Gazprom comunica que no puede garantizar el buen funcionamiento del gasoducto Nord Stream

El lunes, Rusia anunció la suspensión temporal de su suministro de gas a Alemania por reparaciones en la infraestructura, crucial para buena parte de Europa.
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Instalaciones del Nord Stream en Alemania
Instalaciones del Nord Stream en Alemania
picture alliance via Getty Images

La gasística rusa Gazprom ha mandado un mensaje que añade más inestabilidad en el, ya de por sí, incierto panorama energético en Europa. Este miércoles ha comunicado que “no puede” garantizar el buen funcionamiento del gasoducto Nord Stream, el que lleva el suministro de Rusia a buena parte de Europa.

El mensaje llega dos días después de que Rusia anuncie la interrupción temporal del flujo de gas a Alemania, por espacio de diez días, por “operaciones de mantenimiento”. Estas tareas son periódicas y forman parte de la normalidad, pero en la actual situación de tensión entre el Kremlin y Occidente por la guerra, el temor a que este corte fuese la antesala de una suspensión definitiva es real.

Así lo reconocía el propio Gobierno de Olaf Scholz, en palabras de su portavoz adjunta de Economía, Susanne Ungrad, que habló de una situación “tensa” y “muy seria”.

El comunicado de Gazprom hace referencia a las reparaciones que se están llevando a cabo en una planta de Siemens en Montreal. El gobierno de Justin Trudeau ha optado por entregar las turbinas necesarias para efectuar el mantenimiento debido, una operación que ha sido duramente criticada por su oposición y también fuera del país canadiense. Pero se entregará a operarios alemanes y no directamente a Rusia, como se planeó originalmente.

Según la gasística rusa, ellos no disponen “de ningún documento que permita a la compañía Siemens sacar de Canadá la turbina en reparación para la estación compresora de Portovaya”, lo que comprometería el futuro del Nord Stream.

Siemens envió la turbina en cuestión a su planta en Canadá, la única en la que puede hacer estas revisiones técnicas, pero después no la pudo sacar y devolver a Rusia porque las sanciones canadienses contra Rusia por su campaña militar en Ucrania lo impedían. Pese a las difficultades de envío a Rusia, la Comisión Europea expresó su satisfacción por la decisión, al considerar que ello “elimina” una de las excusas utilizadas por el régimen de Vladimir Putin para reducir el suministro de gas al mercado alemán.

La UE ya se prepara para ‘lo peor’; España, también

El de que Rusia corte del todo el gas es un escenario sobre el que trabaja abierta y públicamente la Comisión Europea. La próxima semana, Ursula Von der Leyen presentará a los Veintisiete un plan detallado para la “independencia” energética del gas ruso, ante la posibilidad real de que el Kremlin rompa los lazos. La propia presidenta de la Comisión apuntó que “Putin utiliza la energía como un arma”.

De hecho, Moscú ya canceló el envío a varios de los países considerados hostiles (toda la UE lo es para Putin), como Polonia, Bulgaria, Finlandia, Países Bajos y Dinamarca. Y en potencias como Italia ha optado por reducir el flujo de material comprometido antes de la guerra.

En España, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha convocado este jueves al sector energético para abordar la elaboración del plan nacional de contingencia ante un potencial cese del suministro ruso, especialmente de cara al invierno. Los últimos datos muestran que Rusia ha sido el segundo proveedor de España en junio, solo por detrás de EEUU.

Tanto España como el resto de miembros comunitarios debatirán la propuesta de Von der Leyen en una reunión extraordinaria el 26 de julio, donde cada país planteará sus propuestas con la idea de hacer un frente común.