POLÍTICA
25/07/2019 14:19 CEST | Actualizado 25/07/2019 17:28 CEST

Iglesias hace una última oferta: competencias en Políticas Activas de Empleo en vez del Ministerio de Trabajo

"Estamos a tiempo de salvar esta sesión y tener un gobierno de coalición. Le vuelvo a tender la mano. No lleve a los españoles a elecciones"

Minutos antes, había tenido que escuchar a Pedro Sánchez diciéndole que su única ambición era el poder -los ministerios-, que no había hablado nunca de programas, que había dilapidado una “oportunidad histórica” porque quería “controlar el Gobierno”. También le había recordado lo que en tiempos de negociación no se citaba: ustedes son sólo la cuarta fuerza del parlamento, ustedes no tienen experiencia de gestión, ustedes no han sido humillados, sólo que no podían gobernar “a cualquier precio”. Ante semejante andanada, Pablo Iglesias no podía hacer otra cosa que ir a la carga en cuanto la presidenta del Congreso le ha dado la palabra. Pero con sorpresa. Grande. 

El líder de Unidas Podemos, responsable del desacuerdo según el relato el candidato socialista, ha empezado pidiéndole reflexión a Sánchez, que recuerde que es presidente porque ellos “sí creyeron” la moción de censura contra el PP “a cambio de nada”. “Por eso mereceríamos al menos respeto”, ha dicho, en tono fúnebre. 

Sostiene que lo que no se ha negociado en 80 días es muy complicado de negociar “en tiempo real”, en 48 horas, “filtrándolo todo a los medios”. Evidente, dice, que esas cosas “no deben hacerse así”. Y menos, a lo “cutre”, alterando las propuestas por exigencias en los documentos conocidos ayer por la tarde con las peticiones hechas por los morados. Una acusación que repite su gente desde que salieron los primeros papeles. 

Sólo queremos competencias, no sillones

Iglesias ha recordado que le dieron garantías a Sánchez, sin líneas rojas, sobre Cataluña, y cedieron cuando le dijeron que no iban a llevar en solitario ministerios de estado o que el propio Iglesias no podía estar en el Consejo de Ministros. “Ahí estuvimos”. Ahora, sostiene, “sólo queremos competencias, no sillones”, para aprobar proyectos como las ayudas a la dependencia, la educación gratis de 0 a 3 años, los mismos permisos de maternidad y paternidad, los salarios mínimos, la mejora de la inversión en ciencia o la ley de eutanasia. “No hemos pedido nada más”, enfatizaba, solemne. 

Y ha llegado la traca. “Le hago desde aquí una nueva propuesta”, ha dicho de pronto. “Que nos den competencias en políticas activas de empleo. Renunciamos a Trabajo si ustedes nos ceden las competencias para las  políticas activas de empleo de este país”, ha dicho por sorpresa, tras la recomendación de un alto cargo socialista que, sostiene, le ha mandado un mensaje en mitad del debate en la Cámara Baja.

En mitad de los murmullos, ha enfatizado, sin descanso: “Todavía estamos a tiempo de salvar esta sesión y tener un gobierno de coalición. Le vuelvo a tender la mano. No lleve a los españoles a elecciones. Negocie con nosotros desde el respeto”, ha concluido. Ha arrancado el aplauso de los suyos. Entre los socialistas, estupefacción total. 

La réplica socialista

Fuentes socialistas han comunicado a El HuffPost, en una reacción de urgencia, que “las políticas activas de empleo están transferidas” a las comunidades autónomas. Sin más. 

Efectivamente, esas políticas están en manos de las regiones, pero se hacen con fondos del estado. Se coordinan estatalmente y se pueden impulsar planes conjuntos. En los presupuestos generales de 2019 hay 5.985 millones de euros asignados a esta partida.

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