POLÍTICA
07/01/2020 20:46 CET

El día que el Congreso vio nacer el primer Gobierno de coalición de nuestra democracia

Sánchez, investido presidente entre nervios, lágrimas, “sí se puede” y la rabia de la derecha y la ultraderecha

EFE
Sánchez

“Votos a favor del candidato: 167. Votos en contra: 165. Abstenciones: 18. Señorías, al haberse alcanzado el voto favorable de la mayoría simple de los miembros de la Cámara, queda otorgada la confianza al candidato don Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Lo cual comunicaré al rey para que sea nombrado presidente del Gobierno. Se levanta la sesión”.

Se acababan los nervios ante un posible ‘tamayazo’ al oír el resultado de boca de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet. Mediodía del martes 7 de enero. Euforia de los diputados socialistas y de Unidas Podemos. Se levantan y jalean al presidente, ruido ensordecedor tras días de tensiones que reverbera en las pinturas con alegorías de la Pureza, la Perseverancia y la Meditación.

Y es que no estaba todo visto entre los muros del Congreso. Sus señorías han asistido y votado este martes a un presidente que liderará el primer Gobierno de coalición de nuestra actual etapa democrática. Y por primera vez habrá ministros más allá de la izquierda del PSOE desde la II República.

Pedro Sánchez también ha probado por primera vez lo que es ganar una investidura. Fracasó en aquel pacto del Abrazo con Albert Rivera en 2016 y en la del pasado mes de julio. Y esta vez sí lo ha logrado gracias al apoyo del PSOE, UP, PNV, Compromís, Más País, NC, Teruel Existe y BNG, más la abstención de ERC y Bildu. El bloque en contra: PP, Vox, Ciudadanos, Foro, Navarra Suma, Junts, CUP, PRC y CC (Ana Oramas se ha saltado la decisión que tomó su partido en las islas).

Empieza ahora el socialista otro capítulo de su Manual de resistencia. Y con una derecha y ultra derecha desbocadas, rabiosas por no tener el poder, llenando de insultos los tres días de sesiones, y además alentando a un ‘tamayazo’. Miembros del PP y de Cs han pedido a socialistas que no votaran la investidura de su propio líder. Un “matonismo”, como ha dicho Adriana Lastra (PSOE), que no se veía desde hace “cuarenta años”. Los diputados han tenido que sufrir insultos en redes, recibir mails contra ellos y hasta Tomás Guitarte (Teruel Existe) ha dormido en un lugar indeterminado por seguridad.

EFE
Sánchez e Iglesias

Muchas lágrimas y emoción

Los socialistas no han respirado durante estos días de Reyes y de investidura, incluso hicieron que sus diputados durmieran en Madrid la noche del 6 para que nadie faltara. La victoria ha sido por tan solo dos votos. Y un momento muy emotivo: la parlamentaria Aina Vidal (UP) no ha fallado, después de no haber podido estar en la primera votación. Ella misma ha confesado que sufre un cáncer muy agresivo y hoy entre lágrimas ha votado a favor de Sánchez. Ha levantado su brazo izquierdo y ha coreado junto a sus compañeros “Sí, se puede”.

Puras emociones. Pablo Iglesias ha roto a llorar en el Hemiciclo al finalizar la sesión. En breve será vicepresidente del Gobierno oficialmente. Y es que su entrada supone un cambio en la política española, que empieza a parecerse ya a Europa, donde las coaliciones son una fórmula extendida. Pero por su mente también han pasado estos seis años vertiginosos. Hoy los ‘indignados’ llegan al poder.

 El Gobierno se retrasa a la “semana que viene”

Eso sí, las prisas que se argumentaban para hacer ya la investidura en estos días de Reyes se han rebajado al final de la tarde. En un primer momento se trasladó que todo iría muy rápido después y que el viernes ya se celebraría el Consejo de Ministros, pero fuentes socialistas han informado de que Sánchez anunciará la composición del Gobierno “la semana que viene”.

Lo que ya se sabe es que habrá tres vicepresidencias: Carmen Calvo (asuntos políticos), Pablo Iglesias (asuntos sociales) y Nadia Calviño (asuntos económico). Además, según el esquema pactado, UP tendrá cuatro ministerios: Igualdad para Irene Montero, Consumo para Alberto Garzón, Trabajo para Yolanda Díaz y Universidades para Manuel Castells.

Por parte del socialismo, mutismo. Pero en el partido dan por seguro que seguirán algunos de los pesos pesados del actual Ejecutivo como José Luis Ábalos, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska, Teresa Ribera y María Jesús Montero, quien podría hacerse con la Portavocía. El Ejecutivo podría contar con unas veinte carteras, y Sánchez ya dejó caer que habría alguna sorpresa. Pero además debe reforzar el carácter político de ministros teniendo en cuenta que tiene dentro a Iglesias y Unidas Podemos.

Un Gobierno al que la derecha no le va a dar ni los cien días de gracia. Casado lo ha tachado de “ultra” y Vox lo califica de “ilegítimo”. La bancada del Partido Popular ha sido la más gritona, las más hooligan. Los socios de Sánchez se lo han recriminado, desde Joan Baldoví que los ha tachado de maleducados a Aitor Esteban (PNV), quien ha echado en cara la mala utilización que hacen de la figura del rey. Y el propio socialista se lo decía a los populares: “Acepten el resultado democrático”.

Se prevé una bronca y dura legislatura, Casado ha vuelto a sacar a los asesinados por ETA para atacar a los socialistas. Acusan al PSOE de pactar con los golpistas. Pero Sánchez ha dicho que no se va a mover de la Constitución: “No se va a romper España”. Ha lanzado esa idea de recomenzar en Cataluña, diciendo adiós a la judicialización. Diálogo, diálogo, diálogo, esa es su receta. La Mesa acordada con ERC debe ponerse en marcha en quince días, según lo pactado. Y ya lo ha dicho Gabriel Rufián: “Sin Mesa, no hay legislatura”. Por el momento, se ha conseguido que uno de los actores independentistas se mueva de la unilateralidad y diga que hay que hablar.

Sánchez ha abandonado el Congreso ovacionado en el patio, rodeado de sus diputados, con todos grabando con el móvil la escena y gritando “presidente”. Manual de Resistencia es hoy Manual de Presidencia.

 

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