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26/05/2020 07:04 CEST

Se mire por donde se mire, no tiene sentido pedir test masivos para toda la población

Al menos, no a día de hoy.

Subash Shrestha/Pacific Press/LightRocket via Getty Images
Una sanitaria extrae una muestra a un periodista para hacerle la prueba de PCR en Katmandú (Nepal).

Los científicos lo han repetido hasta la saciedad, pero todavía hay quien se pregunta, o incluso reclama, por qué no se hacen pruebas del coronavirus a todo el mundo. “Los españoles tienen derecho a saber si están contagiados y el Gobierno tiene el deber de hacer test masivos a toda la población”, dijo hace unas semanas el líder del Partido Popular, Pablo Casado. El objetivo de hacer test masivos, según quienes sostienen esta hipótesis, sería garantizar una desescalada segura. Pero la teoría, que a priori suena bien, hace aguas en cuanto se plantea llevar a la práctica.

Hay tantos factores que explican por qué sería imposible hacer test a toda la población que los expertos no saben muy bien por dónde empezar cuando se les pregunta. Los dos inmunólogos consultados por El HuffPost comienzan por lo básico: existen dos tipos de pruebas PCR y test serológicos o de anticuerpos que miden valores distintos, y aún no se sabe muy bien qué pide la gente cuando pide “test masivos”. ¿PCR para saber si hay presencia del virus en un preciso instante, sabiendo que un resultado negativo no impide a la persona contagiarse al salir del médico? ¿Test de anticuerpos, que son menos precisos y sólo dan resultados fiables a las dos o tres semanas de que la persona haya mostrado síntomas, es decir, cuando ya ha tenido ocasión de contagiar a otras muchas personas?

El sinsentido de las PCR ‘para todos’

Vayamos por partes. “No tiene sentido hacer una PCR a todos los españoles, porque sólo van a dar positivo aquellos que estén en fase activa de la inflamación, y eso sólo será durante 15 días. Hoy puedo dar negativo y contagiarme mañana. Y si me contagié hace un mes, mi PCR también va a dar negativa”, explica David Bernardo, experto en Inmunología del Instituto de Biología y Genética Molecular.

“Las pruebas de PCR sólo tienen sentido para personas con síntomas que vayan a atención primaria y para grupos de población muy concretos, como trabajadores sanitarios”, corrobora Eva Martínez Cáceres, vicepresidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI).

La PCR mide la presencia de ácidos nucleicos (ADN o ARN) en una muestra y es el método que se utiliza para el diagnóstico. “Cuando llega un paciente se le toma una muestra del fondo de la garganta con el hisopo, eso se lleva al laboratorio y, utilizando la PCR, vemos si tiene carga viral. Si tiene, es que la persona está infectada”, aclara Bernardo. “Esta técnica es muy, muy, muy precisa. El hándicap es que lleva tiempo y es difícil de hacer, es cara y las muestras son altamente contagiosas”, apunta. Además, sólo un número limitado de laboratorios está en condiciones de analizar las muestras: ya son 54 en España, pero hasta finales de abril eran menos de la mitad.

¿Y los test de anticuerpos?

Descartada la opción de hacer PCR a “toda la población”, habría que recurrir a los test serológicos, que miden la presencia de anticuerpos en sangre frente al virus. ¿Qué dicen los expertos? Que tampoco sería la panacea.

El primer problema que plantean estos test es su escasa fiabilidad. “Un test con menos del 60% de sensibilidad, como se han llegado a comercializar, es un fraude”, advierte Bernardo. “Yo con una moneda ya tengo el 50% de posibilidades de acertar”, bromea.

Ambos expertos aluden al factor tiempo: las empresas farmacéuticas suelen necesitar en torno a un año para desarrollar este tipo de pruebas, mientras que este coronavirus se conoce desde hace apenas cinco meses. 

Un test con menos del 60% de sensibilidad, como se han llegado a comercializar, es un fraude. Yo con una moneda ya tengo el 50% de posibilidades de acertar

“Prácticamente ninguna farmacéutica potente ha sacado un kit al mercado. Con todo el dinero que les supondría, si ninguna se ha atrevido a comercializarlo todavía es porque no quieren ofrecer kits defectuosos. Y esto nos hace sospechar que quizás los que están en el mercado no son todo lo fiables que deberían”, sostiene el inmunólogo.

Positivos que pueden ser negativos (y viceversa)

La vicepresidenta de la SEI lo confirma. “Hay test de anticuerpos en el mercado que pueden dar falsos positivos (normalmente en gente que haya tenido infecciones respiratorias por coronavirus en años recientes), pero lo que más llama la atención es que pueden dar falsos negativos porque no son lo suficientemente sensibles”, señala Martínez. 

De este modo, a una persona que ha tenido la infección le pueden decir que no ha generado defensas, “cuando lo que pasa en realidad es que se ha probado con un reactivo que no es lo bastante sensible”, advierte. Y aún hay más: un paciente puede dar negativo en el test de anticuerpos si se le realiza la prueba demasiado pronto, ya que, en una respuesta inmunitaria normal, “los anticuerpos son detectables a partir de la segunda o tercera semana tras el inicio de síntomas”, no antes. 

JUAN MABROMATA/AFP via Getty Images
La científica argentina Luciana Larocca muestra dos test de coronavirus, uno positivo (izquierda) y otro negativo (derecha). 

Dentro del grupo de test serológicos, existen dos técnicas, ambas empleadas en el estudio de seroprevalencia que está realizando el Gobierno y cuyos resultados preliminares determinaron que apenas el 5% de la población española tiene anticuerpos frente al virus.  

Son el test de inmunocromatografía (similar al test rápido de embarazo pero con fiabilidad a veces dudosa) y la prueba conocida como ELISA, una técnica más sensible y específica, pero mucho más laboriosa y costosa, que emplea muestras de sangre que se analizan después en un laboratorio. De nuevo, la capacidad de análisis del país (personal, material y de infraestructura) es limitada.

Si dentro de un mes se desarrolla un test que por un euro y en media hora te dice si tienes ARN del virus en tu cuerpo, entonces quizás sí compensa pedir ‘test para todos’

Pero aunque hubiera test fiables para todos, surgen varias cuestiones. “¿Cuántos test encargaríamos? ¿50 millones, uno para cada español? Teniendo en cuenta que el 95% daría negativo, y que podría infectarse más adelante, habría que repetirles el test. ¿Cada cuánto tiempo? ¿A la semana siguiente? ¿Dentro de un mes? ¿Compramos mil millones de test y vamos haciéndoselos a todos los españoles?”, plantea David Bernardo. “La realidad es que, hoy por hoy, no es logística ni económicamente posible”.

“Si alguien dentro de un mes consigue desarrollar un test que por un euro y en media hora te dice si tienes ARN del virus en tu cuerpo, entonces quizás sí compensa pedir ‘test para todos’”, prosigue el experto. “Cada semana, o cada día, nos podríamos hacer la prueba para detectar rápido quién tiene carga viral, pero este no es el caso ahora”, resume. 

... pero Wuhan dice que puede 

Ambos expertos están al tanto de que la ciudad china de Wuhan, considerada epicentro de la epidemia, anunció hace unos días que pretende hacer pruebas a sus 11 millones de habitantes, pero ninguno de los dos tiene muy claro el procedimiento, teniendo en cuenta los escasos detalles que han dado las autoridades chinas. “No han especificado qué tipo de test, ni si va a ser una única prueba, ni durante cuánto tiempo”, señala Bernardo.   

“No tenemos mucha información sobre este tema”, reconoce Martínez. “A veces no se sabe muy bien la fiabilidad de estas noticias… pero si tienen muchísimo dinero y un test muy fiable y quieren hacerlo, adelante”, sostiene. En cualquier caso, la experta está convencida de que “no tiene sentido extrapolar esto a España”.

Cuestionable (como poco), desde el punto de vista ético 

A todos estos factores se suma el debate ético. “Hay quien ya anuncia que tiene anticuerpos, que está inmunizado, como valor de cara a una empresa”, apunta David Bernardo, que enseguida alerta de que esta práctica “puede dar lugar a una discriminación muy peligrosa”. “Es una aberración biológica”, lamenta. 

Bernardo no comparte en absoluto la idea de que ‘si el Gobierno no tiene la logística para hacer los test debería hacerlos la empresa’. “Esto no puede quedar en manos de las empresas, que podrían contratar o despedir en función de si has pasado o no el virus, de si estás o no inmunizado”, explica. “Los test tienen que ir por el sistema público de salud, no por las empresas”, defiende. “Ahí se cruza una barrera ético-legal-sanitaria que habría que discutir en profundidad”. 

¿Cuál es la solución, entonces?

La Sociedad Española de Inmunología descarta rotundamente la idea de hacer test masivos a toda la población, y en su lugar propone otras alternativas más útiles y factibles. “Sólo tendría sentido defender la idea de test masivos si se refiere a colectivos muy determinados que se consideren de riesgo por estar en contacto con muchas personas”, señala Eva Martínez. “Quizás serían adecuados para los conductores, los manipuladores de alimentos, los trabajadores de residencias, o en la hostelería”, enumera. 

Sólo tendría sentido defender la idea de test masivos si se refiere a colectivos muy determinados que se consideren de riesgo por estar en contacto con muchas personas

No obstante, lo importante no es tanto el test en sí, sino lo que viene después. “Si se decide estudiar a determinados colectivos, se debe hacer seguimiento”, afirma. “Cuando haya un positivo, habrá que rastrear sus contactos para aislarlos en caso de que sea necesario”, señala. 

También convendría hacer seguimiento del paciente para comprobar “si ha fabricado anticuerpos a las tres semanas y, si una técnica da negativa, hacerle otra prueba de anticuerpos, ya que no todas miran las mismas partes del virus”, aclara. Por otro lado, los anticuerpos no constituyen la única respuesta inmunitaria, advierte la inmunóloga, con lo cual habría que tener en cuenta también la respuesta celular. “Las personas que con seguridad han pasado la infección pero tienen una prueba de anticuerpos negativa, además tendrían que pasar unas pruebas de inmunidad celular para ver si sus linfocitos sí son capaces de responder frente al virus”, explica. 

En definitiva, la maraña de los test es más vasta de lo que parece. “Cada vez es más complicado”, concede la vicepresidenta de la SEI. “Aunque al principio se pensara en hacer test de anticuerpos a toda la población, luego se vio que no tenía mucho sentido, y que es preferible utilizar los reactivos en personas que tengan más riesgo y hacer seguimiento a esos colectivos”, concluye.

No hacer ningún test es mejor que hacer uno malo

“Lo único peor que no hacer pruebas es hacer una prueba que esté mal”, escriben los doctores Sheldon Campbell y Randi Hutter Epstein, de la Universidad de Yale, en un artículo publicado por la BBC. Esta afirmación que puede chocar al público en general no resulta en absoluto sorprendente a los expertos, conscientes de que promover la generalización de los test es peligroso cuando los laboratorios aún no han realizado “suficientes estudios para garantizar su fiabilidad”.  

“Es muy importante dar resultados fiables”, recalca Eva Martínez Cáceres, vicepresidenta de la Sociedad Española de Inmunología. A Martínez le consta que los casos de falsos negativos e incluso falsos positivos no son tan excepcionales, y estos pueden dar lugar a agobios innecesarios o a falsos alivios, en función del resultado.

Hay mucha gente que ahora está obsesionada y algunos laboratorios ofrecen test sin siquiera decir cuál es su especificidad”, advierte David Bernardo, experto en Inmunología del Instituto de Biología y Genética Molecular. “Se necesita más de un 95% de sensibilidad para considerar un test fiable. Tiene que cumplir ese paradigma; si no, no es un test rápido”, sostiene. “Imagínate que un test de embarazo fallara una vez cada cinco... Ofrecer un 80% de fiabilidad sería una estafa”.

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