POLÍTICA
29/06/2020 21:14 CEST | Actualizado 30/06/2020 10:21 CEST

El enigma Feijóo

¿Cómo es realmente el presidente de Galicia?

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Feijóo tras una rueda de prensa

Cuando uno quiere saber cómo es alguien de verdad, hay que detenerse en los libros que tiene. Los que deslizan los dedos y fisgonean por las estanterías de Alberto Núñez Feijóo se encuentran a un hombre obsesionado con Gabriel García Márquez y que se sumerge en My early life, de Winston Churchill, Circe, de Madeline Miller, Luz tras las tinieblas, de Roberto L. Valdés, La cuarta revolución industrial, de Klaus Schwab, Libertad forzada, de Manuel Carneiro Caneda, y La política en tiempos de indignación, de Daniel Innenarity.

Feijóo (Ourense, 1961) camina estos días entre mítines con mascarillas y política de nueva normalidad. Un objetivo: conservar la mayoría absoluta y volver a ganar tras once años al frente de la Xunta de Galicia el próximo 12-J. Las primeras elecciones en pandemia, pero con las encuestas soplando a su favor. El Centro de Investigaciones Sociológicas le da al PP entre 40 y 42 escaños -actualmente cuenta con 41-. Es el barón de los barones del Partido Popular. El hombre que a última hora decidió no competir por la sucesión de Rajoy. El rey sin corona de Génova 13.

Un político al que se agarra ahora la dirección del PP para salvar el 12-J. Y que juega con la ambigüedad de desmarcarse de Casado, esconder las siglas, vestirse de aspirante moderado del centro derecha, alejarse de Vox, lanzar mensajes de unidad entre los grandes partidos, criticar a su manera a Cayetana Álvarez de Toledo… Pero que a la vez fue determinante para que Casado ganara las primarias y al que la oposición tacha de ser un “Gallardón”, con dos caras. Una centrada para el público general que se vuelve retrógrada y muy de derechas cuando se cierra la puerta y tiene que tomar decisiones.

¿Cómo es el verdadero Feijóo? Muy pocos lo saben exactamente, y hasta despista dentro de los suyos. El hijo de Saturnino y Sira, que gana, según todas las fuentes consultadas, en las distancias cortas y que tiene un sentido del humor en las reuniones más cercanas para deleite de los comensales. Y un hombre que ha convertido al PP de Galicia en un precisa máquina electoral, con perfección suiza. Con esa mezcla que cultiva de hombre llano dando besos y abrazos -cuando se podía- en la calle y que lleva dentro un estratega que piensa todo minuciosamente y que calcula todo movimiento en el ajedrez político. No le gusta improvisar… y menos dejarse llevar por impulsos repentinos.

La frase favorita de los ‘populares’: “Un buen gestor”

“Es una persona muy trabajadora y muy exigente consigo misma y con aquellos con los que trabaja”, cuenta a El HuffPost un parlamentario que lo conoce desde hace décadas. Y da la idea, que repiten muchos populares: “Un gran gestor, donde ha estado ha dejado una herencia mucho mejor que la encontrada”. Con ese punto casi nacionalista como pasa con el PNV o el PSOE andaluz: “Un gallego fiel a su tierra y a sus paisanos. El interés por Galicia es lo más importante para él”. 

¿Y esa tirantez con Casado? “En absoluto, la relación personal entre ambos presidentes es fantástica. Hablan muy a menudo y fuera de foco también se ve un muy buen feeling entre ambos. No es casualidad que Casado haya visitado tantas veces Galicia en los últimos 22 meses”, dice una persona con mando en Génova 13.

En el mano a mano es muy cercano y desde el punto de vista más personal se le ha notado la paternidad

Se refiere además a su vida más allá de los focos: “En el mano a mano es muy cercano y siempre escucha a todos. Desde el punto de vista más personal, se le ha notado la paternidad, como a todos los papás”. Y es que el popular ha tenido a su primer hijo durante esta legislatura, a los 55 años, fruto de su relación con Eva Cárdenas, alta directiva de Inditex. Por cierto, el nombre fue deseo de la madre del presidente. Y en recibidor de casa se ve al llegar una foto de la pareja abrazada y sonriente, y al lado deja siempre las llaves al llegar a casa.

INSTAGRAM / FEIJÓO
Feijóo jugando en el parque con su hijo

El mejor momento del día, según confiesa Feijóo a los suyos, es el desayuno por la mañana con toda la familia junta. Padre e hijo tienen una pasión común: los coches de juguete. El político incluso conserva los suyos de cuando era niño y los tiene colocados en su librería. Además, los dos ‘albertos’ suelen hacer figuras con piezas de plástico en los ratos de juego en un salón dominado por un gran sofá blanco. Y los dos también tienen una misma característica: el gusto por el orden.

Es metódico y ordenado

“El presidente Feijóo es metódico, ordenado y con una enorme capacidad de trabajo y de esa forma afronta la campaña: su agenda está repleta de primera hora de la mañana a la noche y le gusta estudiar con antelación cada uno de los temas del día, también en campaña, llevar todo bien preparado”, confiesa un colaborador suyo.

Y añade: “En esta ocasión estamos ante una campaña inusual porque el trato directo con la gente que tanto le gusta es más frío sin poder haber contacto y porque sigue muy centrado en el Gobierno, pendiente al 100% de la evolución de la pandemia, sin dejar la gestión de la crisis sanitaria y de la reactivación económica y social”. “Es fácil trabajar con él, ya que es muy empático y acepta bien las críticas, algo no muy habitual en política”, apostillan desde su núcleo más duro.

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Casado y Feijóo

Esa nueva situación familiar, esa comodidad en Galicia y no ver las cosas claras para ganar llevaron a Feijóo a no dar el paso cuando se abrió la carrera de las primarias tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. Pero este licenciado en Derecho, que llegó a votar a Felipe González durante sus años jóvenes, siempre ha tenido medio pie en Madrid, le gusta que se escuche su voz en la capital. Y una de las partes más importantes de su carrera política fue en la Villa y Corte bajo el Gobierno de José María Aznar, con el que ejerció como director del Insalud y presidente de Correos -bajo la batuta de Francisco Álvarez Cascos como ministro de Fomento-. Allí nacería su fama como buen gestor. Siempre bajo la influencia de su gran padrino político, José Manuel Romay Beccaría, exministro de Sanidad y expresidente del Consejo de Estado.

Feijóo es el administrador de fincas perfecto: la comunidad le va contando problemas, él no resuelve ninguno pero consigue convencerte de que la culpa es de otro.

“Feijóo es el administrador de fincas perfecto. La comunidad le va contando problemas. Él no resuelve ninguno, pero consigue convencerte de que la culpa es de otro. Ese es”, reflexiona en forma de metáfora Antón Losada, analista y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Santiago, que subraya que el popular es “un buen estratega, una persona muy pragmática, con gran capacidad de adaptación y de supervivencia”.

“Vino aquí para ser el heredero de Fraga, cuando el PP entró en barrena cuando el Prestige. Los populares perdieron el Gobierno por primera vez y Feijóo, en vez de irse, se quedó y demostró esa capacidad de supervivencia y adaptación en un partido que lo veía más una imposición desde fuera que alguien de sus filas. Se acabó haciendo con el partido y con el Gobierno”, rememora Losada.

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Feijoo, en Vigo

La ‘fórmula Feijóo’, prosigue este profesor, es que, “al igual que Rajoy, conoce muy bien a sus votantes”. “Sabe que la mayoría absoluta del PP en Galicia se construyó sobre un discurso moderadamente conservador y galleguista y no lo ha abandonado. El PP y Feijóo están donde está el votante medio, donde está la mayoría social en Galicia. Lo segundo es que durante estos años la oposición no ha sabido construir una alternativa. El nacionalismo entró en crisis, después las mareas y el PSdeG depende mucho de cómo le va al PSOE. Los primeros años de Feijóo fueron sobre 2009 y el PSOE estaba entrando en barrena”, agrega.

Y destaca al hilo: “Es la combinanción de esos elementos. Está instalado en una marca con la que se identifica la mayoría social del país y ha sabido combinar ese discurso moderadamente conservador con la conexión con el galleguismo”. “Ha sabido marcar un perfil más tranquilo en los momentos de oposición más frontal por parte del PP en Madrid y eso lo ha colocado en la posición en la que está. Su gestión sale reforzada de la pandemia, lo cual no es que considere que haya sido buena. Pero la opinión mayoritaria es que ha estado en el pelotón destacado. A eso hay que sumarle a que durante este tiempo en la oposición nadie ha conseguido encontrar el tono o el discurso”.

Es un estratega, pragmático y con gran capacidad de resistencia y adaptación

“A eso hay que añadir que el PP de Galicia es algo más que una marca, es una organización potentísima. Es una máquina de ganar elecciones. Un partido que saca una distancia enorme a los demás, en implantación territorial, en capacidad de organización y de movilización”, resume Losada. ¿Y entonces por qué no dio el paso a suceder a Rajoy? Responde Losada: “No vio clara la victoria. En el momento en el que Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado dieron el paso, él hace el cálculo de que puede perder. Las cuentas no le salían. Podía ganar, pero también podía perder. Se iba a dividir mucho el voto dentro del partido. Él estaba dispuesto a hacerlo si era por aclamación”.

Por ello, Losada, explica que esa “es una de las características de la carrera política de Feijóo: no corre riesgos excesivos. No es un hombre que arriesgue”. Pero advierte este profesor: “Lo mismo que explico esto, creo que ahora está firmemente decidido a aprovechar una segunda oportunidad si se plantea o si tiene un gran resultado en Galicia y la estrategia de Casado sufre un castigo en Euskadi y cuando lleguen las catalanas”. “Creo que si pasa un segundo tren, Feijóo lo coge”, apostilla.

No vio clara la victoria en las primarias del PP, estaba dispuesto sólo si era por aclamación

Uno de los momentos más duros de su carrera fue cuando se publicaron unas fotos antiguas de Feijóo en un barco junto al narco Marcial Dorado. Pero finalmente no tuvieron ningún tipo de coste electoral para el ‘popular’. “Vamos a ver, forma parte del pasado. Y es una época en la que no solo se hizo fotos Feijóo. Dorado era miembro de la Cámara de Comercio de Vilagarcia de Arousa y un aclamado empresario. En aquellos años 90 no estaba claro si eran narcotraficantes o contrabandistas de tabaco. Se movían en esa bruma. Este tipo de figuras no tenían la reprobación social entonces. A eso hay que sumarle el tiempo que ha pasado. Y también desde el minuto uno hizo una estrategia de control de daños inteligente. Asumió que las fotos estaba ahí y compareció inmediatamente. Dijo que eran un error. Tuvo la inteligencia de asumirlo y encajar el golpe. Estas fotos iban a tener más problemas gordos si decidía dar el salto a la política estatal. Y esas fotos se han visto más fuera de Galicia que en Galicia”, expresa Losada.

EL PAÍS
Feijóo y Dorado

En el tú a tú, añade, Feijóo es una persona con la que es “muy fácil relacionarse: tiene sentido del humor, encaja bien. Mejora en la distancia corta. A veces en el debate político parece más soberbio y prepotente, pero luego tiene un trato fácil. Tiene más capacidad de aguante de lo que se ve en el debate público”.

Los principales rivales del presidente tiene claro que el ‘popular’ no es ese personaje moderado que proyecta. Para Gonzalo Caballero (PSdeG-PSOE), el presidente de la Xunta “juega un papel de cinismo: intenta trasladar una imagen distinta de lo que es”. “Feijóo es un Gallardón, que aprueba políticas de recortes y privatizaciones en Galicia, tiene un perfil conservador heredero de Romay Beccaría y entró en la primera línea política de la mano del Gobierno de Aznar, pero intenta trasladar algo distinto a lo de Casado. En el fondo, Casado y Feijóo son el mismo Partido Popular, han optado por una estrategia de confrontación y de irresponsabilidad. Esa ha sido la línea de Feijóo durante esta crisis y bendijo los pactos del PP con Vox en Andalucía, dijo que cualquier los podría firmar”, ilustra el socialista.

Feijóo es cinismo, es un Gallardón

Para Ana Pontón (BNG),  “es una imagen deformante que se hace desde Madrid”. “Aquí hay una especie de operación Gallardón bis, ya vimos quién era Gallardón. Si uno analiza las políticas de Feijóo, están en consonancia con lo que defiende el ala más extremista del PP”, retrata, para indicar: “La primera ley que aprobó Feijóo fue precisamente una antiabortista para financiar una red madre vinculada con el Opus Dei. Recuperó los conciertos con centros que segregan a niños y niñas, políticas de desmantelamientos a equipos de igualdad, llegó a reducir las ayudas a mujeres víctimas de violencia de género. Parece que esto se oculta, a mí me sorprende. Si alguien aupó a Casado, fue Feijóo”, ahonda la nacionalista.

Y el retrato que hace Antón Gömez Reino, de Galicia En Común, es el siguiente: “La gente tiene que saber que Feijóo es un radical disfrazado de moderado. Es importante. Feijóo es una pieza más de la estrategia de Casado y Ayuso. Diría más, Ayuso y Casado lo que hacen es fijarse en Feijóo, que lleva muchos años disfrazándose de moderado y siendo un radical en privatizaciones y recortes”.

Feijóo, entre esas dos caras. O muchas más. Poliédrico, enigmático hasta para los suyos. Con su oratoria de doble significado. El político que se mueve igual de bien en una aldea que en un hotel de lujo en Madrid entre empresarios y periodistas. Que sigue conservando el mismo número de teléfono de antes de ser presidente. De foto de perfil en Whastsapp: la Ría de Vigo. Allí se mudó cuando volvió de Madrid hace 17 años. Y allí se marcha junto a su familia cuando quiere escapar. Sin focos, sin micrófonos. 

 

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