George Adamson, Baba ya Simba, corazón de león

Un cazador de leonés convertido en su mayor defensor tras cuidar a una pequeña hembra en su casa.
Bill Travers y Virginia McKenna interpretan a George y Joy Adamson en la pel&iacute;cula <i>Nacida libre (</i><i>Born Free</i>) de 1966.
Bill Travers y Virginia McKenna interpretan a George y Joy Adamson en la película Nacida libre (Born Free) de 1966.

Según se reveló a los medios, George estaba como loco, había oído disparos e intuyó que uno de sus empleados y el turista a quien este trasladaba en esos momentos al aeropuerto habían caído en manos de los furtivos. No se lo pensó. Subió a su todoterreno junto a tres de sus hombres y salió a toda prisa hacia el lugar de donde procedían los disparos.

George pisaba a fondo el acelerador a través de los polvorientos caminos de Kenia, desoyendo los gritos de sus trabajadores pidiéndole que frenase o se matarían. Uno de ellos, temiendo por su vida, se lanzó del coche en marcha, gracias a lo cual consiguió sobrevivir al fatal desenlace que los esperaba.

Al acercarse el Land Rover a los furtivos, estos vaciaron sus fusiles sobre el coche y sus ocupantes, falleciendo todos instantáneamente. Paradójicamente, el empleado y el turista que iban camino del aeropuerto lograron salvarse.

La vida de George Adamson es un relato apasionante que no mucha gente conoce. Nació en la India a principios del siglo pasado. Siendo muy joven se trasladó a Kenia donde, después de trabajar en los oficios mas diversos, se ganó la vida durante un tiempo como cazador de leones en safaris para turistas.

¿Qué llevó a Adamson a abandonar la caza de leones para convertirse en su mayor defensor?

Adamson había comenzado a trabajar como guardián de caza en un gran parque natural en Kenia. En 1956 hubo de abatir forzosamente a una leona solitaria que había matado y devorado a varias personas. Esta había sido madre hacía poco tiempo. A sabiendas de que sus crías debían encontrarse cerca y que sin su madre estaban condenadas forzosamente a morir, Adamson rastreó las inmediaciones hasta que al final las encontró.

De las tres crías, dos fueron enviadas al zoo de Rotherdam (Holanda) y la otra, una hembra llamada Elsa, fue adoptada por Adamson y su esposa, la zoóloga australiana Joy Geffner.

El matrimonio —que no tuvo descendencia— cuidó de Elsa como de una hija, siendo uno de los primeros casos documentados de un animal salvaje domesticado. Años más tarde, ante las presiones para que Elsa fuera enviada a un zoológico como sus hermanas, Adamson y Joy decidieron reinsertarla en su medio natural, no sin antes reentrenarla para que su supervivencia no corriera peligro. Aunque su vuelta a la vida salvaje fue todo un éxito, Elsa falleció repentinamente tiempo después debido a unas fiebres causadas por garrapatas.

La vida de Elsa fue recogida por Joy Geffner en un libro titulado Born Free (Nacida libre). La historia saltó incluso a la gran pantalla. La adaptación cinematográfica —de igual título— tuvo un gran éxito, llegando a ganar dos Oscars y convirtiéndose en una película de culto para los amantes de los animales.

La relación tan especial que mantuvo Adamson con Elsa cambió para siempre su visión hacia los leones, a quienes dedicó su vida a partir de entonces, rehabilitando y reinsertando en el parque nacional de Meru a ejemplares domesticados y que posteriormente fueron desatendidos o maltratados. Hasta que uno de ellos atacó a un trabajador: Adamson fue despedido y el león, sacrificado.

Con el tiempo, Adamson consiguió ser readmitido, aunque fue enviado a trabajar a Kora, un sitio lejano y apartado de todo. Allí, años más tarde, Adamson reintrodujo con éxito a un león que había sido comprado por sus propietarios en los almacenes Harrods y que, tras vivir con ellos en su apartamento como un gato grande, estos decidieron entregar a Adamson para que lo reinsertara.

En 1980, poco tiempo después del divorcio de Adamson y su mujer —debido a que ella no podía soportar una vida tan solitaria y a la negativa de él a marchar de allí — Joy fue asesinada. Varias fueron las hipótesis sobre su muerte.

En un primer momento, se creyó que pudo estar motivada por el ataque de un león. Sin embargo, posteriormente, se llegó a la conclusión de que, las heridas eran demasiado profundas para haber sido provocadas por un felino, por lo que se dedujo que estas posiblemente fueron hechas con un simi, una espada africana de dos filos. Un antiguo empleado fue culpado del asesinato y condenado a pena de muerte, que posteriormente fue conmutada por cadena perpetua al tratarse de un menor de edad cuando se produjeron los hechos.

Otra versión que parece cada vez cobrar más fuerza sostiene que su muerte fue obra de los cazadores furtivos, a los que ella se había enfrentado en diferentes ocasiones.

El fallecimiento de su exesposa —con quien siempre mantuvo la amistad—, dejó una profunda e incurable tristeza en el alma de Adamson que, a partir de entonces, se refugió aún más en la compañía de sus leones. Sus cenizas fueron esparcidas por Adamson sobre la tumba de Elsa.

Ni siquiera la muerte posterior de su hermano a causa del ataque de un león consiguió apartar a Adamson de su misión de protegerlos; paradójicamente, este hecho le hizo involucrarse más aún en ello, mimetizándose con sus leones como uno más de la manada.

George Adamson, la increíble vida de alguien que pasó de ser cazador, a protector de leones, y que acabó pagando con su propia vida la realización de su sueño.

Para quien desee acompañar la lectura de este articulo con la música que sonaba de fondo mientras lo escribía, os dejo a continuación el enlace: