VIRALES
17/10/2020 10:09 CEST

¿Habrá comidas familiares en Navidad? Varios expertos se mojan sobre cómo serán estas fiestas

Es una de las grandes preguntas del final de año.

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Imagen de archivo de una comida de Navidad.

Tras terminar el verano de la pandemia del coronavirus y con varios festivos de por medio, la sociedad ya mira a las vacaciones de Navidad con la esperanza de que puedan asemejarse mínimamente a las pasadas.

Sin embargo, y con la incógnita de cuándo llegará la primera vacuna, los expertos tienen claro que van a ser unas navidades bien distintas: sin reuniones, comidas familiares, cenas de empresa, etc. 

En vez de con cánticos, villancicos, besos, abrazos y continuos brindis con champán, el mundo despedirá el nefasto 2020 con mascarillas y distancia de seguridad. 

Salvador Illa, el ministro de Sanidad, ya ha avisado este viernes en una entrevista concedida a RAC 1 que no será una Navidad “normal”. “No digo que no podemos disfrutarla, pero tenemos que prepararnos y ver cómo podemos enfrentarlo. No será como el año pasado”, ha explicado.

El responsable sanitario, que ha anunciado que las restricciones de aforo dependerán de cómo se llegue a esas fechas, ha recalcado que “no se descarta que la vacuna sea un regalo de Navidad”.

El mundo de la ciencia sí que descarta completamente que vaya a haber una celebración normal. Así lo aseguran algunos de los mejores expertos, tanto a nivel nacional como internacional.   

“Habrá que ver cómo están los números entonces, pero el virus va a seguir circulando. No podemos bajar la guardia en unas circunstancias que son tan proclives a las reuniones, contactos, abrazos, alegrías, cánticos, es decir, todo lo contrario a las medidas de seguridad. Debemos mantener la prudencia, es difícil que todo el mundo lo haga, pero tenemos que tenerlo presente y hacerlo”, asegura Isabel Sola, experta en coronavirus y codirectora junto a Luis Enjuanes de un proyecto de vacuna del Centro Superior de Investigaciones Científicas.

Más de lo mismo opina Eduardo López-Collazo, físico nuclear, doctor en Farmacia y director desde su fundación del Instituto de Investigación del Hospital La Paz (IdiPaz): “Para fin de año no creo que haya vacunas. Vamos a tener una Navidad online o con un círculo cerrado de convivientes o de personas con las que nos relacionamos muy de cerca”.

De hecho, este científico afirma directamente que no va a hacer ningún tipo de reunión, ni con las personas de más confianza: “Incluso con ellas nos la estamos jugando, no sabemos si una puede tener otro círculo y contagiarse ahí. Son cuestiones de probabilidad y yo, por ejemplo, no voy a jugar a la probabilidad. Yo no voy a hacer reuniones y comidas de empresa. No voy a recomendar que se hagan comidas y cenas familiares, de empresa, etc salvo que haya una vacuna que no va a llegar”.

La viróloga del CSIC Margarita del Val, en una entrevista concedida al diario El País, también es de las que no va a reservar un cotillón para Nochevieja: “Si fueras amiga te diría que mejor no hacerlo. Que nos juntemos un grupo muy pequeño en casa, que nos lo vamos a pasar igual de bien”.

López-Collazo tiene claro que hay que cambiar un poco las costumbres y que todas estas celebraciones va a haber que postergarlas porque “por un día de celebración no vamos a fastidiar la vida a una de esas personas”.

“El problema es que la familiaridad nos lleva a compartir con niños pequeños, abuelos, etc y eso es un buen caldo de cultivo para el virus. Un científico, en una reunión, dijo que si él fuera el virus pagaría el catering, una frase muy acertada. En ese tipo de sitios es donde justamente vas a poder coger el virus fácilmente”, afirma.

Por su parte, Sola incide en que un día de celebración puede traer consecuencias graves para la salud de las personas, el sistema sanitario y la economía. Por ello, propone otros métodos para pasar las fiestas: “Habrá que ser creativos para conciliar una cierta celebración con la seguridad. A lo mejor las reuniones no pueden ser de 20 en un salón de 15 metros cuadrados, pues un día nos reunimos ocho y al siguiente seis, que hay distintos días”.

“No vamos a estar todos juntos, entonces nos podemos conectar por videollamada y cantar juntos. Hay que buscar alternativas que eviten contactos cercanos, más en Navidad que van a ser en espacios cerrados”, añade.

El director de IdiPaz es de los que cree que en las reuniones familiares, de empresa y con amigos puede ocurrir algo similar a lo de una discoteca: “Esto es como cuando se dice que en una discoteca puede haber medidas de protección y eso es mentira, no pueden ir de la mano. En un discoteca bebes y entonces pierdes cierto tipo de inhibiciones y empiezas a hacer cosas que no harías con más cordura. No es posible la palabra seguridad con ello”.

Del Val, en la misma entrevista, tiene más que claro cuándo sacará el champán: “Hasta que no llegue la vacuna, nada será igual. Esto no es local. Si controlamos el virus aquí y en África no, vamos a ver aún como más apestados a los inmigrantes. África es hoy un agujero negro. No sabemos qué pasa. No se diagnostica, no se informa. Podremos sacar el champán de verdad cuando podamos tratar a los africanos que vienen aquí igual de mal que ahora, pero no como apestados porque vengan con el virus”. 

Misma opinión de expertos internacionales

Todos coinciden en que va a ser una Navidad atípica, no solo los expertos españoles. Desde fuera también se tiene una opinión semejante, tal y como reflejan dos de los más prestigiosos virólogos del mundo: Christian Drosten, el homólogo de Fernando Simón en Alemania, y Anthony Fauci, lo mismo en Estados Unidos.

El virólogo alemán, en una entrevista concedida al periódico Zeit Online, asegura que solo se podrá vivir una Navidad tranquila y en familia si se guarda una cuarentena previa a las reuniones. 

“Así la gente evita el contacto social lo más posible durante unos días, idealmente una semana, antes de visitar a sus familias o a sus abuelos”, indica Drosten, que apunta que este plan tiene fallos. El virólogo, concretamente, se pregunta cómo se puede llevar eso a cabo en el caso de que haya que llevar a los niños al colegio o a la guardería.

Incluso haciendo cuarentena y tomando el máximo de cuidado, Drosten advierte de que no existe la seguridad total, que siempre hay “riesgos residuales” y que cada uno debe sopesar hasta qué punto quiere correrlos. 

El epidemiólogo estadounidense confiesa en una entrevista a Business Insider que todavía no ha pensado qué hará para esas fechas. Fauci sí que concreta una opción que puede dar esperanza a la población: que puedan estar disponibles para la población los test de antígenos de forma fácil y rápida.

Incluso así llama a la gente a pedir a sus invitados que se hagan esos test para asegurarse de que no tienen el virus. “No es una garantía del 100% debido a que algunas de esas pruebas de vigilancia no son tan sensibles como las pruebas de PCR”, admite, pero subraya que sería una forma más segura de organizar una celebración. 

“Pero eso es injusto, porque solo las personas que tienen acceso a eso podrán hacerlo. Por lo tanto, no estará disponible universalmente para las personas”, lamenta.

El popular y respetado médico británico Hilary Jones también es pesimista de cara a las próximas navidades. En una entrevista con Lorraine Kelly para la cadena ITV, el doctor vaticinaba unas navidades “tristes”.

“Salvo que comencemos a dominarlo, vamos a tener una Navidad triste porque vamos a ver más hospitalizados con consecuencias serias. Estamos viendo como crecen los casos, miles de personas dan positivo a diario”, explica.

Por ello ha pedido responsabilidad a la gente, ya que la covid-19 solo se controlará hasta que llegue la vacuna respetando las medidas de precaución y cumpliendo con las normas sanitarias.

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