Entra en vigor la ley francesa del pase de vacunación

Así funciona la norma con la que Macron pretende 'fastidiar' a los no vacunados.

Ya es oficial. Desde este lunes, la controvertida ley del pase de vacunación está en vigor en Francia. Se trata de una medida que ha acaparado todos los titulares después de que el mandatario galo, Emmanuel Macron, la anunciase con el objetivo de “fastidiar a todos los no vacunados”, una expresión francesa que también puede ser traducida como el término “joder”.

El pasado viernes, se superaba la última etapa que le quedaba para que la polémica norma pudiese entrar en vigor esta semana, después de que el Consejo Constitucional respaldase el grueso del texto legal que condena a una suerte de ostracismo a los no vacunados.

El acceso a buena parte de lugares de acceso público (cines, teatros, museos, bares, restaurantes y grandes centros comerciales), así como a los transportes de media y larga distancia, está sujeto a partir de esta jornada a que las personas muestren un código QR con la pauta completa de vacunación contra el covid (tres dosis) o dos dosis y un certificado de haber pasado recientemente la enfermedad.

Aval judicial

En su laudo, el Consejo validó una de las partes más controvertidas, la que establece que el personal de cafeterías o restaurantes pueda controlar la identidad de los clientes para asegurar la autenticidad de sus certificados de vacunas.

“Si la persona se niega a mostrar un documento para ese fin no habrá otra consecuencia que la de no poder entrar en el lugar”

- Decisión del Consejo Constitucional galo

La comprobación de la identidad, normalmente es potestad de los cuerpos de Seguridad del Estado, se hará solo en caso de dudas serias sobre la autenticidad del pase.

“Si la persona se niega a mostrar un documento para ese fin no habrá otra consecuencia que la de no poder entrar en el lugar”, según ha establecido la decisión difundida por el Consejo Constitucional.

Una medida que no afectará a los mítines políticos

Sin embargo, el Constitucional había objetado a la posibilidad de que los organizadores de mítines políticos tengan que pedir un pase de vacunación a los participantes, como pretendía la ley aprobada.

De este modo, a menos de tres meses de las elecciones presidenciales francesas, los mítines, considerado un derecho constitucional, podrán llevarse a cabo sin la exigencia del pase, aunque el Consejo sí que dio luz verde a que se adopten “todas las medidas de precaución sanitaria útiles”.

La ley, impulsada por la mayoría presidencial del centrista LREM y sus socios y apoyada por el centro-derecha (Los Republicanos) y la izquierda moderada de los socialistas, ha encontrado la férrea oposición de los extremos, tanto en la derecha como en la izquierda. También ha sido contestada en la calle en distintas manifestaciones.

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