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17/10/2019 07:16 CEST | Actualizado 17/10/2019 07:16 CEST

Hemos fallado dolorosamente al pueblo kurdo

Los kurdos de Rojava no son unos terroristas, han creado un oasis de democracia y han sido fundamentales para derrotar a los yihadistas.

DELIL SOULEIMAN via Getty Images
Combatientes kurdos en el norte de Siria. 

Hemos fallado a nuestros aliados, al noble pueblo kurdo (lo de “noble”, no es retórico, es así). Intentemos sintetizar la situación en estos 16 puntos:

  1. Antecedentes de limpieza étnica en Turquía. A lo largo de los períodos abarcados por la Turquía del final del Imperio Otomano (o de los “Jóvenes Turcos, 1908-18), la Partición del Imperio Otomano (1918-22), y la posterior creación de la República de Turquía (de 1923 en adelante), Turquía pierde a toda, o a buena parte, de su población armenia, griega y judía. Destaca particularmente el genocidio armenio durante el período de los Jóvenes Turcos, en donde fueron exterminadas entre 800.000 y 1.500.000 de personas. Por lo que respecta a la población kurda de Turquía, los kurdos no existen oficialmente en Turquía. Se les llama “turcos de las montañas”. Desde el nacimiento de la “República de Turquía”, de Atatürk, se lleva a cabo una política nacionalista de hegemonía absoluta de lo turco, y de total silenciamiento e intento de asimilación de cualquier otra cultura, como la kurda o lo que quedaba de la armenia. Turquía pasa oficialmente de ser una de las zonas con más riqueza multicultural del mundo a ser un régimen culturalmente unitario y exclusivamente turcómano.
  2. Erdogán y su partido, en crisis electoral. El Fondo Monetario Internacional espera para este año que el PIB turco caiga un 2,5%. Erdogán y su partido (Partido de la Justicia y el Desarrollo, AKP) están en franco retroceso en términos de popularidad y de apoyo electoral en Turquía. La oposición socialdemócrata logró el pasado 23 de junio una victoria histórica frente al partido del presidente Erdogan, al ganar en las elecciones municipales en Estambul. 
  3. Erdogán agita el nacionalismo. Después de tantos años de nacionalismo unitario, la mayoría de la población no kurda de Turquía es bastante anti kurda. Agitar el nacionalismo ante la pérdida del apoyo popular es un clásico de la política. Y, efectivamente, Erdogán, líder despótico y asustado, en vez de favorecer en su territorio la fraternidad entre la mayoría turcómana y la minoría kurda (¡de 20 millones de personas!), decide enardecer irresponsablemente el sentimiento anti kurdo existente en Turquía, en este caso invadiendo (por segunda vez) el norte de Siria, controlado mayoritariamente por los kurdos de este país. Se trata de un “todos a una” con el que pretende recuperar su popularidad entre la población turca no kurda (recuerda este caso al del decadente dictador argentino Galtieri, cuando invadió las Islas Malvinas en un intento de tapar la desastrosa situación política y social de su país).
  4. Rojava es/era un oasis de democracia. Rojava” o la “Federación Democrática del Norte de Siria” es de facto una región autónoma dentro de siria, situada en el norte de este país. Surge en 2014, en plena descomposición del estado sirio, y se crea formal, o constitucionalmente, en 2015. Aunque es un estado o región autónoma de mayoría kurda, formalmente es una entidad multiétnica (la habitan kurdos, árabes, asirios, armenios, turcómanos, circasianos, yazidíes,…) y plurinacional en la no hay una etnia que predomine sobre otra, ni un sexo sobre otro. Entre sus principios fundacionales están el confederalismo democrático, el secularismo político, la democracia directa, la descentralización, la igualdad de género y el ecologismo.
  5. Rojava no preconiza la independencia respecto del resto de Siria. Desde el principio, sus representantes han insistido en que tan solo aspiran a mantener a Rojava como una entidad autónoma dentro del estado sirio. 
  6. Los kurdos de Rojava no son unos terroristas. Las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, siglas en inglés), surgidas en 2015, es el partido, o alianza militar, que predomina en Rojava. Entre sus miembros más notables se encuentran las YPG y las YPJ. Las YPG son las siglas en kurdo de las “Unidades de Protección Popular”, la principal milicia kurda (aunque con integrantes de otros grupos, incluidos milicianos extranjeros) de Siria; y las YPJ son las Unidades Femeninas de Protección, o la milicia femenina de YPG. Ambas milicias tienen un ideario “progresista democrático” inspirado en el del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) de Turquía. Este ideario inspira a muchos kurdos, dentro y fuera de Siria, y, si bien es cierto que el PKK está en conflicto con el estado turco desde 1978, encontrar una causa-efecto entre adscribirse a una ideología progresista democrática y ser unos terroristas es, cuando menos, desatinado lógicamente.
  7. Rojava es un aliado clave de occidente en la derrota de ISIS. Desde la Batalla de Kobane (octubre 2014-enero 2015), las milicias kurdas (YPG e YPJ) han luchado durante cinco años contra los terroristas de ISIS, hasta el punto de liberar todo el norte y este de Siria de esta organización. Y esto lo han hecho con el apoyo aéreo y logístico de Estados Unidos y de los principales países occidentales. El punto culminante fue la toma de Deir Ezzor, el 23 de marzo de 2019, fecha considerada como la de la definitiva derrota de ISIS. Esta larga lucha ha supuesto la muerte de unos 11.000 milicianos y milicianas de Rojava y unos 24.000 heridos.
  8. Las milicias kurdas de Rojava salvaron la vida de unos 100.000 yazidíes. A comienzos de agosto de 2014 ISIS tomó la ciudad de Sinjar (y su comarca), principal territorio de la comunidad yazidi, en la vecina Irak, muy cerca de la frontera oriental de Rojava. Con ello comenzó el denominado Genocidio yazidi de Sinjar. El caso es que entre los días 3 y 9 de agosto se concentraron en la montaña de Sinjar unos 100.000 refugiados yazidíes, en una situación absolutamente desesperada, que generó gran alarma internacional. Esta crítica  situación se resolvió cuando las milicianas y milicianos kurdos de Rojava abrieron un corredor por el que (entre los días 9 y 12 de agosto) casi todas estas personas pudieron escapar hacia zonas seguras en Rojava, en el Kurdistán iraquí y en Turquía. Todos los yazidíes a los que he preguntado sobre lo que pasó en esas fechas me han dicho lo mismo: “las milicias kurdas de YPJ e YPG fueron nuestros salvadores”.
  9. Rojava podría haber tenido una evolución política similar a la del Kurdistán iraquí. El Kurdistán Iraquí es una región autónoma dentro de Irak. Su consolidación como entidad política reconocida tiene su origen en la primera Guerra del Golfo (1991), que es cuando EEUU, UK y Francia crean la denominada “zona de exclusión aérea”, que impide la incursión de aviones de combate iraquíes (del ejército de Saddam Hussein) en esta región. Al amparo de esta protección realizada por los países occidentales se empiezan a desarrollar las instituciones políticas kurdas en esta región, que quedan consolidadas en la nueva constitución iraquí de 2005 (firmada tras la invasión de Irak en 2003). Además, su milicia (o ejército), los peshmergas, también ha sido crucial para la derrota de ISIS en Irak. Este pacto tácito (protección a cambio de que el Kurdistán iraquí se mantenga como aliado en esa zona de EEUU, Israel y los países occidentales) se ha mantenido a lo largo de los casi últimos 30 años, y ello ha permitido que esta región del norte de Irak sea la más segura, estable y próspera del país. El Kurdistán iraquí surgió y se consolidó en medio de la inestabilidad y la guerra en Irak, y algo similar estaba ocurriendo en el Kurdistán sirio, ya que Rojava había surgido y se estaba consolidando en medio de la guerra de Siria (y como aliada de los países occidentales). 
  10. Si se hubiera mantenido el apoyo firme por parte de EEUU y de occidente, Rojava no habría sido invadida (Erdogán no se habría atrevido a traspasar las fronteras sirias de la forma en que lo está haciendo ahora). Pero en pleno período de consolidación de la autonomía política de Rojava, EEUU ha retirado, súbitamente, sus tropas de allí dejando a las milicias kurdas y a las Fuerzas Democráticas Sirias a los pies de Erdogán y de su política nacionalista, violenta y anti kurda.  
  11. Trump y sus irresponsables bravuconadas están conduciendo al desastre a Rojava. Trump, en una de sus peligrosas y erráticas bravatas (sí, no responden a ninguna estrategia o conspiración, el mundo está a merced de los arranques y arrebatos de este personaje…), en diciembre de 2018 anunció que ISIS ya estaba derrotado y que retiraría las tropas estadounidenses de Siria (de Rojava). Y al contrario de lo que ha sucedido con tantas otras meteduras de pata y faroles de Trump, esta vez el anuncio se convirtió en realidad, lo que ha sido seguido, inmediatamente después, por la invasión de Rojava por parte de Turquía.
  12. La debilidad de la UE y de España intensifican los efectos de la decisión de Trump. La desdichada decisión de Trump no se ha visto contrapesada por una enérgica reacción de apoyo por parte del resto de aliados de la UE. Ésta, atribulada ante la crisis del Brexit, las guerras comerciales con EEUU, o con el surgimiento por toda Europa de movimientos nacionalistas y anti inmigración, está mostrando una oposición a la invasión turca bastante tibia. En nuestro caso, el hecho de que el gobierno español no haya condenado aún la agresión turca, nos hace particularmente partícipes de la deslealtad occidental con nuestros aliados kurdos. 
  13. Les hemos fallado. A tiranos como Erdogán les detiene una postura firme de la comunidad internacional. Nuestra posición ha sido absurdamente débil, desleal e incoherente, y ahora estamos generando una catástrofe humanitaria con la población de Rojava (bombardeos, muertes, centenares de miles de personas desplazadas, planes de limpieza étnica…). Asimismo, la invasión turca ha animado a las células durmientes de ISIS a iniciar nuevos ataques en Siria.
  14. Occidente se retira ominosamente y entran Rusia y al-Ásad. En una semana ha cambiado totalmente el tablero político. Occidente se retira sorpresivamente y los kurdos sirios quedan atrapados entre la agresión turca y el regreso de al-Ásad. Hasta ahora, el gobierno central sirio de al-Ásad mantenía una posición prudente y de respeto hacia la Federación Democrática del Norte de Siria (Rojava), que en el futuro podría haberse convertido en un reconocimiento formal de la misma (como región autónoma dentro de Siria). Pero la invasión turca ha forzado a los kurdos de Rojava a pedir la ayuda del Ejército Regular Sirio de al-Ásad (el régimen duro de al-Ásad es para ellos una solución menos mala que la del sometimiento a Turquía). El domingo 13 de octubre se cerró el pacto entre las autoridades kurdas y Bachar al-Ásad. En estos días, en ciudades como Qamishli ya se mezclan los puestos de control de las milicias kurdas con las del Ejército Regular Sirio. En cuestión de unos pocos días, Rusia se ha colocado como principal agente de poder y de mediación en esta región (ya ha desplegado patrullas militares entre ambos contendientes). 
  15. El proyecto democrático de Rojava en trance de desaparecer. En la zona de Afrín, ya ocupada por Turquía (y por la milicia pro-turca Ejército Nacional Sirio, SNA) en 2018, y en los territorios ocupados en los últimos días, es muy difícil volver a atrás y que las cosas tornen a ser como antes. En el resto de territorios y ciudades de Rojava, en donde estos días está entrando el Ejército Regular Sirio de Bachar al-Ásad, existe una gran incertidumbre acerca de lo que sucederá en el futuro. Suponiendo que Turquía no consiga acceder a ellos, una vez que el gobierno central sirio haya retomado el control de estos territorios, ¿se respetarán las instituciones y prácticas relacionadas con el confederalismo democrático que venían existiendo en Rojava? ¿Se respetarán los intereses y la cultura del pueblo kurdo? ¿Y los intereses del resto de pueblos que habitan aquella zona (los armenios, asirios, yazidíes, etc.? Desde luego, por muy bien que negocien ahora Las Fuerzas Democráticas Sirias (y las milicias kurdas YPG e YPJ), es muy difícil que el proyecto democrático e inclusivo de Rojava pueda sobrevivir.
  16. ¿Qué podemos hacer? Intentar no fallar completamente a los kurdos (y al resto de comunidades étnicas y religiosas de aquella zona): no cerremos los ojos, mantengámonos informados y sensibilizados (acudamos a cuantas concentraciones se hagan en apoyo a los kurdos de Siria, apoyemos a las asociaciones que ya están enviando ayuda a esa zona), y exijamos de nuestros políticos una respuesta mucho más enérgica ante el gobierno turco y una vigilancia crítica de lo que, a partir de ahora, va a realizar en aquel territorio el régimen de al-Ásad. 

Es un imperativo moral estar sensibilizados y mirar de frente a los desastres sociales y humanitarios que, de cuando en cuando, sufren muchas personas y algunos pueblos en el mundo. Ante estos dramas, a uno le dan ganas de parar todo lo que uno hace en su vida cotidiana. ¡Lo que está pasando y tú te vas al parque a hacer “running”! Pero, al final, te vas a correr y sigues con tu vida. En estos días, ante la tragedia de Rojava, como siempre, trato de continuar con mi vida cotidiana, aunque noto que me está resultando más difícil que nunca seguir con una práctica, tan sana, como es el “running”.

 

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