BLOGS
23/04/2019 07:34 CEST | Actualizado 23/04/2019 18:05 CEST

Han ganado

Agencia EFE
Cayetana Álvarez de Toledo y Rosa Díez, fundadora de UpyD. 

Este post también está disponible en catalán.

El pasado 3 de abril, La Vanguardia organizó en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona un debate político con las y los cabezas de lista por Barcelona a las elecciones generales del próximo 28-A.

Participaron con mayor o menor fortuna, estridencia y mala educación, Laura Borràs, Meritxell Batet, Cayetana Álvarez de Toledo, Inés Arrimadas, Jaume Asens y Gabriel Rufián. El dato más destacable es que, a excepción de Laura Borràs, el resto de participantes intervinieron en castellano. Buena manera de mostrar que el catalán es útil.

El lunes 15 de abril, Lídia Heredia, presentadora de Els matins de TV3, entrevistó a Cayetana Álvarez de Toledo, cabeza de lista del PP, y a pesar de que Álvarez de Toledo confiesa que entiende el catalán pidió/exigió que la entrevista fuera en castellano. Con este gesto se cargó de un plumazo años de armónica y venturosa utilización del bilingüismo pasivo; es decir, cuando personas de lenguas genéticamente emparentadas que les permiten comprender el discurso de la otra persona usan cada una su lengua y ¡santas pascuas! Adujo algo referente a la «lengua común»; aquel invento falaz y nefasto para expulsar del discurso a la mayoría de lenguas del Estado propugnado por la derecha más ignorante y embrutecida. Una pretendida lengua común que nunca es el catalán. Yo no tengo una lengua común y otra que no lo sea. Mi lengua materna es el catalán; leo y escribo con gusto el castellano, pero de «común», ninguna. En buena parte del Estado, por ejemplo, en el País Valenciano, en las islas Baleares (incluso en algún acto y ocasión en Galicia) la lengua común no ha sido el castellano. Me han entendido de maravilla si usaba la mía. 

Con este gesto, Álvarez de Toledo se cargó de un plumazo años de armónica y venturosa utilización del bilingüismo pasivo.

Jueves 18 de abril, Jordi Basté, del programa El món a RAC1, desayuna, como ha hecho con otras candidatas y candidatos, con Álvarez de Toledo. Al igual que con Heredia, al empezar el encuentro hablan de la lengua de la entrevista y finalmente Basté le hace las preguntas en castellano. Álvarez de Toledo había remarcado que sería un gesto de «cortesía». Está claro que un gesto de cortesía unilateral. Habitualmente en estas ocasiones si alguien se pasa a la otra lengua es porque abandona el catalán, nunca al revés.

El debate electoral en TV3 será la noche del día 24 de abril y lo moderará su director, Vicent Sanchis. Se podrá ver por TV3, 3/24 y Catalunya Radio. El PP y Álvarez de Toledo (no haré la sexistada de llamarla por el nombre de pila, que eso sí que sería una manifiesta descortesía), han solicitado que haya traducción simultánea. Aquella que el Tribunal Supremo ha denegado a las presas y presos políticos. A su amarga, injustísima, situación, hay que añadir esta vulneración de sus derechos lingüísticos como posibilitaría cualquier estado mínimamente descentralizado y orgulloso de las lenguas que lo enriquecen. Veremos como acaba la cosa.

En buena parte del Estado, por ejemplo, en el País Valenciano, en las islas Baleares... la lengua común no ha sido el castellano.

Toda esta involución viene de lejos, muy lejos. El día después del 23-F, del golpe de estado del 23 de febrero de 1981, el 24 de febrero, el rey franquista convocó a una reunión a los partidos políticos estatales; invitó al PCE, a la UCD —por partida doble—, al PSOE y a Alianza Popular y excluyó a dirigentes del PNV y CiU, partidos que más buena voluntad para escribir la Constitución y ganas de formar parte del Estado no habían podido mostrar. No se tiene noticia de que Santiago Carrillo, Agustín Rodríguez Sahagún, Adolfo Suárez, Felipe González o Manuel Fraga protestaran por aquella significativa exclusión (en la misma línea, los debates «estatales» del 22 y 23 son para los cabezas de lista de Madrid —ninguna política, por cierto, entre ellos— y para los mismos «estatales» partidos o sucedáneos; no consta que los asistentes se hayan quejado de esta injustificable exclusión). ¿No tenemos ojos? ¿No tenemos manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No nos nutrimos con los mismos alimentos? ¿No nos hieren las mismas armas? Si nos pinchan, ¿no sangramos? ¿No reímos, cuando nos hacen cosquillas?

En ese preciso momento estuvo claro que el golpe de estado del día anterior había triunfado.

Si quedaban dudas, la LOAPA, impulsada por el PSOE (sí, sí, por el PSOE) y por la UCD, y aprobada el 30 de junio de 1982, las desvaneció por completo.

La certeza de que en este momento el Tribunal Constitucional no declararía inconstitucional ni un solo artículo, ni una coma de aquella ley, remacha la victoria del golpe.

 

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs