La versión de la Iglesia tras la derogación del aborto en EEUU: "Un paso en la buena dirección"

Representantes de la Iglesia española y del Vaticano han reaccionado al fallo del Supremo.
El Arzobispo de Madrid, durante una misa
El Arzobispo de Madrid, durante una misa
Europa Press News via Getty Images

El Tribunal Supremo ha fallado y, con su fallo, ha dado la vuelta al panorama legislativo, político y social de EEUU. Los ecos de su derogación del derecho al aborto han traspasado fronteras y, por supuesto, también han llegado al seno de la Iglesia.

Desde la Iglesia española, el portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal ha celebrado la sentencia, ya que significa “un paso en la buena dirección” y un “aliento para seguir luchando”.

A través de un mensaje en sus redes sociales, el arzobispo Luis Argüello ha añadido que “la cultura dominante hace del derecho a decidir la clave de la felicidad y de la muerte la solución a los problemas que nos la dificultan”.

Desde El Vaticano, el presidente de la Pontificia Academia para la Vida, el arzobispo Vincenzo Paglia, ha asegurado que la decisión es “interpela al mundo entero”. “Frente a la sociedad occidental que está perdiendo su pasión por la vida, este acto es una poderosa invitación a reflexionar juntos sobre el grave y urgente problema de la generatividad humana y las condiciones que la hacen posible; al elegir la vida, está en juego nuestra responsabilidad por el futuro de la humanidad”, señala.

En un comunicado recogido por Europa Press, la Pontificia Academia para la Vida se ha unido a la declaración de los obispos de los Estados Unidos. “Se trata de desarrollar opciones políticas que promuevan condiciones de existencia a favor de la vida sin caer en posiciones ideológicas a priori. Esto significa también asegurar una educación sexual adecuada, garantizar una asistencia sanitaria accesible a todos y preparar medidas legislativas para proteger la familia y la maternidad, superando las desigualdades existentes”, señalan.

Por ello, consideran que es un momento para sanar las heridas y reparar las divisiones sociales, para la reflexión razonada y el diálogo civil y para la unión para construir una sociedad y una economía que apoye a los matrimonios y a las familias, “y en la que cada mujer tenga el apoyo y los recursos que necesita para traer a su hijo a este mundo con amor”.

Del mismo modo, subrayan que el dictamen del Tribunal muestra cómo la cuestión del aborto sigue suscitando un “acalorado debate”. “El hecho de que un gran país con una larga tradición democrática haya cambiado su posición sobre esta cuestión también interpela al mundo entero. No es justo que el problema se deje de lado sin una consideración global adecuada. La protección y defensa de la vida humana no es una cuestión que pueda quedar confinada al ejercicio de los derechos individuales, sino que es un asunto de amplio calado social”, declaran.