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29/03/2020 11:50 CEST | Actualizado 29/03/2020 11:50 CEST

Hazte tu propio Festival Claudio Tolcachir

Tres obras sencillas nada ñoñas que apelan a ese corazón inteligente que tiene todo espectador.

Era impensable hace tan solo dos semanas que cualquiera de nosotros pudiese tener su propio festival Claudio Tolcachir y encima en casa. Pues ahora es posible gracias a la plataforma Teatrix. Una plataforma para ver teatro en HD creada en Argentina que se ofrece en la actualidad en abierto y gratuita, previo registro (algunos datos hay que dar a cambio) para aliviar el confinamiento covid-19. 

Aunque Tolcachir es argentino y ha desarrollado su carrera en su país también ha trabajado mucho en España. Ha dirigido a Carlos Hipólito y Emilio Gutiérrez Caba en Copenhague de Michael Frayn. O a Gloria Muñoz, Fran Perea y, de nuevo, Carlos Hipólito en Todos eran mis hijos de Arthur Miller. O a Malena Alterio, Alfonso Lara, Daniel Grao y, otra vez, a Gloria Muñoz en Emilia. Incluso da clases en el Umbral de Primavera.

El caso es que Teatrix permite disfrutar del trabajo de Tolcachir ya que se encuentra disponible en dicha plataforma con tres obras: La omisión de la familia Coleman, Tercer cuerpo y Nerium Park. Todas ellas creadas de la mano de Timbre4. Ese mítica compañía surgida de la sempiterna crisis económica argentina que, a falta de teatros, hizo del salón de una casa una sala teatral. Idea que no viene mal copiar para estos tiempos de aislamiento social. Y por el que han pasado las dramaturgas y directoras españolas Macarena Trigo o Carolina África.

La omisión de la familia Coleman se estrenó en 2005 y desde entonces no ha dejado de ser representada. Sus actores han ido envejeciendo con ella. Obra que ha pasado varias veces por Madrid. Ha estado en el Teatro Español y, muchos años después, en los Teatros del Canal. Ha sido vista por más de 260.00 espectadores. Y ha sido plato fuerte de muchísimos festivales teatrales como el Festival de Otoño madrileño. Siempre agotando entradas, como corresponde a un suceso de estas características. Y pasando de la pequeña sala en la que se estrenó en su país a despedirse en la Avenida Corrientes, la calle de los teatros en Buenos Aires.

Teatro pobre en términos de inversión económica pero rico en todo lo demás. Muy apropiada para los tiempos que corren. Pues es la historia de una familia confinada en una casa.  En la que cada miembro trata de ocupar, mejor dicho, de crear su lugar en el grupo familiar al que pertenece. A la vez que se cuestiona ese puesto, ese lugar. Esas dudas de poder ser lo que uno es o lo que uno piensa que es con aquellas personas que les dijeron que eran sus padres, madres, tíos o abuelos. Y las confusiones que eso conllevan ¿A qué apetece?

Todo parece sonreírles, hasta que la crisis, las malditas crisis, pone en solfa ese entorno de seguridad e inmunidad en el que creían vivir.

Tercer Cuerpo es una obra más bien rara que también se ha visto en España. Rara porque lo ocurre tiene una extraña cotidianeidad. Fragmentada en tiempo y en espacios está creada, como la anterior, partiendo de las conversaciones ocultas. Lo que no se dice, pero está ahí funcionando en la cabeza de cada uno. Condicionando lo que sí se dice, cómo se dice y lo que se hace. Lo que todos sospechan pero, por miles de razones, ocultan. Obra que de nuevo se apoya en un texto del propio Tolcachir que también dirige a unos actores que saben lo que se hacen y se traen entre manos cuando trabajan con este director.

La última, Nerium Park, es la única de las tres que no está escrita ni dirigida por él. Su autor es Josep María Miró, el autor de El principio de Arquímedes, cuyo montaje de esta obra en la Sala Beckett de Barcelona recibió varios premios. Sin embargo, esta obra ofrece la oportunidad de ver a Tolcachir actuar. Ver cómo pone él mismo en escena lo que le pide a los actores que hagan. 

Esta obra empieza, tal vez, cuando acaban las películas. Son jóvenes, se quieren, se han comprado una casa y se encuentran en estado de buena esperanza. Todo parece sonreírles, hasta que la crisis, las malditas crisis, pone en solfa ese entorno de seguridad e inmunidad en el que creían vivir. De esas obras que exigen un duelo de actores que se sepan mirar y decirse lo que se tienen que decir. Algo que sus dos protagonistas, Tolcachir, como ya se ha dicho, y Paula Ransenberg, hicieron tan bien que estuvieron tres temporadas en la cartelera argentina.

Tres obras que a unas personas les servirá para descubrir a este autor, director y actor. Y a otras para recordar aquellos tiempos en los que la llegada de un montaje de Tolcachir a la cartelera revolucionaba a los aficionados y agotaba las entradas. Esa legión de fans que como no se estuviera al tanto te dejaban fuera del teatro porque sus obras siempre han sido un must. Porque no son obras absurdamente complejas, sino sencillas obras nada ñoñas que, parten en un buen texto teatral y unos buenos actores, apelan a ese corazón inteligente que tiene todo espectador.

 

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