BLOGS
24/07/2021 10:33 CEST | Actualizado 24/07/2021 10:33 CEST

Impulso al sector turístico (de momento)

Siendo el sector más dañado por la pandemia, se enfrenta a un gran reto este verano que, de no superarlo, podría acabar consolidando unas pérdidas muy dañinas para nuestro país.

REUTERS
Airbus.

Como sabemos, la crisis económica que hoy vivimos, como consecuencia de la pandemia, provocó daños irreparables en numerosos sectores muy presentes y determinantes en las distintas economías. La paralización de la actividad económica, que perseguía acabar con los contagios, provocó, de la misma forma, cuantiosas pérdidas que llevaron a muchas empresas a echar el cierre de forma definitiva, con las consecuencias que esta situación tiene para la economía.

Pero si hay que destacar un sector que sufrió, y de forma muy drástica, los efectos del COVID, fue sin lugar a dudas el sector turístico. El hecho de que hablamos de un virus al que únicamente se le podía combatir con el aislamiento y la restricción del contacto social, provocó que este sector incrementara sus pérdidas, arrastrándolas hasta la presente campaña estival. 

Para que nos hagamos una idea, el PIB turístico español, que viene a representar el peso de la industria turística en nuestro producto interior bruto, cayó del 13% al 4%. Mientras el turismo representaba en España el 13% del PIB durante el ejercicio 2019, la poca actividad turística en el 2020 redujo su peso hasta situarlo en el 4%. Una drástica caída que muestra las voluminosas pérdidas que registra este sector, y una situación a la que debemos sumar el impacto en el empleo, ya que acapara cerca del 14% de la población activa.

El turismo doméstico, de acuerdo con la patronal turística, llegó a generar en 2019 32.000 millones de euros. No obstante, si cogemos este dato y lo ponemos en contraste con el turismo extranjero, estaríamos hablando de que representa el 45% de los ingresos derivados de este; los cuales se cifran en los 71.000 millones de euros. En este sentido, observamos que el mayor flujo de ingresos que recibe el sector turístico en nuestro país, de acuerdo con la estadística, proviene del turismo extranjero. Pues no solo estamos hablando de un mayor tráfico de personas, sino también de un mayor nivel de gasto.

Por esta razón, ni el turismo doméstico que tanto promovía el Gobierno podía salvar la situación. La única forma de recuperar el turismo, como sabemos tras conocer los datos, era recuperando al turista internacional. Como por ejemplo el británico, clave para España por ser el primer emisor de turistas, con más de 18 millones de entradas en 2019.

Así, las previsiones realizadas hasta la fecha ofrecían una visión bastante optimista de la campaña veraniega de este año. La escasa incidencia del virus en el país, en tanto en cuanto se aceleraban los ritmos de vacunación en todo el mundo, permitió a los turistas extranjeros realizar sus reservas y planificar sus vacaciones. Desde que Reino Unido anunció el levantamiento de esta cuarentena, sacando a España de la lista negra, estas aumentaron un 400%. Aunque, para ser precisos, conviene resaltar que partíamos de niveles muy bajos.

Hoy, el turismo se encuentra ante un claro punto de inflexión. Esta recuperación del sector, como dijo la patronal, nos la jugamos este verano. Si no se revierten las pérdidas, muchas empresas se verán obligadas a cerrar. Por lo que, atendiendo al peso del turismo en nuestra economía, así como en nuestro empleo –acentuándose en determinadas autonomías donde representa cerca del 40% y el 50% del PIB–, estamos ante un claro reto, como es salvar un sector que se encuentra al borde del precipicio.

Sin embargo, esa excepcional incertidumbre en la que vivimos desde el año 2019 deja un sabor agridulce para los analistas, que saben que esas previsiones, en un escenario de nuevas restricciones, podrían sufrir desviaciones. Un escenario como el que podría generar la variante delta, ya que dada su elevada tasa de contagio, un nuevo cierre podría llevarnos a una consolidación de pérdidas muy dañina.

En definitiva, hablamos del sector más dañado por la pandemia, el cual se enfrenta a su punto de inflexión este verano. El levantamiento de los distintos vetos ha permitido que las reservas se disparen notablemente, pero la variante india del virus podría provocar que ese incremento se acabe transformando en cancelaciones y con sus respectivas consecuencias. Si este sector tiene que echar de nuevo el cierre podría no volver a ver la luz, al menos de la misma forma que lo hizo tras la reapertura al inicio del 2021.

NUEVOS TIEMPOS