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04/08/2020 11:13 CEST | Actualizado 04/08/2020 11:13 CEST

Herederos del desconsuelo

Entrevista con la novelista Jane Smiley, autora de obras como 'Heredarás la tierra'.

Ulf Andersen via Getty Images
Jane Smiley.

La novelista estadounidense Jane Smiley ha escrito obras sutilmente desgarradoras como La edad del desconsuelo. En junio, la editorial Sextopiso publicó su novela corta Un amor cualquiera. Los dos libros te dejan deliciosamente aturdido por el torrente de emociones que transmiten en tan pocas líneas.

Jane describe el amor y el desamor con una delicadeza que ya no se estila, y sabe que para escribir una novela basta con tener el deseo de hacerla, siempre y cuando seas capaz de superar numerosos hándicaps como la baja autoestima, las dificultades económicas o la incomprensión de amigos y familiares. Recorrer toda su trayectoria literaria excede mis intenciones; solo ofrezco al lector algunas consideraciones de la autora sobre el miedo, la familia y la nostalgia.

 

ANDRÉS LOMEÑA: El desconsuelo es el auténtico protagonista de sus historias, la constatación de que la infelicidad es inherente al ser humano.

JANE SMILEY: Cuando escribí La edad del desconsuelo, tenía treintena y tantos años, dos niños pequeños, un marido, una casa con hipoteca, un trabajo en la enseñanza y muchos estudiantes. Me había pasado toda la veintena estudiando, escribiendo y viajando, y había dado por hecho que tenía libertad para hacer esas cosas. La responsabilidad de tener hijos cayó sobre mí como una bomba, pero fue mucho más que eso, porque también fui muy consciente de lo vulnerables que eran los niños y todos nosotros.

Mi hija mayor, por ejemplo, era muy activa. Cuando tenía dos años y medio, mi marido y yo nos levantamos al amanecer y la vimos corretear por nuestra habitación. Había saltado de la cuna para estar con nosotros. Lo primero que pensé tras el asombro inicial fue que podría haberse partido el cuello o que se podría haber caído por las escaleras. Tenía muchos más miedos de los que había tenido antes de que los niños nacieran. Una vez miré por la ventana y vi un árbol agitándose por el viento. Pensé que era un tornado. Mi marido y yo saltamos de la cama, corrimos a por nuestra hija y nos fuimos al sótano, cuando en realidad el cielo estaba claro y la luna brillaba. No había ningún tornado. Ambos nos preocupamos muchísimo y esa intranquilidad es el ímpetu que dio lugar a La edad del desconsuelo.

A.L.: Ha escrito obras tan conocidas como Heredarás la tierra y biografías como The man who invented the computer. Me sorprende que escribiera sobre el pionero de los ordenadores John Vincent Atanasoff. Como vivió en Islandia, entiendo que escribiera The Greenlanders.

J.S.: El libro sobre Atanasoff surgió porque había pasado quince años enseñando en la Universidad Estatal de Iowa, donde Atanasoff inventó el ordenador. Él ya era conocido por ser una persona interesante, así que me puse a escribir el libro y luego descubrí que la invención de los ordenadores fue mucho más peculiar y maravillosa de lo que pensaba. Me encantó escribirlo. The Greenlanders surgió porque estudié nórdico antiguo y me encantaban las sagas. Me daba curiosidad el destino de los pueblos nórdicos en Groenlandia y diría que todos mis libros nacieron de la curiosidad. Veo, oigo o leo algo, me atrapa y leo sobre ese tema, visito ciertos lugares y el libro se desarrolla por sí solo. 

Creo que la nostalgia es el deseo de imaginar una escapatoria a lo que ocurre en el presente.

A.L.: Me da curiosidad saber qué piensan sus hijos de las novelas de su madre…

J.S.: Si mis hijos han leído mis libros, se lo guardan para ellos, y no es que me importe, la verdad. A fin de cuentas, las ideas y las novelas vienen y van. Pertenezco a la tradición realista. Cuando empecé a escribir, esa era la norma. Creo que la norma ahora es cambiar a la ficción no realista, al terror y la ciencia-ficción, quizás porque lo que está pasándonos es demasiado terrible para ser verdad. En la historia de la novela, los lectores también vienen y van, desde Frankenstein a Orgullo y Prejuicio. Lo bueno de leer libros es que puedes sumergirte en la consciencia de generaciones previas siempre que quieras.

A.L.: Acabo de leer Riesgos de los viajes en el tiempo de Joyce Carol Oates, una distopía donde una mujer sufre una condena a prisión… en un pasado alternativo. Quizás sea una forma retorcida y audaz de arremeter contra la idea de nostalgia que a menudo nos invade.

J.S.: Creo que la nostalgia es el deseo de imaginar una escapatoria a lo que ocurre en el presente. No creo que cualquier atisbo de curiosidad sea dañino, pero imaginar el pasado como una utopía e intentar hacer que el presente sea como el pasado es peligroso, y a menudo es una estrategia que los déspotas usan para atraer a los ciudadanos cabreados o asustados.

A.L.: Me iré sin desconsuelo si me dice que ya está escribiendo una nueva obra…

J.S.: En diciembre sale mi nueva novela. Es la más rara que he hecho hasta el momento, y también mi primera novela fantástica: Perestroika en París. Trata sobre un caballo de carreras que escapa a París y vive en el Campo de Marte durante seis meses. Es una yegua consciente y testaruda, y hace varios amigos, tanto animales como humanos. He disfrutado mucho escribiéndola.

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