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12/12/2019 06:31 CET | Actualizado 12/12/2019 06:31 CET

Gamificación 5.0

¿Hacia donde vamos como sociedad?

¿Qué es esto de la gamificación 5.0? Pues yo me la imagino como un elemento potenciador de relaciones y que integra dinámicas lúdicas en las soluciones basadas en tecnología 5G, es decir, en un escenario en el que latencia y velocidad son muy superiores a las de hoy día, haciendo que podamos ‘vivir’ en mundos virtuales, si fuera nuestro propósito. 

Quizás también se sustente en el despliegue y la cobertura, tercero y cuarto elementos que permitirán que la realidad 5.0 llegue, pero no me centraré ahí ya que estos conceptos están más alejados del usuario, y tienen que ver mas con regulación e infraestructuras necesarias para que todo este desarrollo llegue a nuestro barrio/pueblo.

En un contexto de latencia y velocidad que todavía no hemos vivido, por cierto, se producen tres efectos que van de la mano, y donde las dinámicas de juego tienen un gran papel que desempeñar. 

En primer lugar, ya hoy vivimos en un entorno en el que la inmediatez ha cambiado elementos de nuestras vidas que considerábamos esenciales e inamovibles. En este sentido, esperamos que cualquier interacción con nuestro dispositivo (o cualquier dispositivo) nos permita tener la respuesta en ‘nano segundos’. No dejamos hueco a la espera, no cuando interactuamos en virtual exclusivamente. Por el contrario, los tiempos de espera son momentos idóneos para el enlace de procesos gamificados, ya que no siempre esa inmediatez es posible, especialmente por que muchos ‘viajes de usuario’ hoy son multimodales y multicanal. Eso hace que el salto del on al off sea una oportunidad para mejorar experiencias de usuarios. 

En segundo lugar, en un Internet de las cosas, donde las estas están conectadas, esperamos y demandamos, me atrevería a decir, que nuestro contexto sea entendido por aquellos dispositivos y servicios con los que interactuamos de forma habitual. Como ya esperamos hoy al usar Google Maps y buscar ‘heladerías’ que la búsqueda allí donde estemos (no necesariamente zona hispano parlante) se haga a nuestro alrededor y se nos pinte de forma rápida e intuitiva. 

Muchos dispositivos tendrán información sobre nosotros, histórica y en el momento.

¿Cómo será nuestra vida cuando el taxi en el que montamos, los semáforos por los que pasamos, farolas, mobiliario urbano, etc, nos conozcan, de alguna forma? Muchos dispositivos tendrán información sobre nosotros, histórica y en el momento. Me pregunto si nos acercarnos a imaginarlo.

En tercer lugar, y conectando los dos anteriores, tenemos la inteligencia artificial, que podrá desarrollarse, en el buen sentido de la palabra, al disponer de mucho más volumen de datos para aprender mejor, de diversas situaciones, circunstancias y usuarios. Y que interactuará con nosotros de forma natural, en nuestro lenguaje, hablado en muchos casos, y podrá plantear dinámicas de juego en aspectos vitales con el propósito de ayudarnos, ofreciéndonos servicios, productos o experiencias complementarias, que nos satisfagan más, siempre y cuando eso ayude a la empresa o marca que nos la propone, evidentemente. 

¿Qué nivel de enganche (engagement) podemos llegar a tener cuando la personalización de la experiencia de usuario alcance niveles con los que hoy solo sueñan unos cuantos? Ahí está la importancia del propósito en nuestras acciones. ¿Hacia donde vamos como sociedad?

Se trata de una espiral bondadosa de mejora, que con propósito nos permitirá mejorar sin duda en calidad de vida, y que debemos poner al servicio del ser humano, del usuario, para servirle más y mejor. Seguro que podemos utilizar toda esta ‘revolución’ para mejorar como sociedad, e impactar nuestro entorno, económico, social y medio ambiental.

Seguimos todavía sin 5G la mayoría…

 

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