¿Existe el TOC de amores?

¿Existe el TOC de amores?

¿Qué hacer ante pensamientos intrusivos sobre la pareja?

.Laturi

Son tiempos de Tinder, de consumo e idealización del amor. Afortunadamente se contemplan más modelos de relación afectiva que el heteronormativo tradicional. Aquel hasta que la muerte nos separe es cada vez menos vigente y cambiar de pareja, aunque doloroso, no es transgresor como antaño. En época de cambio colectivo, abundan los pensamientos intrusivos en torno al amor; nos asaltan y cuestionan nuestros sentimientos, si estamos con la persona adecuada o si realmente la relación funciona. Para la mayoría, son dudas que aparecen ocasionalmente y se diluyen de manera espontánea. Sin embargo, en algunas personas, una sombra constante se cierne sobre su relación. Viven la incertidumbre con angustia, y evalúan o comprueban de manera persistente y continuada la naturaleza de sus sentimientos. Algunos medios, y psicólogos, comienzan a utilizar términos como trastorno obsesivo compulsivo relacional (TOCr) o TOC de amores.

El amor compone una experiencia subjetiva. En la adolescencia es común que preguntemos a nuestros pares aquel: ¿has estado alguna vez enamorado? o ¿cómo sabes si es amor? En la etapa adulta, tendemos a deconstruir el ideal romántico y a establecer relaciones más adheridas a nuestra realidad. No obstante, cuando nuestras prioridades vitales gravitan en torno a un romanticismo hollywoodiense, es lógico que nos planteemos con fruición si lo que sentimos es realmente válido. Cuando idealiza el amor y se sitúa en el centro de todo, éste se convierte en un logro o incluso en un objeto de consumo. Las imperfecciones de la realidad o la posibilidad de cruzarse con otro espécimen mejor pueden sembrar la duda.

Pensamientos intrusivos

Todos y todas generamos ideas absurdas o peregrinas. Aunque entendamos que son sólo pensamientos involuntarios, nos sorprenden y producen pudor. Los pensamientos intrusivos son invitados no deseados y suelen presentar una temática catastrófica, agresiva, sexual, afectiva o religiosa y tienden a provocar contrariedad, miedo, asco o estupor.

Cuando hablamos obsesión en lo afectivo, los pensamientos intrusivos más comunes son: ¿Realmente quiero a mi pareja? ¿Y si no siento atracción? ¿Por qué no pienso en él/ella? ¿Realmente me gusta su forma de ser? ¿Somos compatibles? ¿Estoy perdiendo la oportunidad de conocer a otra persona mejor? ¿Y si le estoy haciendo daño?

TOC de amores

El TOC de amores o relacional, como tal, no tiene entidad diagnóstica, ni está reconocido por la comunidad clínica, ni por los principales manuales diagnósticos. El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una enfermedad mental que condiciona gravemente la vida de las personas que lo sufren. Se caracteriza por la presencia de pensamientos intrusivos persistentes que producen malestar y conductas repetitivas denominadas compulsiones dirigidas a reducir la ansiedad asociada.

Dudar sobre los propios sentimientos puede responder a un rasgo obsesivo o a tensión en la relación de pareja. No tiene por qué conformar un trastorno mental. Cuando la duda es persistente, se produce en situaciones inapropiadas y genera malestar, miedo o culpa exacerbados. O bien, cuando se llevan a cabo estrategias de evitación para no confrontar situaciones en las que anticipamos que aparecerá pensamiento dañino, y nos sorprendemos llevando a cabo conductas extrañas para amortiguar la ansiedad resultante. Es entonces, cuando podemos pensar en TOC.

En el TOC, las dimensiones o subtipos más comunes se relacionan con la limpieza, la simetría, el orden, la comprobación. Sin embargo, también existe un subtipo denominado TOC primariamente obsesivo o TOC puro, en el que suelen darse variedad de pensamientos intrusivos y los rituales o compulsiones tienen menor peso.

Además, una persona que padece TOC no siempre sigue un patrón rígido a lo largo de su vida. Dependiendo de su momento vital y circunstancias, puede ser asaltada por obsesiones de diferente naturaleza. Para muchos el amor pone nuestro mundo patas arriba. para la persona con TOC el amor puede entrar como elefante en cacharrería en su vorágine obsesiva.

Curso de la obsesión

El inicio de la obsesión acostumbra a producirse cuando en las etapas iniciales de la relación. Son esos momentos en los que se debate el compromiso, la exclusividad, la convivencia o los planes a futuro. No obstante, también puede aparecer en una relación ya avanzada, cuando el enamoramiento de diluye y podría dejar paso a una fase de relación más madura.

La obsesión en lo afectivo puede presentar tanto un carácter autógeno como reactivo. En el primer caso, los pensamientos simplemente aparecen sin necesidad de un detonante específico. En el segundo caso, las obsesiones surgen a partir de un detonante. Es frecuente que, ante el contacto físico o las relaciones sexuales, la persona vigile y evalúe sus sentimientos o excitación, poniendo a prueba su amor.

¿Qué hacer ante pensamientos intrusivos sobre pareja?

Haya TOC o no, cuando los pensamientos que ponen en tela de juicio las cuestiones afectivas son recurrentes y producen malestar, es conveniente procurar el apoyo de un psicólogo/a. Eso sí, huye de aquel que diagnostique TOC de amores, porque implicaría falta de rigor o formación. En el tratamiento de los trastornos obsesivos es especialmente relevante la especialización del psicoterapeuta y el uso de técnicas basadas en la evidencia. Hasta dar ese paso, podemos intentar gestionarlos de la siguiente forma:

  • Observa que se trata de un pensamiento. Es sólo eso, una idea involuntaria, no es un hecho.
  • Acepta lo que te está ocurriendo. Luchar con el pensamiento es contraproducente, generarás un estado de alerta que aumenta la probabilidad de que vuelva a aparecer.
  • Relativiza e intenta no magnificar sus implicaciones. Un pensamiento no es una amenaza real. Cuanto más te preocupe o más temor te produzca, más recurrente y fuerte será el pensamiento.
  • Procura contener el impulso de evitación de situaciones en las que pueda surgir el pensamiento. La evitación de detonantes limita tu día a día y dará un carácter más amenazante a los pensamientos intrusivos.