Life

Todo lo que te está diciendo tu perro cada vez que mueve la cabeza

Las orejas, los ojos y la boca son MUY importantes.

Los perros se expresan constantemente. Nos dicen cosas con cada movimiento de cola, orejas, cabeza o lengua. Sin embargo, no siempre es fácil interpretar su lenguaje. Hasta los gestos más sencillos generan dudas.

La cola y el cuerpo juegan un papel fundamental en su lenguaje corporal, pero al igual que sucede con los humanos lo más importante es la cara y la cabeza. Su rostro dice mucho de su estado de ánimo y de lo que les pasa en cada momento y eso es algo que tienen en común con muchos animales.

“En los mamíferos, la cabeza o la cara son zonas especialmente expresivas por la cantidad de movimientos musculares existentes en estas partes del cuerpo”, explica Alba Benítez, etóloga y autora del libro Si mi perro hablara. En general, Benítez señala que la cabeza alta es señal de alerta o atención tranquila mientras que agachada significa miedo, sumisión e incluso agresividad.

Más allá de estos aspectos generales, los expertos apuntan que hay que analizar tres elementos fundamentales para entender a un perro: sus ojos, sus orejas y su boca. Además de observar todo esto, hay que ver cómo interactúan con el cuerpo y la cola.

Las orejas: hacia arriba o pegadas a la cabeza

La importancia y el movimiento de las orejas dependen mucho de la raza del animal: no es lo mismo un cocker con orejas largas que un labrador o un bulldog, que tienen las orejas caídas o puntiagudas. Los perros que tienen las orejas largas y caídas no las mueven de forma tan llamativa como los de otras razas. Sí hace el gesto el músculo de las orejas (el pabellón auricular), de ahí que haya que fijarse en él.

El principal movimiento de las orejas de los perros es, como no podría ser de otra forma, para escuchar a su dueño. Por lo que la inclinación de la cabeza hacia un lado tan característica de estos animales cuando le estás dando una orden es para escuchar mejor tus palabras, según una investigación publicada en la revista Vetstreet.

“Los perros tienen orejas móviles, de manera que pueden orientar sus pabellones auditivos hacia el lugar de donde proviene el sonido que quieren escuchar”, explica Benítez.

La étologa hace hincapié en su libro en el gran poder comunicativo que tienen los pabellones auditivos de estos animales y señala que según coloquen las orejas —rectas hacia arriba, o pegadas a la cabeza— dicen una u otra cosa.

La posición de las orejas de los perros y su significado.
La posición de las orejas de los perros y su significado.

Benítez explica que, en general, las orejas en alto o rectas pueden significar varias cosas: que el perro esté contento, que esté atento a algo o que esté nervioso o en tensión. Para diferenciarlo, tal y como apuntan desde la marca de alimentación veterinaria Hill’s Pet, hay que tener en cuenta el movimiento corporal del perro. Si, por ejemplo, está relajado y levanta solo las orejas quiere decir que el animal está tratando de escuchar algo, mientras que si se levanta adelanta su cabeza hacia delante e incluso si enseña los dientes significa agresividad y un posible ataque inminente. Especialmente si abre la boca y empieza a ladrar.

Por su parte, la etóloga señala que si las orejas están hacia abajo o hacia atrás quiere decir en general que el perro está sumiso y tranquilo, pero también puede estar asustado si tiene la cola entre las piernas, la boca cerrada y los ojos caídos. Si agacha las orejas puede ser que haya detectado una amenaza, en este caso enseña los dientes e incluso puede abrir la boca y ladrar como señal de su agresividad.

La boca: abierta o cerrada

Aunque los perros no hablen, sí que dicen mucho por su boca. Y no necesariamente ladrando. La forma de abrirla, si enseñan los dientes o no o si sacan o no la lengua les sirve para expresar su estado de ánimo.

En general, tal y como apunta Benítez, “si la boca del perro está abierta el animal está relajado y tranquilo, mientras que si está cerrada indica que el animal está en tensión”. Los distintos grados de retracción de los labios pueden indicar las intenciones agresivas o de estrés. Cuando van hacia delante y los dientes están apretados —lo que los expertos llaman ‘labios cortos’— el perro muestra agresividad, tal y como explican en el estudio Comunicación en perros publicado en 2018 por el Instituto de Publicación Digital Multidisciplinario: “El grado de apertura de los labios y los dientes aumenta según la intensidad de la amenaza”.

Por otro lado, según esta misma investigación, los perros abren sus comisuras —lo que denominan como ‘labios largos’— para mostrar estrés. La intensidad de este aumenta “si se retiran más hacia atrás y forman una ’C”.

Los expertos señalan que cuando un perro se lame o bosteza, puede significar que de verdad está cansado o puede ser una señal de estrés. “Al igual que las personas, los perros tienen gestos compulsivos nerviosos y lamerse es uno de ellos”, detalla la etóloga.

Benítez apunta también a un fenómeno que no se da en todos los perros, pero que llama mucho la atención: la sonrisa canina, que en algunos casos puede ser parecido a esto.

“La sonrisa canina es una excepción ya que hay perros que enseñan los dientes y retraen los belfos en señal de alegría, por ejemplo cuando se reencuentran con su propietario o con alguna persona a la que conocen y les gusta. Otros simplemente sonríen con una expresión de boca relajada, lengua fuera y orejas achatadas hacia atrás”, explica Benítez, quien recalca que este gesto lo muestran únicamente con los humanos y no entre ellos.

Los ojos: la dirección es lo más importante

Los ojos son el espejo del alma, también en las mascotas. Los perros expresan mucho a través de ellos, aunque en algunos casos el color juega en su contra. Al ser oscuros no permiten ver, por ejemplo, la dilatación de las pupilas y saber si va a atacar o no.

Entrecerrar los ojos es señal de relajación, aunque el significado cambia si a la vez fruncen el ceño. Pasa como con las personas, esto indica que algo no va bien. Tal y como apunta Benítez, para saber qué quiere decir un perro con los ojos hay que fijarse en si tiene la mirada fija, si mira a los ojos o si evita el contacto visual.

La etóloga señala que si un perro no quiere establecer contacto visual con el dueño es porque “quiere evitar un conflicto” y es “una señal de apaciguamiento”. Esto explicaría las reacciones virales de los perros que rompen cosas y luego no miran a los dueños.

La mirada fija puede significar que algo les produce mucho interés, como puede ser un juguete o la comida, pero también es un signo de complicidad con los dueños o incluso de amenaza. “Un perro que está dispuesto a atacar tiene siempre la mirada fija sobre su rival y las pupilas dilatadas de manera evidente. Claro que en algunos perros con ojos oscuros esta dilatación puede ser más difícil de distinguir”, explica Benítez.

Para distinguir una emoción de otra, además de en las pupilas, hay que fijarse en el resto de señales corporales como el movimiento de la cola, la boca o las orejas.

Y no hay que olvidar los ojitos de pena que, tal y como ha demostrado un estudio de la Universidad de Pittsbourgh, los ponen conscientemente: conocen su efectividad y utilizan un músculo cercano al lagrimal para conseguir lo que quieren.

Así es una terapia con perros en un colegio