POLÍTICA
15/05/2019 10:44 CEST | Actualizado 15/05/2019 12:43 CEST

Ángel Gabilondo: "Tengo experiencia de gestión y los brazos abiertos para buscar alianzas transversales"

Entrevista con el candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Se puede ser madrileño sin dejar de ser vasco. Aquí el caso de Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949). Un señor de los que apenas quedan por el universo de esta política tan dada en los últimos tiempos al griterío, el tuit y la ocurrencia. Con volumen, con contenido, con conversación, con profundas convicciones, con experiencia de gestión y siempre, siempre, con la mano
tendida, jamás se le escuchó una palabra más alta que otra. Es más de pensar que de gritar, que por algo es catedrático de Metafísica.

Desde hace cuatro años, es la cara más reconocible del socialismo madrileño, a pesar de ser independiente. Será por sus 33 meses como ministro de Educación en el último Gobierno de Zapatero y por haber permanecido, en contra de todo pronóstico, una Legislatura completa en el banco de la oposición de la Asamblea de Madrid.

Es su segundo intento y esta vez la izquierda acude a las urnas tan fragmentada como la derecha. Hay partido y hay mucho en juego porque Madrid determinará el sentido de la noche del 26-M. Y no sólo porque el liderazgo de Casado dependa en buena medida de si el PP mantiene o no el Gobierno de la Puerta del Sol. Los madrileños deciden también sobre el que probablemente será el último pulso entre Errejón e Iglesias, después de que el primero decidiera concurrir a las elecciones con marca propia.

De Alberto Ruiz Gallardón a Isabel Díaz Ayuso, ¿qué nos ha pasado?

Nos ha pasado que hay toda una evolución del modo de hacer y entender la política. Parece que lo que importa es más bien la interpelación personal, una cierta percepción de lograr efectos inmediatos y rápidos, lograr situar tuits, hablar lejos de la argumentación, de la serenidad, de abordar los problemas en su raíz. Es un nuevo modo de hacer política que a mí no me gusta mucho, pero que respeto. Por eso creo que tenemos que hacer un esfuerzo para recuperar lo mejor de la política, de la gran política. Y no seguir con este concepto a veces un poco crispado y un poco superficial. Pero no la descalifico a ella. Digo que es más bien toda una concepción que yo no comparto.

Carlos Pina
Ángel Gabilondo, tras la entrevista para El HuffPost en el Hotel Mercure Madrid Plaza de España

¿Díaz Ayuso es un regalo para la izquierda madrileña o es un despropósito?

Yo siempre he creído que lo mejor es que haya candidatos fuertes, partidos fuertes. Igual es una ingenuidad mía, pero a mí me parece que eso saca lo mejor de cada uno de nosotros y hace que el debate sea más intenso, que la sociedad crea más en nosotros y que uno mismo incluso esté a la altura de un desafío. Si no, todo se trivializa. Al final parece que no estamos contrastando proyectos, ni programas, ni ideologías sino simplemente un concurso de ocurrencias, ingenios, de ser capaces de darle al otro, como dice alguno, un ‘zasca’. Siempre he hablado de la política ‘zascandil’. Y que es esta cierta percepción de que vencer es exactamente el éxito de descalificar. Yo no creo en eso. Yo quiero, deseo, prefiero, busco candidatos consistentes, partidos fuertes e ideologías claras.

¿Ayuso es una adversaria fuerte?

Bueno, a mí exactamente las cosas que dice no me gustan mucho. Las propuestas que hace tampoco me desafían personalmente. Respeto muchísimo al PP –¡solo faltaba!- y a ella también, pero yo no estoy de acuerdo con las cosas que dice ni el modo en que las dice ni tampoco en el horizonte hacia el que sitúa lo que dice, y un poco cómo nos considera a los demás. Parece que piensa que nosotros vamos a entrar en una especie de interpelación personal. Yo no lo voy a hacer. Ahora, respeto que ella crea que ese es el camino pero yo no creo que lo sea.

Respeto al PP y a Ayuso pero, pero yo no estoy de acuerdo con las cosas que dice ni el modo en que las dice

¿Madrid determinará el sentido de la noche del 26 de mayo?

Madrid es la Comunidad más rica de España, la que tiene mayor renta per cápita, mayor PIB… La economía madrileña es verdaderamente determinante en el país. También es una sociedad dinámica, generosa, con mucha capacidad, mucho talento, mucha investigación, mucha ciencia, mucha innovación… En este momento aquí está el Estado, los grandes ejecutivos, los grandes funcionarios, los grandes directivos…

Hay una atracción no centralista, pero una atracción de posibilidades en Madrid que hace que después de 24 años en Madrid, si hubiera un cambio, como esperamos, de los gobiernos conservadores en otra dirección, será decisivo para todo el país. Yo no le quito importancia a las demás elecciones autonómicas, pero tengo la percepción de que una vez hechas las elecciones generales, las europeas y las elecciones en Madrid son el lugar decisivo para el porvenir de España en los próximos años.

Veinticuatro años en los que la izquierda madrileña no ha tocado balón. ¿Qué ha hecho mal en todo este tiempo?

Me gusta la pregunta. Probablemente no se ha sabido sintonizar con el modo de concebir la vida de la ciudadanía, que siempre ha sido muy pragmática, siempre ha estado muy vinculada a las necesidades concretas y siempre ha tenido el bienestar como un valor muy determinante. Nosotros tenemos que hacer un proyecto de bienestar, riqueza y prosperidad, pero sin exclusiones. Esto nos lleva a una sociedad magnífica, pero con unas desigualdades muy grandes. Por eso hay que ser también autocrítico. Yo no quiero criticar al Partido Socialista ni a la izquierda de Madrid porque yo llevo aquí cuatro años y
no voy a poner nota a los demás, ni mucho menos, pero sí creo que la autocrítica nos ayuda a avanzar. Creo que ahora se están haciendo las cosas muy bien.

Carlos Pina

¿Encabezar las listas del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid con dos independientes quiere decir que el Partido Socialista de Madrid estaba descapitalizado de talento?

No, yo no lo veo así. Más bien que es un síntoma de la necesidad de abrir los partidos. Los partidos son decisivos. Están en la Constitución, son vértebra y estructura de la democracia, pero el partidismo, el sectarismo, estas cosas de estar ensimismado, encerrado y plegado sobre sí mismo, si eso se produjera eso sí que es un daño grande.

Partido sí, partidismo no. Por eso creo que es un signo de apertura, yo así lo veo, de apertura a la sociedad, de que las personas que quieran colaborar en un proyecto, que sintonicen también con ese modo de hacer socialismo encuentren que el espacio está abierto. La sociedad no se divide en partidos ni en agrupaciones, ni en la sociedad de Madrid están todos afiliados a partidos. De hecho la mayoría no están afiliados a partido alguno. Un partido es también una convocatoria y una llamada al resto de la sociedad para intervenir en los procesos públicos. Yo entiendo -igual soy muy optimista- que este es un signo de vitalidad y de apertura.

Ahora que no está me pregunto si con Alfredo Pérez Rubalcaba de candidato al Ayuntamiento de Madrid el ticket electoral del PSOE hubiera sido invencible…

Yo no puedo, ni debo, ni quiero, ni creo que sea justo cuestionar que Pepu sea el candidato. Me parece un candidato estupendo y magnífico. Ahora, hablemos de Alfredo. Alfredo Pérez Rubalcaba. Tenía una inteligencia práctica, que es lo que yo llamaba la prudencia, que era la capacidad de acuerdo, de construir, de tener horizonte. Yo a veces digo que sin horizonte no se ve ni de cerca. Este hombre lo tenía. Es un hombre grande políticamente. Dignifica la política en su grandeza. No sólo hubiera sido un buen candidato a alcalde. Es que hubiera sido un buen candidato a presidente de la Comunidad de Madrid a muchas más cosas. La sociedad está viendo que aparte de lo entrañable que era, más allá de los puestos que le tocó ocupar, que a veces no son los que permiten esos perfiles, también la competencia, la lealtad al partido, al proyecto, a un país, la dimensión de hombre de Estado yo creo que le capacitaban para haber desempeñado cualquier puesto, el de candidato a alcalde y desde luego el de candidato a la Comunidad por supuesto.

 ¿En Madrid se votan candidatos o se votan siglas?

En Madrid se vota mucho al candidato. Es que las elecciones autonómicas y municipales hay mucha atención a las personas, a los candidatos y candidatas en concreto. Aquí hay una proximidad y hay que generar confianza. Es verdad que nos parece muy grande, son millones de personas, pero al final un poco nos conocemos y sí creo que son muy importantes las personas, pero también digo que las personas si no están en un horizonte de proyecto ideológico o de proyecto histórico –yo digo que tengo 140 años detrás-, tampoco hacen nada. Si yo me presentara por el partido Gabilondo no sé si sacaría ni un voto. Por eso sí creo que las personas son decisivas, pero también que deben estar ligadas a un proyecto de solvencia, histórico, con un legado recibido y con un horizonte.

Probablemente el voto ha dejado de ser mayoritariamente ideológico en España independientemente del tipo de elecciones.

Y además la versatilidad y la movilidad. Hay personas que votan a unos y a otros, produciendo algunas sorpresas. ¿Cómo es posible que habiendo votado aquí, ahora se vote allá? También primero por esa dimensión pragmática y luego también porque hay desengaño. Si uno mira en el índice de asuntos que preocupan a los ciudadanos, el empleo por supuesto, pero incluso los partidos políticos. Es llamativo que los partidos políticos aparezcan como un problema para los ciudadanos, no digo ya como una solución sino como un problema. Quiere decir que la ciudadanía tiene la sensación de que no acabamos de estar en el único programa electoral que merece la pena, que es abordar, resolver y afrontar los problemas de los ciudadanos. Ese debe ser nuestro programa electoral. Ellos piensan que estamos en otra cosa. Se mueven en la dirección de encontrar, primero por sus desengaños también, que los hay, decepciones, situaciones personales difíciles que les hacen perder la confianza. Y, por otro lado, también porque nosotros mismos tenemos que hacer proyectos que reúnan coherencia y solvencia. También quieren gente que resuelva los problemas, solventes, equipos solventes.

En Madrid hay un presupuesto de 22.000 millones de euros. Yo no sé si yo seré capaz, si me corresponde –espero que sí-, pero los ciudadanos saben que están eligiendo a una persona, a un equipo que tiene que vérselas con eso. ¿Por qué hay que votar a Ángel Gabilondo y no a Iñigo Errejón? Exactamente no “hay que”… La pregunta es, como siempre, incisiva, pero no “hay que…”. Es una preferencia, hay que elegir.

¿Por qué hay que elegir entonces a Ángel Gabilondo?

Bueno, yo soy como soy. Me conocen, he estado en el servicio público siempre, comprometido en los asuntos públicos, con la moderación y tratando de construir comunidad, construir país sin excluir, aglutinando fuerzas, creyendo en las políticas públicas, creyendo en las políticas sociales, creyendo también que hay que afrontar problemas como la vivienda o el transporte… Yo no me considero superior a nadie ni a nada. ¿Quizás que pueda servir que he tenido alguna experiencia de gestión? Esto puede ser positivo. ¿Que puedo también tener los brazos abiertos para buscar más, no directamente ni sólo ideológicamente sino transversalmente, alianzas? Puede ser. Pero repito, mi competición no es exactamente contra los otros candidatos. Yo me dirijo a la ciudadanía. Lo que quiero es tener la confianza para aglutinar un proyecto y además creo que es muy importante que en Madrid una fuerza de progreso quede la primera. Ya sé que no gobierna quien queda primero, pero sé que quien quede primero va a tener la obligación de hacer un esfuerzoextraordinario para aglutinar una mayoría.

¿Esa mayoría necesariamente tiene que ser de izquierdas?

Necesariamente tiene que ser de progreso, de transformación, de
reforma y de modernidad.

¿Ciudadanos es un proyecto de moderación, reforma y progreso?

Ciudadanos tiene muchas almas, como nos pasa a todos. En una encuesta de Telemadrid el 42% de los votantes de Ciudadanos preferían un acuerdo con Vox o con el PP, aunque ahora están en la fase más bien de hacer un sorpasso y, por tanto, de querer liderar la derecha. Pero un 42% pensaba que Ciudadanos debía ser un proyecto más regenerador, moderno y miraba más hacia el PSOE. Hay muchas personas de Ciudadanos que no quieren depender de Vox ni de estar en un proyecto de derechas. Por eso yo también me dirijo a estos. No excluyo. Yo no deduzco que todos los que han votado a Ciudadanos
son personas que no quieren un progreso para Madrid. No lo deduzco. Incluso me dirijo a votantes del PP también, ¿por qué no? Pero por eso no hablo tanto de que hayan de ser de izquierdas para querer el progreso, pero sí digo que tienen que ser de progreso para querer el cambio. Al menos el cambio que yo quiero. Yo no defiendo permanecer en el estado de cosas en que está ahora mismo Madrid.

Carlos Pina

 ¿Qué tiene Pepu Hernández que no tenga Ángel Gabilondo? Cs ha dejado abierta la puerta a un posible acuerdo con el PSOE en el Ayuntamiento y, sin embargo, le ha vetado a usted para pactos postelectorales?

Son estrategias. La ciudadanía ya ha aprendido también de estrategias. Ya las ve. En la Comunidad de Madrid necesitan aparecer el centro templado y quieren ponerme a mí en la zona de radicalidad. Eso ha producido alguna carcajada en los entornos que me conocen porque yo no soy así. No soy extremista, no me gustan los extremistas. Me gusta la firmeza en la transformación, pero el extremismo siempre es involucionista de una u otra manera. El extremismo habita en lugares que uno no puede ni pensar, a veces hasta en uno mismo, y hay que luchar contra ese extremismo. Pero claro, me tienen que poner a mí en una suerte de extremismo para poder aparecer ellos como los moderados, los centros, los constructivos, pero creo que esto no ha
cuajado bien. No sé qué tiene Pepu que no tenga yo, seguro que muchas cosas, pero yo no creo que sea el más radical en modo alguno.

¿Ve a Aguado cambiando de opinión como en su día cambio Rivera cuando dijo ‘no’ a Rajoy y luego votó su investidura?

Lo que sí veo es que las urnas producen unos catequismos ideológicos a veces extraordinarios. La última vez vimos a unos que se acostaban proclives a las alianzas con la ultraderecha y se levantaron centristas, bastó una noche. ¿Y qué pasó esa noche? Pues que dieron los resultados de las elecciones. No sé qué puede pasar la noche que den los resultados de las elecciones de Madrid, pero ya tenemos la experiencia de que las elecciones quitan toda la tontería a una gran velocidad, y ponen a cada uno en su lugar. Las urnas dan unos ataques de realismo a todos que nos permitirán y nos obligarán a ver hasta qué punto nos necesitamos unos a otros, la ciudadanía está votando una y otra vez eso: diversidad, pluralidad, acuerdo con el diferente. Hay que pactar con quien no piensa como tú, esto es lo que dice la ciudadanía una y otra vez, entonces si ahora nos empezamos a excluir... Es que hay gente que solo trabaja en la cultura de la mayoría absoluta, y si no la tiene dice, ¿y ahora qué hacemos ? Yo le pregunto a Cs con quién. Si está diciendo que el PP es algo de lo que hay que irse y VOX es una cosa que no está nada bien y todos los demás somos un ejército de extremistas… ¿Será que su idea es sacar mayoría absoluta? Por eso
digo que las urnas, y los resultados de las elecciones nos van a poner a cada uno en nuestro sitio.

¿Si Errejón no hubiera abandonado Podemos hoy la izquierda madrileña tendría más posibilidades para alcanzar el Gobierno?

Gran debate porque algunos piensan que no porque hay más opciones. Pero yo como he dicho antes que creo que es bueno un partido fuerte y estructuras consistentes, a mí me parece que la fragmentación de la izquierda no es buena para Madrid. Bueno ahora hablamos de la izquierda, porque antes se decía que no había izquierda ni derecha, que era arriba y abajo, que era otra cosa, pero bueno ahora ya hablamos así, pues así hablamos. Lo que digo es que la fragmentación, no me parece buena, pero no para el PSOE ni para mí, sino para
Madrid, ni para España y por eso si al final después de tanto luchar contra el bipartidismo se hacen dos bloques, yo creo que los bloques bloquean las salidas y las soluciones. Yo no quiero bloques, lo que quiero es transversalidad y acuerdo pero para el progreso. Cs ha apoyado cuatro presupuestos del PP, dos investiduras... 

Si Cs dice que el PP es algo de lo que hay que irse, VOX una cosa que no está nada bien y los demás, un ejército de extremistas, habrá que preguntarle si piensa sacar mayoría absoluta

¿Y usted estaría dispuesto a pactar con aquellos que han consolidaron las políticas conservadores durante cuatro años?

No es lo más divertido desde luego. Y la palabra la amplío en toda su profundidad. Tendrían que hacer el tránsito hacia otra cosa, tendrían que decir mira, nosotros no queremos eso, de hecho no estamos de acuerdo con la política que hemos seguido. Tendrían que cambiar la dirección, ellos pensarán lo mismo de nosotros, pero yo creo que no podemos, no debemos. Y lo digo casi desde la ética pública. Además digo otra cosa: personalmente sentiría una gran decepción si al final la ciudadanía le hiciera continuar en ese proceso que venimos viviendo, lo respetaría por supuesto y nunca pensaría que la ciudadanía se ha equivocado, pero sí sentiría algún desconcierto. Diría cómo es posible, después de lo que ha sucedido, que se insista en ese camino.

¿Si la izquierda suma y usted es investido presidente veremos a Errejón de vicepresidente de la Comunidad de Madrid?

Estoy lejos de esos planteamientos que son importantes, pero a mí me toca más bien pensar en que nosotros nos presentamos solos, nos presentamos como PSOE. No somos Podemos, no somos Más Madrid, no somos Cs ni somos el PP, ni somos VOX. Nosotros, yo busco el máximo apoyo posible para luego sumar un alternativa. Desde luego no vamos en coalición electoral. Vamos solos, luego veremos qué alianzas y qué nos dice la ciudadanía. Las urnas son también palabra ciudadana, son palabra ciudadana explícita diciéndonos “mirad, nosotros queremos en Madrid un cambio en esta dirección o en esta otra”. Y tendremos que construir sobre eso. No preanuncio nada.

Carlos Pina

 ¿No ha pensado un esbozo de cuál sería su Gobierno?

No.

¿Ningún nombre?

No. Lo que sí es verdad es que conocí muchas personas y he trabajado con muchas personas, y sé qué personas están capacitadas para una cosa u otra, pero no suelo tener tendencia a anticiparme a mí mismo ni abrirme horizontes en direcciones que ahora entorpecerían aquello para lo que estoy, que es para vencer confianza.

La primera decisión como Presidente sí la habrá pensado.

Bueno yo tengo una cierta obsesión que es que Madrid haga unos buenos presupuestos. Creo que las convicciones se ven en los presupuestos. Ahí vamos a ver qué queremos para Madrid y que, desde luego, empiecen por tratar de paliar la deuda en la que estamos de 33.000 y pico millones de euros, 8.000 más que hace cuatro años.

Tenemos que entrar nada más empezar con unos presupuestos con 2.000 y pico millones de euros para devolver y 775 de intereses. Bueno pues tenemos que priorizar eso económicamente. Luego a mí me dicen que estoy obsesionado con la pobreza infantil, las desigualdades… ¡Bendita obsesión! Esto es una prioridad de primera magnitud, los estados de emergencia y necesidad. La prioridad es lograr bienestar y riqueza para Madrid sin exclusiones.

¿Esos presupuestos incluirían subidas o bajadas de impuestos?

El 98% de los madrileños no tendrán que sufrir en absoluto nada que tenga que ver con la subida de los impuestos. 

¿Habrá subidas impositivas para un 2%?

Sí, pero igual hay una bajada también, porque nosotros estamos trabajando.

¿Dónde hay margen para bajar?

Por ejemplo cuando uno tiene una empresa familiar y quiere dejar a sus hijos una empresa productiva que tiene empleo. Igual hay que modificar y ayudar en eso. El 80% son empresas familiares que se están perdiendo porque a veces no siempre tienen las posibilidades para reorientarlas. Y del 2% incluso se puede tratar de cuantificar porque yo hablo de pacto fiscal. Quien gobierne tendrá que gobernar con acuerdos, tener un marco para pactar, probablemente este sea un asunto que haya que pactar. Nosotros pensamos que a partir 1.500.000 de herencia se puede hacer un esfuerzo mayor.

Carlos Pina

Entiendo que habla de reducir la bonificación actual del impuesto
de sucesiones…

Desde luego solo a partir de 1.500.000 de euros. Y desde luego, hay que subir de 60.000 a 150.000 e tramo de IRPF. Y luego si hay que pagar un punto, pues un punto más. O sea no es esta cosa de freír a impuestos. La ciudadanía debe saber que este no es nuestro estilo porque además no entendemos los impuestos solo con afán recaudatorio, sino también un estímulo para la economía. Hay que incentivar con eso, yo ya he señalado algunas líneas en las que quizás se pueda hasta bajar.

¿Y esa subida impositiva para el 2% de los madrileños cuánto supondría en recaudación?

Bueno esto no está cuantificado porque hay que ver qué tipo de cantidad puede hacerse… A veces suele ser, digo hasta ética y pedagógicamente, un mensaje a la sociedad de solidaridad para que aquel que tenga más pueda saber que ha de contribuir más. No siempre hay que pensar que vamos a zanjar la deuda de Madrid de 33.000 millones que es el 150% del presupuesto que tenemos recaudando impuestos. No tenemos esta idea de las cosas. Luego
atender directamente la deuda, porque es que si no atendemos directamente, la deuda va creciendo, en 8.000 millones de euros hemos crecido en esta legislatura. Si al menos hubiéramos hecho un gran proyecto de investigación o desarrollo por Madrid o combatido y resuelto la pobreza, hubiera merecido la pena esta inversión, pero es que tampoco se ha hecho nada especial. Simplemente con la pura rutina de la vida de Madrid 8.000 millones de euros más de deuda es un problema.

Carlos Pina

¿Cómo convencería a sus hipotéticos socios de la izquierda en un Gobierno de que hay que mantener la escuela concertada?

Bueno la escuela concertada nace de una cosa extraordinaria que es la universalización y socialización de la educación de 6 a 16 años en un momento que existe esa voluntad de que sea universal y no hay centros suficientes ni posibilidad de construirlos. Entonces lo que se hace es concertar con los centros ya existentes para que gratis y con un carácter inclusivo puedan recibir a todos esos estudiantes. Esto me parece a mí un acierto y un regalo para el país, que fue así. Otra cosa es cómo ha evolucionado la escuela concertada, ha derivado a otros espacios, ha acabado habiendo lugares en donde se han cedido terrenos para la escuela concertada, lo cual contradice todo el modelo del que venimos hablando que era concertar con un colegio existente, no concertar con un terreno para construir un colegio. Hay que construir colegios que sean públicos. El sistema se tiene que basar en un sistema público de calidad, que no se defienda la pública atacando a la concertada sino haciéndola de calidad y, luego, lo que hay que pedir a la concertada es que sea efectivamente gratuita porque los primeros que denuncian que no lo es...

… son los padres.

Exactamente. Y también los que tienen colegios privados, que dicen que hay una especie de competencia desleal. No soy el más agresivo en ese discurso. Las familias lo muestran y los colegios privados también: tienen que ser efectivamente gratuitos, y ser inclusiva d verdad. Nosotros somos partidarios de que haya enseñanza concertada.

Si la Comunidad de Madrid es la autonomía con más colegios y seguros de salud privados, ¿no será que falta calidad en los servicios públicos?

Es muy sintomático que ocurra eso. Es muy sintomático además que en los gastos familiares, las familias inviertan mucho en sanidad y en educación cuando estamos en una Comunidad que proclama que la salud, la sanidad y la educación es pública son gratuitas y universales. Algo no debe ser del todo así cuando hay tantos seguros médicos ¿Por qué? Porque la atención es más rápida o se deriva de lo público a lo privado o porque no hay recursos suficientes o porque las instalaciones no están actualizadas.

No quiero que se gobierne con quienes no trabajen dentro de la Constitución y de las leyes. Para mí ese es el límite, la Constitución y las leyes.

 ¿Con quién prefiere que gobierne Pedro Sánchez?

Bueno, con quienes quieran, desde luego, proseguir en la senda de progreso y justicia social. También voy a ser claro, yo no quiero que se gobierne con quienes no trabajen dentro de la Constitución y de las leyes. Para mí ese es el límite, la Constitución y las leyes. Hay que hablar con todo el mundo, claro que sí, pero no negociar. Desde luego mí opinión es, que creo que es lo que queremos una mayoría, evitar que haya presencia de quienes defienden el derecho de autodeterminación o la supresión de las autonomías. Hablo claro de alianzas y apoyos parlamentarios.

¿Ve a Podemos dentro del Gobierno de Sánchez?

Lo que he oído es que la voluntad del presidente del Gobierno, al menos expresada explícitamente por ahora, es gobernar solo.

Carlos Pina

Pablo Iglesias dijo ayer que estaba convencido de Podemos estaría dentro del Gobierno.

Bueno, pero esto ya es lo que se llama la política, el oficio de la política.

Si el futuro político de Pablo Casado depende del resultado de Isabel Díaz-Ayuso, ¿el de Pablo Iglesias depende que Errejón tenga menos votos en Madrid que Isa Serra?

No sé si tanto como su futuro, pero sí es muy importante. Aquí cada uno nos jugamos nuestras cosas, aparte de que lo que importa, como he dicho, es resolver los problemas de los ciudadanos. Pero es verdad que ahí ha habido distintas lecturas sobre cómo es el modo de proceder de aquello que nació como Unidos Podemos, que ahora es Unidas Podemos. Pablo Iglesias se está jugando mucho también.

¿Qué hay que hacer con la televisión pública madrileña?

Creo que es necesaria una televisión pública que tenga los informativos como clave fundamental de su labor, que no quiera competir necesariamente con los informativos de las grandes cadenas y que tenga una singularidad en su modo de relacionarse con la información. También tiene que ser solvente y económicamente viable. Hay que hacer un proyecto de sostenibilidad, tampoco podemos pedirle a los madrileños que tengan aquí una televisión que económicamente no sea viable. Luego también pienso que ha de apoyar la cultura, la producción propia y el cine.

Creo que es necesaria una televisión pública que tenga los informativos como clave fundamental de su labor, que no quiera competir necesariamente con los informativos de las grandes cadenas
Carlos Pina

Lleva cuatro años en la oposición y si no recuerdo mal, estuvo dos
y medio de ministro…

Treinta y tres meses. Conté hasta las noches que estuve…

Pues 33 meses de ministro. Si no consigue ser presidente de la
Comunidad de Madrid, ¿seguirá en la Asamblea?

Si los ciudadanos piensan que yo no soy la opción, lo que tengo que ser es leal y poner el puesto a disposición de quienes creyeron en mí. En un principio, es verdad, algunos dicen que fue un impulso de Pedro Sánchez, sí, pero luego vinieron unas primarias y por tanto yo me siento respaldado por el Partido Socialista. Yo tengo que poner el puesto a disposición con la misma sencillez y silencio con el que vine, dejaré el espacio abierto a quién haya de venir, no meteré ningún ruido y lo comprenderé perfectamente. Pero no digo frases del tipo: pierdo y me voy. No digo esto y además digo otra cosa: no me voy a ir del servicio público. Esté dónde esté, me corresponda lo que me corresponda hacer, y estaré a disposición porque me siento servidor público. Toda mi vida
la he dedicado al servicio público, creo en la dimisión política, social y
pública de mi vida, y lo seguiré haciendo dónde corresponda. Por ahora
no tengo planteada una alternativa como si esto fuera… No tengo plan
B. Estoy entregado a esto.

Muchas gracias y mucha suerte.

Muchas gracias.

El HuffPost da las gracias al Hotel Mercure Madrid Plaza de España por haber cedido sus instalaciones para la grabación de esta entrevista 

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