INTERNACIONAL
12/07/2021 21:06 CEST | Actualizado 13/07/2021 12:26 CEST

Francia obligará a vacunarse a todo el personal de salud y trabajadores en contacto con pacientes vulnerables

Macron impone también el pasaporte sanitario para entrar en restaurantes y lugares cerrados.

STEPHANE DE SAKUTIN via AFP via Getty Images
El presidente de Francia, Emmanuel Macron.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha informado este lunes de que el personal sanitario y quienes trabajen con personas vulnerables — como los empleados de residencias de ancianos— tendrán la obligación de vacunarse contra el COVID-19 antes del 15 de septiembre. A partir de ese momento, habrá sanciones para quienes no lo hagan. Además, en las últimas horas también ha señalado que se sumará a Israel y pondrá una tercera dosis de vacuna.

Al mismo tiempo, Macron ha anunciado que el certificado de vacunación que, hasta ahora, se utiliza a modo de pasaporte sanitario en grandes aglomeraciones pasará a utilizarse en restaurantes, bares, teatros y cines desde la semana próxima. El escrito que confirma que una persona ha pasado la enfermedad también podrá ser empleado.

“Cuanto más vacunemos, menos espacio dejamos para que el virus se difunda”, ha apuntado el jefe del Estado en un discurso televisado. Durante la intervención, Macron ha avanzado nuevas medidas para frenar el incremento de contagios por la difusión de la variante Delta, que supone ya más de la mitad de todos los casos en Francia. 

A partir del 21 de julio, el pasaporte sanitario, que hasta ahora es obligatorio para acceder a discotecas y a grandes eventos sociales o deportivos con más de 1.000 personas, se exigirá para acceder a lugares culturales donde se reciba a más de 50 personas.

Impulso a la campaña de inmunización

En agosto, el certificado de vacunación se requerirá también a mayores de 12 años en cafés, restaurantes, bares, autobuses y trenes de largo recorrido, y aviones. El objetivo de esta medida es incitar a los más escépticos a inocularse y dar un nuevo empujón a la campaña.

Además, la PCR y test de antígenos, que hasta ahora eran reembolsadas por la Seguridad Social, pasarán en otoño a ser de pago salvo en el caso de que sean prescritas por un médico.

En el que fue su octavo discurso a la nación desde que empezó la crisis sanitaria, Macron quiso poner el acento en la recuperación económica del país, para lo que considera necesario la vacunación de todos los franceses, y mostró además su empeño en sacar adelante la reforma de las pensiones de jubilación, que había quedado aparcada.

Este domingo, en Francia había 35,8 millones de personas con al menos una dosis de vacuna (53,4 % de la población) y 27,4 millones (41 %) tenían ya la pauta completa. 

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