y 30 minutos antes de la exposición, reaplicarlas cada dos horas o después de nadar, sudar o secarse con la toalla. “También hay que emplear cantidad suficiente, en torno a dos miligramos por cada dos centímetros cuadrados”, señala.

Y esto no es suficiente. También se debe disminuir el tiempo de exposición a la radiación solar “limitando las actividades al aire libre en momentos centrales del día y fomentando los lugares con sombra”.

Múltiples peligros inmediatos

Son muchos los efectos que producen en el cuerpo las grandes quemaduras. “El eritema [enrojecimiento de la piel] aparece entre las dos y seis horas tras la exposición solar y se limita a zonas fotoexpuestas. Se acompaña de edema [hinchazón], calor local y en casos graves, aparición de ampollas”, explica el dermatólogo.

“Todo esto puede puede producir una deshidratación y un cuadro de shock con fiebre, infecciones, problemas renales y hasta la muerte. Igual que puede ocurrir con los quemados tras un incendio”, afirma.

La fase más peligrosa de la quemadura es la inicial porque es cuando se produce el daño: “Todo lo posterior es consecuencia de lo que ha ocurrido y será más o menos grave en función del grado de la quemadura”.

El dermatólogo explica que las quemaduras pueden ser de primer o de segundo grado si son superficiales o de segundo o incluso de tercer grado si son profundas: “Las primeras requerirán tratamiento ambulatorio, pero las más graves necesitarán tratamiento sistémico y/o quirúrgico evitando la aplicación de sustancias irritantes”.

Impedir que la lesión se expanda

Si no hemos podido evitarlo y la quemadura ya se ha producido, lo primero que debemos hacer es impedir la extensión de las lesiones. “Aliviar el dolor, prevenir las infecciones y la deshidratación cutánea, proteger del aire y favorecer la epitelización”, apunta Martínez-Amo.

En principio no es necesario acudir al médico tras una quemadura solar pero el dermatólogo sí recomienda hacerlo si “existe malestar general, si hay aparición de grandes ampollas o cuando ocupa una extensión considerable de la piel, porque en estos casos puede ser una situación potencialmente grave”.

Tratamiento con cremas

“Los dermatólogos recomendamos que se apliquen cremas emolientes [que ablandan o relajan una dureza o inflamación] frescas y ligeras, a veces con corticoides. Si se produce ampolla, en ocasiones también es necesario usar antibióticos”, señala Martínez-Amo.

“Lo que es muy importante es mantener una hidratación abundante”, añade. Al cabo de unos días, si la piel se empieza a caer, el dermatólogo insiste en que no se debe tirar de ella: “Es un grave error. Hidratando la piel con cremas emolientes, la piel muerta se va a ir desprendiendo sola”.

En cuanto a los remedios caseros, como aplicar paños de vinagre o suero en las quemaduras, el experto admite que puede venir bien para calmar las molestias porque el vinagre es un antiinflamatorio natural pero recuerda que tampoco va a producir una mejora importante.

La piel tiene memoria y recuerda toda la vida

Aunque la lesión inicial se cura en pocos días o semanas, el experto asegura que el daño permanece toda la vida: “La piel recuerda toda la radiación recibida desde la infancia y los efectos negativos pueden ir manifestándose a lo largo de la vida adulta”.

Además, el dermatólogo alerta de que aunque veamos que la piel se recupera en un par de semanas, realmente está más sensible durante meses, por lo que después de sufrir una quemadura hay que duplicar la precaución.

El cáncer es el mayor riesgo, pero no el único

Entre los riesgos a largo plazo de las quemaduras solares, la carcinogénesis (desencadenante del cáncer) es la principal. “Existen distintos tipos de cáncer de piel. El melanoma es el más importante por su potencial mortalidad, pero no es el único. También está el carcinoma espinocelular y el carcinoma basocelular”, explica Martínez-Amo.

Y, además del cáncer, la radiación también puede provocar:

  • Manchas (hiper o hipopigmentaciones).
  • Fotoenvejecimiento dérmico provocado por los rayos UVA con formación de arrugas cutáneas, elastosis.
  • Formación de quistes y comedones, telangiectasias y venitas, atrofia y pérdida (o aumento) de grosor de la piel.
  • Desarrollo de lesiones premalignas (queratosis actínicas).
  • Ceguera, daño corneal crónico, cataratas y pterygium.

Por todo esto, Martínez-Amo insiste en la importancia de realizar campañas de concienciación social como la del Euromelanoma que la AEDV acaba de realizar: “No sólo sobre la necesidad de protegerse del sol, también de la importancia de autovigilar las lesiones sospechosas que nos empujen a ir al dermatólogo en busca de consejo”.

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