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28/01/2021 15:45 CET | Actualizado 29/01/2021 10:21 CET

Estos son los síntomas que causa la cepa británica y sus diferencias con el COVID “convencional”

Un reciente estudio define los cuadros clínicos de una variante que amenaza con ser la dominante en unas semanas.

Thomas Trutschel via Getty Images

La variante británica del coronavirus ya es una realidad en gran parte del mundo y amenaza con ser la cepa dominante de aquí a unas semanas. Sanidad ha llegado a tasar que en marzo, de los casos diagnosticados en España, un 40-50% tendrán origen británico.

Por ello, los investigadores están reforzando sus trabajos en torno a la variante denominada B.1.1.7, tanto en la efectividad de las vacunas como en la identificación de síntomas. En concreto, un reciente estudio de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) de Reino Unido ofrece detalles de sus características médicas.

La nueva cepa no presenta los mismos efectos en el organismo que el coronavirus “convencional”, por lo que esto podría facilitar su diagnóstico. Si desde el origen de la pandemia se habló de tos, pérdida de olfato y gusto o fiebre como principales detectores de la infección, ahora las personas que den positivo por vía británica refieren otras muestras.

La tos, la fatiga, el dolor de garganta y la mialgia, conocida comunmente como dolor muscular son los principales síntomas de esta nueva cepa, que reduce las afectaciones a los sentidos del gusto y el olfato.

El estudio dividió a los sujetos en dos grupos: en el primero, de 3.500 pacientes, el 35% reconoció tos, un 32%, fatiga, un 25% mialgia y casi un 22% dolor de garganta. El segundo bloque, de 2.500 personas cambió algo las tasas: un 29% fatiga, un 28% tos, un 21% dolores musculares y solo un 19% dolor de garganta 

Muchos menos asintomáticos

No es la única diferencia, hay un porcentaje de contagiados asintomáticos mucho menor en la cepa actual, revelan los investigadores, frente a una mayoría de pacientes que ya pasaron el covid sin apenas notarlo. Además, como expuso el primero ministro británico, Boris Johnson, su mortalidad podría ser mayor, un extremo que la comunidad científica aún no da como confirmado.

La muestra ha tomado los datos y la evolución clínica de alrededor de 6.000 personas examinadas en Inglaterra entre el 15 de noviembre y el 16 de enero, cuando la cepa ya se había expandido internacionalmente.

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