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25/05/2019 12:43 CEST | Actualizado 25/05/2019 12:56 CEST

Feministas feas

CAPTURA

Qué fuerte tú. Que resulta que esta semana un tipo calvo, bajito y con gafas de cuyo nombre y organización política no quiero acordarme, ha proclamado que las mujeres que trabajamos por la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres somos… feas. Así, sin más. Cuatro simples letras califican nuestro aspecto físico para rebatir siglos de historia y de revolución política y social. Qué bajona de verdad. Ha sido pronunciar esta erudita palabra y venga las banderas a moverse por detrás ¡Siiiii, siiii, esooooo, feaaaas! Qué oratoria. Qué despliegue de conocimiento sobre la teoría feminista. Qué profundidad. También podían haber añadido: “hunga, hunga”, “mí no entender”, “pues tú más”. Dado el nivel argumentativo del asunto, habría estado a la par.

Descalificar a una mujer por su apariencia es el recurso del ignorante

¿Qué tendrá que ver el aspecto físico con la política? Nada. Descalificar a una mujer por su apariencia es el recurso del ignorante, del que se siente amenazado y no sabe qué decir. Es el comportamiento propio del troll de internet que, en lugar de dialogar sobre un tema, insulta o ataca de manera personal. No descartemos que este señor tenga varias cuentas falsas con nombres de héroes de ficción o que sea el mismísimo “tío blanco hetero” cubierto con la capucha del chándal y gafas de sol. También podría tener un perfil en Forocoches, ya que el recurso de publicar fotos de mujeres calificándolas con “MELAFO” “NOMELAFO” es muy habitual en ese foro. Otra posible explicación a tal pericia argumentativa es que la aprendiera en la escuela de políticos de extrema derecha, junto a Donald Trump, que también se burla de sus adversarias femeninas comparándolas con animales y llamándolas gordas o feas. Cuánta locuacidad.

Hacer apreciaciones sobre el aspecto físico de una mujer es un signo claro de machismo rancio y un motivo más para que siga siendo necesario el feminismo. Según nuestra cultura patriarcal, el único valor que tenemos las mujeres es nuestro cuerpo y sólo en caso de que cumpla el canon: blanca, joven, delgada. Si no, no valemos para nada. Esto no ocurre con los hombres, que sí suelen ser valorados por lo que hacen y no por cómo son.

Un claro ejemplo de ello es este candidato al que no parece preocuparle en absoluto su propio aspecto físico, pero se cree con derecho a arremeter contra el de las mujeres. Es precisamente el feminismo el que trabaja incansablemente para que las mujeres seamos valoradas no sólo por nuestra dimensión corporal sino por otros aspectos que pongan en valor lo que hacemos y nuestra personalidad. El candidato a las europeas de este partido ha dejado patente su ignorancia y nos ha dado una vez más la razón: mientras siga habiendo señoros, partidos políticos, medios o publicistas que consideren a las mujeres por su apariencia física necesitamos a las feministas.

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