INTERNACIONAL
01/12/2019 08:42 CET | Actualizado 01/12/2019 15:43 CET

El tsunami proclima de EEUU que deja a Trump como una nube tóxica

Los 'outsiders' norteamericanos que no siguen a su presidente y sí llevarán su voz allende el Atlántico.

REUTERS
Imagen de archivo de Donald Trump

El 2 de junio de 2017 EEUU dio un sonoro portazo al planeta. O, para ser justos, se lo dio su presidente, Donald Trump, al retirar a su país del Acuerdo de París contra la crisis climática. El shock fue generalizado: la nación más poderosa del mundo—y segunda emisora global de gases de efecto invernadero— daba la espalda a la ciencia y abandonaba la lucha contra uno de los mayores desafíos de la humanidad en la historia reciente.

Su decisión no tendrá efecto hasta después de que Trump acabe su mandato en 2020, pero es toda una declaración de intenciones. Poco le importó la lucha generalizada emprendida por el resto de países para evitar que, a finales de siglo, la temperatura mundial supere en dos grados el nivel preindustrial (ahora mismo ya ha aumentado 1,1º).

Le importó tan poco, que pese a que su predecesor en el cargo, Barack Obama, se había propuesto reducir las emisiones de EEUU entre un 26% y 28% para 2025 respecto a los niveles de 2005, lo primero que hizo al reemplazarle fue frenar las medidas que puso en marcha para lograrlo y nombrar a Scott Pruitt jefe de la agencia medioambiental de EEUU (EPA, en sus siglas en inglés). Pruitt era un negacionista de la crisis climática —como Trump— y muy cercano a la industria petrolera. Pruitt dimitió, acorralado por las acusaciones de derroche de fondos públicos y acusaciones de favores personales, pero esa es otra historia... 

Lo relevante en lo que a la próxima COP25 en Madrid se refiere es el contexto en el que EEUU llega a la cita: con un presidente que no acudirá fruto de su postura retrógrada y radical y que envía un equipo formado por diplomáticos y funcionarios de menor rango. Según ha informado el Departamento de Estado, esta delegación participará en las negociaciones “para proteger los intereses estadounidenses y garantizar la igualdad de condiciones para las empresas estadunidenses”.

La ‘pelea’ sigue

Lo que hace Trump enviando esta delegación es cumplir con lo mínimo. Pero hay vida más allá de él y de su Ejecutivo: EEUU también estará representado por estados, ciudades y empresas muy beligerantes en la lucha contra la crisis climática. “La sociedad estadounidense siempre se ha movilizado ante los problemas medioambientales. No debemos olvidar que una de las primeras grandes manifestaciones populares en defensa del medioambiente tuvo lugar el 22 de abril de 1970 en Estados Unidos. Esta manifestación popular derivó en la creación de la EPA”, explica Julio Cañero, investigador del Instituto Frankin-UAH, quien apunta que, además, el gobierno federal estará representado, “puesto que Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes estará, lo que contradice las posturas oficiales del presidente”.

Una de las primeras grandes manifestaciones populares en defensa del medioambiente tuvo lugar el 22 de abril de 1970 en EEUUJulio Cañero, investigador del Instituto Frankin-UAH

Habrá mucha más representación estadounidenses de la que Trump desearía. De hecho, los ‘outsiders’ tendrán su papel en la cumbre como parte de la Convención de la ONU sobre Crisis Climática. En concreto, en el marco de la llamada Alianza para la Ambición Climática, liderada por Chile y la ONU, a la que se han adherido ya casi 70 países y en la que se encuentran una veintena de urbes de EEUU y los estados de California, Nueva York y Hawái.

Se trata de una alianza que reúne a las naciones para mejorar la acción en 2020, así como a aquellas que trabajan para lograr emisiones netas de CO2 cero para 2050. 59 naciones han manifestado su intención de presentar un plan de acción climática mejorado (o NDC), y otras nueve han comenzado un proyecto interno para impulsar la ambición y hacer que esto se refleje en sus planes nacionales. Y, sí, por paradójico que resulte varios estados y ciudades estadounidenses forman parte de ella.

Estados Unidos sí quiere cumplir pese a Trump

Esto es así ya que ante la ausencia de una política federal que marque el camino a seguir en lo que a energías renovables se refiere, cada estado puede desarrollar e implementar sus propias regulaciones y objetivos. Muchos han tomado la iniciativa. Aunque a Trump le pese, EEUU quiere luchar contra la emergencia climática: más de 400 líderes de ciudades estadounidenses se han unido a la asociación de Alcaldes por el Clima, y 17 estados y territorios se han anexado a la Alianza del Clima de Estados Unidos, según datos de Los Ángeles Times. Ambas organizaciones se han comprometido a cumplir la promesa que había hecho EEUU en París. Más datos que enfurecerán a Trump: muchos gobiernos de ciudades, condados, estados y tribus también han firmado la llamada declaración We’re Still In, que reitera su apoyo al acuerdo. También lo han hecho 2.200 empresas e inversores, 350 universidades y 200 grupos religiosos.

Y de los datos, a los hechos: en Estados Unidos actualmente hay más de 90 ciudades con objetivos de energía limpia al 100%, además de seis que ya han alcanzado una meta de energía limpia del 100%: Aspen, Burlington, Georgetown, Greensburg, Rock Port y Kodiak Island. Para el año 2032 Washington quiere hacer lo mismo que sus ‘colegas’, mientras que San Francisco, Minneapolis y Minnesota aspiran a hacer lo propio en 2030. Este último incluso se ha comprometido con el objetivo de lograr electricidad 100% renovable para instalaciones y operaciones municipales en el año 2022, y electricidad 100% renovable en toda la comunidad para el 2030.

Con la mirada puesta en la COP25, uno de los grandes impulsores del ejemplo que es a día de hoy California, Arnold Schwarzenegger, que fue gobernador republicano de este Estado, emprenderá, junto a Leonardo DiCaprio, y a la coalición Ciudades Capitales Frente al Cambio Climático (CC35), unos 500 proyectos en Latinoamérica para “la descarbonización del planeta” con un presupuesto de más de 4.500 millones de euros.

La CC35, una coalición formada por las autoridades de las ciudades capitales de América que funcionará como una aceleradora de proyectos subnacionales, intentará dar inicio oficial a la iniciativa.

Parece que todos tienen claro su gran objetivo: MAKE AMERICA GREEN AGAIN!

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