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17/07/2018 07:30 CEST | Actualizado 17/07/2018 07:30 CEST

Hace 10 años del final de 'Los Serrano' y todavía hay cosas que no sabes de la serie

Víctor Elías y Jorge Jurado cuentan las anécdotas que vivieron como Guille y Currito.

Telecinco

Este 17 de julio se cumplen 10 años de la emisión en Telecinco del último capítulo de Los Serrano, una de las series españolas que más se ha exportado al extranjero. Lo que había comenzado como el resultado erróneo de una suma (con el Uno más uno son siete) acabó como un mal sueño. Pero un mal sueño de éxito: cerca de siete millones de personas siguieron el capítulo más visto y la media de share por episodio era del 25%.

Fueron cinco años de emisión y lo único que hoy conserva Jorge Jurado de sus tiempos como Currito es la ilusión por el trabajo que realizó en la serie, lo que aprendió y los buenos recuerdos. Ni siquiera mantiene la misma voz, que ahora es la de un adulto. Lo mismo se puede decir de Víctor Elías, o lo que es lo mismo, Guille. Ambos entraron en Los Serrano con ocho y doce años respectivamente, y ahora tienen 24 y 27.

Elías vive volcado de pleno en la música. Estudió la carrera de piano y es el director musical de los Premios Dial, además de trabajar en el musical de Los Javis La Llamada. Ahora se dedica a girar, y ello le ha llevado a reencontrarse profesionalmente con Fran Perea. Cambiar la interpretación por la música "no ha sido una decisión tajante", simplemente se le ha "ubicado así el camino", explica: "Y soy feliz porque me va bien".

Por su parte, Jorge Jurado estudia Ingeniería Informática y sigue trabajando como actor. De hecho, recientemente ha aparecido en algunos episodios de Centro Médico (TVE). Él es "como el Cholo, partido a partido". Por ello, el futuro no le agobia, porque no deja de hacer cosas, explica. "Si me llaman para actuar, actuaré y ahora estoy trabajando en una empresa relacionada con la ingeniería", señala, sin descartar otros proyectos. "Si esto lo está leyendo un director, estaría encantado de trabajar haciendo cine", reclama.

Los dos han hablado con El HuffPost para desvelar algunas anécdotas de la serie y para responder a una pregunta sugerida por Fran Perea: ¿Cómo acababan las peleas de almohadas en el plató de Globomedia?

Batallas que terminaban con las lágrimas

Pasaban más tiempo en el rodaje que en sus casas y, como niños, se dedicaban a molestar a su hermano mayor en la ficción, Fran Perea, que adoptó el mismo papel con los focos apagados. "Pregúntales por las peleas de almohadas que teníamos", sugiere el malagueño entre risas. El cantante acababa levantándose y "con un almohadazo a cada uno valía para terminar la historia", explica Víctor Elías. Jorge Jurado, que era el más pequeño, acababa soltando alguna lágrima, aunque ahora opta por la risa para contarlo: "Vaya tela con Fran, cuenta lo mejor. Sí, al ser el pequeñito era un poco revoltoso y sí, me metía en peleas que yo mismo sabía que no podía ganar".

Expresiones que se escapaban al entendimiento de Currito

Ser el pequeño también obligaba a Currito a hacerse algunas preguntas cuando escuchaba ciertas expresiones que todavía no comprendía. De hecho, de los diálogos le explicaban "lo que podían", y lo que no ya lo conoce a estas alturas, como 'pasarse por la piedra'. Entonces, él solo pensaba: "¿Qué piedra? No entiendo nada".

Las palabras que han calado

Aún hoy cuando escuchamos algunas expresiones siguen siendo muy atribuibles a Los Serrano, y algunas se les han "quedado ahí" a los actores: mayormente, incesto, resquemor, la broma del 'cuñao'. Como buenos madrileños, también recuerdan algún 'ejjjque'.

A Pepa Aniorte no se le pegó lo de 'bomboncico' porque ya lo traía de casa, y era su muletilla con la que dejaba claro de dónde era su personaje (Murcia). "Pepa era la que más aprovechaba porque además su personaje le daba mucha versatilidad. A Choni siempre le vino muy bien Pepa Aniorte y a Pepa Aniorte siempre le vino muy bien Choni", confiesa Jorge.

Con Antonio Resines la historia era otra. Sus movimientos de mano eran suyos y, según Elías, "se quedaron muy instaurados". Sus expresiones eran parte de la gracia de Diego, y para los más pequeños "as secuencias del incesto" y de por qué no podían "enrollarse" con sus hermanas "eran muy extrañas", explica Elías.

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La escobilla, un símbolo nacional

La escobilla se convirtió en un símbolo nacional. Todavía los actores se preguntan si algún padre habrá copiado a Diego y su utensilio de amenaza. Evidentemente, todo era atrezo, pero existía algo de miedo si Resines estaba juguetón, "era más peligroso", confirma Jurado. "Aunque he sido de los que menos la ha catado", añade.

El que más lo hizo, sin duda, fue Víctor Elías, que no se atreve a decir que era tan gamberro como Guille y lo deja en "algo había". "Es un icono de España, era tan surrealista que se convirtió en algo que la gente no olvidará", opina.

Aunque la escobilla no fue lo único que sufrió Víctor. También se comió unas cuantas buenas collejas: "El que más, con diferencia". De hecho, a veces había que parar secuencias cuando Diego sacaba la mano a pasear porque la toma arrancaba siempre con risas de los compañeros.

La broma sobre el parentesco de Víctor Elías y la reina Letizia

Una de las anécdotas más comentadas de la serie es la relación de parentesco entre Víctor Elías y la reina Letizia, por el que también cayó alguna que otra broma. "Yo presumía de prima cuando ella era presentadora de TVE", así que ya se sabía que eran familia cuando se comprometió con el Rey.

Persiguiendo a Elsa Pataky

Cuando Elsa Pataky se incorporó a Los Serrano, el póster con la imagen de la actriz llevaba un tiempo en la pared de la habitación de los tres hermanos, así que "los pequeños estábamos alucinando", explica el músico. De hecho, confiesa que se dedicaban a recorrer los pasillos con "la baba colgando". "Imagínate con 14 o 15 años. Después te acostumbras", desvela, aunque afirma que también ocurrió con la llegada de Natalia Verbeke y con la de Jaydy Michel.

Además, y aunque parezca imposible, un rodaje de Los Serrano logró que se hiciera el silencio. El más pequeño quedó impresionado con el revuelo que se generó cuando llegó Alfredo Landa. Nunca había visto un plató tan lleno y tan en silencio hasta que apareció él, para enamorarse de Carmen (Julia Gutiérrez Caba).

Los personajes no envejecían

Los niños se pasaban la vida en el mismo curso escolar. De hecho, uno de los detalles más comentado de la serie es que cuando Marcos y Eva se casaron los personajes tenían la misma edad que en el primer capítulo. Aunque no se fijaban en ese detalle, les divertía mucho saber que no avanzaban de curso, que pasaban los años y decían: "Dios, voy a estar toda la vida en la ESO".

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Los Serrano logró enfadar a Caja Madrid

Uno de los rumores más extendidos por los foros es que Caja Madrid eliminó la publicidad de Telecinco por una referencia en Los Serrano al banco. En uno de los capítulos, Fiti y Candela regalan un coche a su hijo Raúl (Alejo Sauras) y le dicen: "Nos hubiera gustado regalarte el grande, pero el oso de Caja Madrid nos hizo una peineta", y reproducen el gesto. "¿De verdad? Guau, no tenía ni idea. Pasan los años y me sigo sorprendiendo", dice Jorge, y Víctor solo puede decir: "¡Qué fuerte!".

Atracones a jamón en la taberna

Se pusieron morados a jamón. Víctor Elías confiesa, entre risas, que han "comido bien durante los cinco años que duró la serie": "Nos poníamos como el Quico. Cuando tocaban esas secuencias en el desayuno era maravilloso, y cuando era después de comer era una putadilla". Aunque tampoco era un atracón, porque no eran mucho de repetir escenas, como confiesa Curro. Por eso, aunque Fiti (Antonio Molero) era un asiduo a la taberna y a la jarra de cerveza, siempre real, se hacía "con moderación".

Santi caló en Bonilla

"Pregunta a Víctor cómo era Jesús Bonilla haciendo una escena viendo un Madrid-Barça con un puro y una alfombra", indica el estudiante de Ingeniería. Víctor ríe, y al hilo cuenta otra historia... El carácter de Santi pudo 'calar' de alguna forma en Jesús Bonilla. Para hacerle rabiar, ambos le incordiaban dándole besos, aunque a él "no le gustan los abrazos", y contestaba siempre desde el cariño, aunque gruñendo.

Por otro lado, uno de los comentarios más recurrentes de los personajes en la serie cuando llegaban a la casa de Santi es pedirle que "ventile". ¿A qué huele la casa de Santi? "Ahí dejaremos el misterio", bromea Jurado. Elías "supone" que a puros, a casa cerrada y a cocina.

¿Dónde está Santa Justa?

El barrio de Los Serrano, el Santa Justa de Madrid, estaría en el Manzanares, en las zona de las casas bajas. De hecho, cuando organizaban los exteriores tenían allí el porche de la casa, a la altura de la Ermita del Santo.

La edad del pavo entre focos

Ambos vivieron la edad del pavo entre los focos de la serie de Globomedia. Para Elías, en algo sí que influyó, por ejemplo en no coger el metro con normalidad con sus amigos o en desatar la locura en los centros comerciales, pero lo positivo siempre ganó. Además, el juego-pique con Teté (Natalia Sánchez) tenía algo de cierto. "Con 14 años nos picábamos todos: que si esta tiene novio...". Jurado prefiere dejar que sea otro el que responda si era un poco insufrible a esa edad. "¡Que te conteste Fran! Tengo muy buenos recuerdos, aunque tenía las hormonas disparadas y hacía un montón de tonterías. Fran tuvo que soportar mi adolescencia, que te cuente él lo insoportable, yo te cuento lo bonito", añade Jorge.

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El final de Santa Justa Klan

Santa Justa Klan acabó al mismo tiempo que la serie. A diferencia de la carrera musical de Fran Perea, este era un grupo creado desde la ficción. Los pequeños interpretaban a sus personajes en los conciertos. "Nos dijeron si nos apetecía hacerlo y abrieron un casting hasta que encontraron a Adrián Rodríguez. Hicimos pocos conciertos, pero muy grandes", desvela Elías. Quizás, apunta, el grupo se desinfló porque el primero era un disco más infantil y con el segundo ya se notaba que iban creciendo. Además, finalizó la serie y con ella Santa Justa Klan "porque eran ficción".

Currito, el único personaje imprescindible

Jorge Jurado es a Los Serrano lo que Ricardo Gómez a Cuéntame cómo pasó. Y así se lo han repetido hasta la saciedad. Curro, el narrador, es el único personaje que aparece en todos los capítulos de la serie. Incluso lo ha llegado a comentar con el protagonista de la serie de TVE, con el que ha coincidido en partidos de fútbol benéficos. "Ha dejado la serie y todo el mundo dice que está huérfana", indica.

El final es surrealista, pero inolvidable

El final, surrealista, recordado y discordante a partes iguales también tuvo sus anécdotas. Los actores vistieron la misma ropa con la que empezaron. A Jorge Jurado le pusieron el mismo pijama con el que comenzó la serie. Entonces le venía un poco grande y en el final, con 13 años, las mangas le quedaban pequeñas. Uno de los cambios más evidentes fue el de Víctor Elías, que ya había pegado el estirón y tuvieron que reajustarle la camiseta. Natalia Sánchez (Teté) también había cambiado mucho y "le pusieron un top para que no se notara que ya era una mujer", explica el músico. Intentando recrear una escena de hace cinco años pero ya con barba, tuvieron que jugar con la perspectiva y subir la mesa, para que parecieran más bajos. Aunque lo importante fue que disfrutaron mucho recuperando el feeling que todos tenían al principio y reencontrándose con actores que hacía tiempo que se habían ido, como Belén Rueda y Verónica Sánchez. Ese estilo surrealista les llevó por el buen camino durante cinco años, y con él cerraron la etapa.

Según Curro, este capítulo es el controvertido de la serie: "Ha habido otras en las que el final no ha sido lo mejor del mundo, pero hay que quedarse con lo bueno. Han pasado muchos años y la siguen emitiendo, sigue gustando. Fue un final más para nosotros que para el público". Mientras, Guille cree "se podría haber grabado al principio de la serie y habría quedado bastante mejor, pero al final ha dado de que hablar así que no se olvidará. Ese es el objetivo de estas series, que se queden en el recuerdo".

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