INTERNACIONAL
12/09/2019 18:24 CEST | Actualizado 12/09/2019 18:39 CEST

Historia de cómo el Brexit se le empieza a ir de las manos a Boris Johnson

¿Puede haber algo más insólito en la historia de un país conservador y monárquico de corazón como es Reino Unido?

REUTERS
Boris Johnson

Un primer ministro mintiendo a una reina. ¿Puede haber algo más insólito en la historia de un país conservador y monárquico de corazón como es Reino Unido? Sonará así, como algo cuanto menos inédito, pero el premier británico, Boris Johnson, ha conseguido el nada elogiable logro de que pese sobre él la sospecha de haber mentido a Isabel II. Lo preocupante es que, además, ya cargar con críticas de la talla de haber “golpeado a la democracia” por haber auspiciado el cierre durante cinco semanas del Parlamento. Y no lleva ni dos meses en el cargo.

Durante ese tiempo ha visto dos veces cómo esa Cámara que él mismo se ha encargado de cerrar ha tumbado su propuesta de adelantar las elecciones, y cómo la justicia escocesa ha calificado de “ilegal” dicho paso. Pero ahí sigue él, erre que erre con que Reino Unido se irá de la UE el 31 de octubre haya o no haya acuerdo. Parece dispuesto a hacerlo le cueste lo que le cueste, y la oposición británica lo sabe. Por eso aseguran que Johnson ha mentido a la reina Isabel II el 28 de agosto, día en el que el exalcalde de Londres visitó el palacio de Buckingham para que la Monarca aprobara la suspensión del Parlamento.

No dijo la verdad

Formalmente, le correspondía a la Reina prorrogar el parlamento, aunque en realidad poco más podía hacer ya que constitucionalmente está obligada a seguir el consejo de su primer ministro. La clave está en que, según sostiene la oposición, Johnson no dijo la verdad sobre la razón de la prórroga. En su resumen de la sentencia, el tribunal escocés que se pronunció el pasado miércoles dijo: “Los tres jueces de primera división han decidido que el consejo del Primer Ministro a SM la Reina es justiciable, que fue motivado por el propósito inapropiado de obstaculizar el parlamento y que, lo que se ha seguido de él, es ilegal”. “Es una implicación muy grave por la que el primer ministro habría engañado a la reina sobre la razón por la que quería esta suspensión”, ha defendido el laborista Ben Bradshaw.

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Por su parte, Boris Johnson ha negado con rotundidad este jueves que mintiera a la reina: “Absolutamente no”. Para justificar su decisión, el primer ministro insistió en la necesidad de un “discurso de la Reina” (la presentación de la nueva agenda del Gobierno). Además, señaló que el Parlamento “dispondrá de tiempo tanto antes como después del crucial Consejo (europeo) del 17 y 18 de octubre sobre el acuerdo del Brexit”. “Tengo mucha confianza en que vayamos a lograr un acuerdo en ese Consejo crucial. Estamos trabajando mucho. He estado por las capitales europeas hablando con nuestros amigos”. 

Johnson tampoco se calla cuando se le acusa de haber atestado un golpe antidemocrático al Parlamento: “Qué tontería más grande. Ya hemos dejado bien claro que, si la gente quiere un momento democrático, eso sería unas elecciones generales. Eso hemos ofrecido al Partido Laborista y, misteriosamente, lo han rechazado”. Así que la estrategia está clara: esté o no esté en el ojo del huracán por los pasos que va dando, muy a lo Donald Trump se presenta a sí mismo como la voz del pueblo frente a unos políticos que lo único que buscan es frenar el resultado del referéndum de 2016.

Se han visto obligados a revelar el documento

Pero mientras él está en este permanente mitin, se va revelando el lado más oscuro de un Brexit a las bravas: podría provocar desórdenes públicos en Reino Unido, desabastecimiento de medicinas, y un aumento en el precio de los alimentos y el combustible. Así se puede leer en un análisis de riesgos que ha divulgado este miércoles el Gobierno británico.

El Ejecutivo se ha visto obligado a revelar ese documento, hasta ahora secreto, a raíz de una votación en el Parlamento que, junto a la que evitaba un adelanto electoral, también ganó la oposición el pasado lunes. Las cinco páginas que se han desvelado anticipan qué ocurriría en el “peor escenario posible razonable” si Reino Unido abandonara la Unión Europea el 31 de octubre sin haber pactado antes las condiciones de salida con Bruselas.

Retrasos prolongados en la frontera que pueden tener impacto en Gibraltar

En dicho documento también se dedica una sección a Gibraltar, donde espera interrupciones en el suministro de mercancías -incluidos alimentos- y medicinas, debido “a la imposición de controles aduaneros en la frontera con España”. Advierte de que se podrían producir retrasos de más de cuatro horas en la frontera “durante al menos varios meses”. “Retrasos prolongados en la frontera a largo plazo pueden tener probablemente un impacto negativo en la economía de Gibraltar”, advierte el Ejecutivo británico.

Con este documento bajo el brazo y con la firme intención de evitar una ruptura abrupta, el Parlamento británico también ha aprobado una ley para forzarle a pedir una prórroga del 31 de octubre si no ha ratificado un pacto el 19 de ese mes... Pero él sostiene que no tiene ni la más mínima intención de solicitar esa extensión aunque esté obligado a ello.

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