POLÍTICA
24/10/2019 18:10 CEST | Actualizado 24/10/2019 19:48 CEST

Franco ha levantado la cabeza y no ha pasado nada: el relato de un día rodeado de franquistas

El 'Cara al sol', el himno de España con letra, calendarios y muchas cosas que riman con 'ista': franquistas, golpistas, taxistas y socialistas.

CARLOS PINA
Franco ha levantado la cabeza y no ha pasado nada: el relato de un día rodeado de franquistas.

Ya es juernes para Franco. El dictador ha salido este jueves, como los Erasmus en España, del Valle de los caídos y se ha instalado en su nuevo hogar: el cementerio de Mingorrubio.

La jornada ha empezado a las siete de una gélida mañana de octubre en un taxi de camino a El Pardo, lugar en el que se encuentra el camposanto donde horas más tarde, muchas más, iba a reposar el dictador. El taxista que nos ha llevado al cementerio ha mostrado amablemente su sorpresa por la mudanza de Franco.

El conductor que, parece un tópico pero iba escuchando a Carlos Herrera en la Cope, qué le vamos a hacer, ha dicho que a Franco lo enterraron cuando él tenía 10 años y que es algo que su generación tenía superado “como lo del machismo y todo eso”. 

Antes de las ocho de la mañana ya estamos acreditados en la zona que el Gobierno ha habilitado para nosotros, hace tanto frío que por un momento pienso que ojalá hubiesen inhumado a Franco en Punta Cana. Para hacer tiempo me he hecho amigo de un simpático reportero ruso que me cuenta que es “un día histórico” y que España y Rusia “son un espejo”. Imagino que por lo del comunismo y tal. 

Carlos Pina
Los periodistas durante la mañana a la entrada de Mingorrubio.

La mañana se hace larga, muy larga, pero si han pasado 40 años para mover a Franco del Valle nosotros podemos aguantar unas horas. De la nada, a eso de las nueve de la mañana, dos señores ataviados con un delantal con la enseña nacional se han posado detrás de una mesa y han empezado a servir café, caldo y bollos. Ha sido la alegría de la mañana porque no hay nada que guste más a un periodista que comer gratis. 

En medio de la espera me he llevado una importante lección. Se la daba un señor adusto y bastante mayor a otro señor del catering que se estaba fumando un cigarro tranquilamente. “Un obrero no puede permitirse gastarse 3.000 pesetas en tabaco”. Amén a eso. 

Después del desayuno, casi a las diez de la mañana, cuatro furgonetas blancas nos han animado un poco la mañana. Unos señores han sacado un puñado de coronas de flores con mensajes destinados al dictador, que otra cosa no pero las flores le encantaban. “Barcelona con Franco siempre”, “Málaga no te olvida, capitán” y “Cartagena despide a Franco”, son algunos de los mensajes que se podían leer en ellas. 

Carlos Pina
Un señor porta una figura de Franco.

Y se formó la gozadera 

Pasadas las once de la mañana ha llegado la jarana. Un numeroso grupo de franquistas se ha agolpado a unos 200 metros de la puerta del cementerio. Personas aficionadas a la ornitología y alguna que otra con gusto por el yugo y las flechas. Otra cosa a celebrar es que tras un intenso frío, casi a mediodía, ha salido el sol, algo que siempre viene bien a los franquistas. Porque dios aprieta pero no ahoga.

La capacidad para el merchandising de los admiradores del caudillo es digna de elogio. Igual que algunos jóvenes coleccionan Funkos, los mal llamados nostálgicos tienen cosas tan locas como bastones de madera con el rostro de Franco, algunas cartulinas en las que también se podía ver a Primo de Rivera, figuras de porcelana de la figura del dictador y hasta calendarios para 2020, porque se puede estar en el siglo XXI y en 1939 a la vez.

Carlos Pina
Una señora posa orgullosa con su bandera.

Entre esas 200 personas se encontraba el legionario que hace unos días se enfrentó a la policía después de que le impidieran ir a misa en el Valle de los Caídos. Este buen hombre tampoco ha querido perderse la llegada del dictador a Mingorrubio y junto a otros dos amigotes, que también iban vestidos de legionarios, se han dejado ver por la zona. “Vamos a recibir militarmente al general Franco. Esto que está pasando es una vergüenza para el Ejército”, ha dicho cabreado el señor. 

Pero aún hay más. Con la primera luz del quinto día, al alba, mirando al este, ha aparecido Antonio Tejero. El golpista. El del 23 de febrero. “Dejadle pasar”, ha gritado la multitud mientras el hombre se abría paso entre ellos. 

La llegada de Tejero ha sido como la de Messi en el Camp Nou. Sus fans han desempolvado el cancionero popular y han recibido al golpista al grito de “¡A las órdenes mi coronel!” y “¡Viva Tejero!”. Antes han tirado de grandes clásicos de ayer y de hoy, de los hits que no pueden faltar en un fachaoke: el cara al sol y el himno de España con letra, pero no la de Marta Sánchez. Entre medias también ha caído algún que otro Padre Nuestro, muchos “viva Cristo Rey” y demasiados “arriba España”. 

Carlos Pina
El golpista Tejero llegando a la manifestación franquista,

Mirando al cielo

Ya con el sol en todo lo alto hemos recibido la información de que el helicóptero con los restos de Franco estaba saliendo del Valle de los Caídos. La familia del dictador, que ha llegado en minibus, ha sido la primera en entrar al cementerio de Mingorrubio, donde también se podía ver a la ministra de Justicia Dolores Delgado, que estaba apartada de la familia y con el semblante serio, una actitud digna de un papa en un sambódromo. 

Y por fin, tras 40 años enterrado en el Valle de los Caídos, los restos del dictador han sido depositados en el panteón familiar de Mingorrubio, junto a su mujer Carmen Calvo Polo, porque nunca es tarde si la dicha es buena. Y eso sí, ya se puede comprobar científicamente aquello de “si Franco levantara la cabeza...”. Pues ha levantado la cabeza y no ha pasado nada.

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