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12/01/2021 07:42 CET | Actualizado 12/01/2021 07:45 CET

Falacias: Así te manipula el discurso populista en Twitter

¿Hasta dónde pueden llegar los mensajes de los líderes y partidos políticos cuyas teorías se están convirtiendo en las nuevas “religiones” del entorno digital?

SOPA Images via Getty Images
Suspensión de la cuenta de Twitter de Donald Trump.

La suspensión permanente de la cuenta de Donald Trump en Twitter y los asaltos al Capitolio levantan el debate. ¿Todo vale en política? ¿Hasta dónde pueden llegar los mensajes de los líderes y partidos políticos cuyas teorías y posiciones ideológicas se están convirtiendo en las nuevas “religiones” del entorno digital? Los populismos son expertos en construir discursos que apelan a las emociones y en jugar con la lógica para que sus conclusiones parezcan correctas. Los mensajes están llenos de argumentos que podrían parecer válidos, pero no lo son y Twitter o Facebook son un caldo de cultivo para identificarlos. 

Falacia ad hominem: Pretende desacreditar a una persona en lugar de dar un argumento contra una afirmación. Nos lo explica Sergio del Molino con esta publicación de Juan Carlos Monedero. En política es de las más habituales. No se trata del insulto en sí, sino de recurrir a la desacreditación para derribar un argumento.

Generalización indebida: Se sostiene una conclusión general a partir de algunos casos que son insuficientes para justificarla. Muy común en los argumentos sobre denuncias. La estructura que siguen es esta: A es X y Z; B es X y Z; C es X y Z. Por lo tanto, todos los que son X son Z. En estos casos es importante recordar, como dice Edzard Ernst, que “El plural de anécdota es anécdotas, no evidencia científica”.

Falacia ad verecundiam: Defiende una conclusión porque la afirman unos expertos o autoridades en la materia. La podemos encontrar en los negacionistas del cambio climático y el coronavirus cuando se escudan en “expertos” para defender sus posturas.

Falacia ad populum: Apela a prejuicios, sentimientos y emociones. Se refiere a la supuesta opinión que de ello tiene la gente en general.

Falacia ad baculum: A través del miedo, la amenaza o la coacción refuerza su conclusión. Ejemplo: “Hay que controlar la inmigración porque, si no, habrá más delitos”.