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30/01/2021 10:20 CET | Actualizado 30/01/2021 10:20 CET

'Frescos' y murales

Lo que el machismo y su derecha y ultraderecha en verdad pintan no son murales, sino “frescos”, porque hay que echarle cara para defender lo que defienden.

EFE
Manifestación a favor de mantener el mural feminista en Madrid.

Al igual que Alberto Cortez construía “castillos en el aire”, la derecha y la ultraderecha pintan sus murales en el aire con los colores del desprecio a las mujeres, a la igualdad, a la convivencia y a la democracia; y lo hacen con el trazo grueso de las líneas negras del machismo. 

No sorprende que la ultraderecha promueva quitar un mural que habla de Igualdad y refleja lo que su voz y su modelo de sociedad calla y oculta. Lo que sorprende es que la derecha le haga el juego y le ponga los argumentos que Vox no tiene. Y que lo haga, además, con la indignidad que supone poner en cuestión la necesidad de un mural que visibiliza a mujeres que han destacado por su excepcionalidad en espacios y actividades donde los hombres han sido reconocidos en todo momento.

Sería mucho más digno por parte del alcalde haber afirmado que el mural se quitaba porque era una exigencia de uno de los partidos que apoya al gobierno municipal, y que para la alcaldía es más importante mantener el pacto que mantener el mural de Ciudad Lineal; o simplemente reconocer que no comparte ese tipo de mensajes reflejados en el muro del polideportivo.

Los argumentos que da el edil reflejan que todo forma parte de una estrategia ideológica basada en el rechazo a la igualdad y en la minimización de todas las consecuencias que produce sobre las mujeres, entre ellas la violencia de género, para presentar luego los resultados como una especie de accidente o bajo la responsabilidad de los contextos donde ocurren, de determinados hombres o de algunas mujeres. 

El machismo es muy fresco y pinta murales en el aire cada día. Son murales ideológicos, llenos de valores para impregnar la conciencia y darle el color que necesita su cultura de la desigualdad, y que haya armonía entre esos murales que dibujan y la realidad que desarrollan.

Los argumentos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, describen muy bien ese mural del machismo en sus planteamientos:

- Cuando dice que tan democrático es ponerlo como quitarlo manipula la realidad. Se puso en 2018 porque había una situación de desigualdad, discriminación y violencia contra las mujeres que todavía permanece en 2021. Luego si había razones para ponerlo, y esas razones continúan en la actualidad, significa que no hay motivos para quitarlo. Y por otra parte, no debe olvidar que se puso por unanimidad mientras que se quita por interés partidista.

La violencia de género ha asesinado en 13 años a 1.079 mujeres

- Utilizar el terrorismo vasco como argumento en los temas de Igualdad es una manipulación bastante pobre, entre otras cosas porque el terrorismo de ETA, que ya no existe, ha asesinado a 855 personas en 42 años, y la violencia de género ha asesinado en 13 años a 1.079 mujeres, y todavía continúa estando presente junto al machismo que intenta ocultarla de la realidad. Quizás ya se ha olvidado de que la primera mujer asesinada este año lo ha sido en su ciudad, Madrid, hace unos días.

- Decir que el mensaje de la Igualdad y el feminismo no es propio de un espacio deportivo es otra perversión. Porque lo que busca un mural no es dar un mensaje sobre el contenido del edificio o instalación, sino aprovechar la visibilidad del lugar para mandar un determinado mensaje. ¿O es que el mural de Oswaldo Guayasamín en el aeropuerto de Barajas habla de aviación? Y, sobre todo, sorprende este razonamiento cuando vemos los estadios de fútbol y de cualquier otro deporte llenos de mensajes que hablan de coches, de compañías de seguros, de bebidas o de cualquier otra cosa. Por cierto, también hablan de racismo cuando su impacto en la sociedad no es tan profundo como el de la violencia de género.

-Por último, utilizar el argumento de borrar el mural para poner otro con la imagen de hombres y mujeres deportistas paralímpicos es una instrumentalización de estas personas, puesto que no busca su reconocimiento -Madrid está lleno de muros y paredes para poder hacerlo en forma de mural si así lo desea la corporación-, sino que las utiliza para borrar el mural feminista.

Olvidan el señor alcalde y los partidos que respaldan esta iniciativa que tanto el feminismo como las organizaciones y personas con diversidad funcional luchan y trabajan contra la discriminación de una de sociedad machista que parte de la condición masculina para definir al resto como diferente e inferior, y las ha discriminado históricamente.

Lo que el machismo y su derecha y ultraderecha en verdad pintan no son murales, sino “frescos”, porque hay que echarle cara para defender lo que defienden y para despreciar las iniciativas que hablan de Igualdad y de erradicar la violencia de género.