POLÍTICA
23/10/2019 19:39 CEST | Actualizado 23/10/2019 19:53 CEST

Fernando Martínez: "Con la exhumación de Franco se subsana una anomalía histórica insostenible en una democracia"

Entrevista al exdirector general de Memoria Histórica que impulsó el proceso: "Sánchez pasará a la historia por dar dignidad a la indignidad"

PSOE / FLICKR
El senador por Almería Fernando Martínez.

“Hay que asumir el liderazgo del cambio en el camino de la verdad, la justicia y la reparación”. Fue la idea que más repitió Fernando Martínez (Vélez-Blanco, Almería, 1949) a su llegada al cargo de director general para la Memoria Histórica del Ministerio de Justicia, un cargo que se creó en la Administración Sánchez. Durante los meses en que ocupó su cargo (de junio de 2018 a marzo de 2019), dejó su impronta de reconocido investigador en la materia por la Universidad de Almería, de responsable del mapa de fosas comunes de Andalucía y de socialista convencido de que su formación estaba obligada a tirar de un carro demasiado pesado para Gobiernos anteriores. 

Entre las iniciativas que se impulsaron en el mandato del ahora senador estuvo la exhumación de Francisco Franco de su tumba del Valle de los Caídos. Es, dice, en declaraciones a El HuffPost, un acto “de justicia y dignidad” que “subsana una anomalía histórica insostenible en una democracia”.

- ¿Qué importancia real tiene la exhumación de Franco?

- Es de suma importancia, porque constituye un acto de justicia y de dignidad. De justicia para con las víctimas del franquismo, silenciadas, estigmatizadas y criminalizadas durante tanto tiempo, y de dignidad para nuestra democracia y todos los demócratas. Los restos del dictador no podían estar junto al de sus víctimas. Ningún enemigo de la democracia, ningún genocida, merece tener un lugar de culto.

- ¿Y cómo lo valora en el contexto histórico de nuestro país?

- De una forma muy positiva. Primero, porque se subsana una anomalía histórica insostenible en una democracia: un dictador no puede tener un mausoleo para su enaltecimiento público, algo totalmente impensable en cualquier país democrático europeo. Segundo, porque han sido los tres poderes del Estado democrático, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, los que se ha pronunciado a favor de la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos y esto le otorga la máxima importancia histórica en un país como el nuestro. Tercero, porque se contribuye a cerrar heridas que aún están abiertas. Y cuarto, porque en todo ello está la firme decisión del presidente del Gobierno, hecho que no había ocurrido con anteriores presidentes de nuestra democracia. El presidente Pedro Sánchez pasará a la historia por dar dignidad a la indignidad.

Los restos del dictador no podían estar junto al de sus víctimas. Ningún enemigo de la democracia, ningún genocida, merece tener un lugar de culto

- ¿Comparte justamente lo que dice Sánchez, que este paso cerrará el círculo de la Transición?

- Sin lugar a duda es un hito histórico, sumamente simbólico y de ruptura con el pasado franquista. Constituye un triunfo y reforzamiento de nuestra democracia. Algo muy saludable en estos momentos, en que afloran pensamientos y organizaciones ancladas en ese negro pasado de nuestra historia.

- ¿Por qué hemos necesitado 40 años largos de democracia para hacerlo?

- Nuestra democracia ha alcanzado un grado de madurez como para poder afrontar decisiones como ésta, impensable en otros momentos en que estaban en peligro las libertades. ¿Se podía haber hecho antes? Humildemente creo que sí. Pero se ha llevado a cabo cuando existe un movimiento memorialista que viene reclamando verdad, justicia y reparación para las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, existe una Ley de Memoria Histórica desde los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero, lo han demandado y aprobado las Cortes y ha existido la firme decisión del Gobierno socialista y del presidente Pedro Sánchez de llevarlo a cabo.

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Fernando Martínez (segundo por la derecha), visitando el Valle de los Caídos con miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, en 2018.

- Usted, que ha estado dentro del proceso de toma de decisiones tras la llegada del PSOE a La Moncloa, ¿cuáles diría que han sido las mayores dificultades con las que se han topado en este caso?

- Como se ha podido seguir a través de los medios de comunicación, se ha pretendido obstaculizar y retrasar el proceso de exhumación por parte de la familia de Franco a través de recursos y más recursos. Algo que ha coincido con los recursos del prior de los benedictinos, de la Fundación Francisco Franco, y otros similares. Nuestro Estado es un Estado muy garantista y se ha tenido que ir resolviendo paso a paso, y ello lógicamente ha retrasado el proceso. Todo ha concluido con las diversas sentencias y resoluciones del Tribunal Supremo, aprobadas por unanimidad, que han desestimado los diversos recursos y han avalado el plan del Gobierno de Pedro Sánchez de exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos y trasladarlos al cementerio de El Pardo.

Nuestra democracia ha alcanzado un grado de madurez como para poder afrontar decisiones como ésta, impensable en otros momentos en que estaban en peligro las libertades

 

- ¿Y qué cree que debe hacerse ahora con el Valle de los Caídos?

El Grupo Parlamentario Socialista del Congreso de los Diputados presentó una Proposición de Ley de Memoria Histórica en la que, además de plantear reformas y actualizaciones de la Ley de 2007, aborda el qué hacer con el Valle de los Caídos. Entre otras cosas, se plantea la derogación de los decretos -entre ellos, el de la Fundación de la Santa Cruz- que hasta ahora han regulado el Valle de los Caídos y el establecimiento de un nuevo marco jurídico de regulación. El Valle de los Caídos es un cementerio civil que hay que dignificar. Ha de ser un lugar de memoria de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo en el que debe explicarse su significado en el contexto de la dictadura y el nacionalcatolicismo, su construcción, y ha de ser impulsor del reconocimiento y dignificación de aquellos cuyos restos se encuentren allí inhumados. Se deben de atender las reclamaciones y peticiones de exhumación por parte de los familiares de las víctimas que soliciten su devolución y técnicamente sea posible.

- Las asociaciones memorialistas hablan sólo de un punto y seguido con la exhumación de Franco. ¿Cuál debería ser, a su juicio, el siguiente paso urgente en materia de memoria?

- Creo que la tarea más urgente es abordar la exhumación de los cadáveres que quedan en fosas comunes para poder entregarlos a sus familiares para que les den digna sepultura. Es una tarea que hay que abordarla bajo el liderazgo del Estado. Desde el Ministerio de Justicia y desde su Dirección General para la Memoria Histórica se han puesto las bases para conocer el estado actual de la situación de las fosas y se va a intervenir inmediatamente en 13 de ellas de 4 diferentes comunidades autónomas en un avance del plan de choque. El compromiso del PSOE es abordarlo en planes cuatrienales. En una legislatura y media, según indica el informe elaborado para el Ministerio, podría ponerse fin a las exhumaciones. Esto no es una cuestión de izquierdas ni derechas es una cuestión de humanidad, de derechos humanos, sistemáticamente demandada por Naciones Unidas al Estado Español.

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