VIRALES
20/03/2020 15:21 CET | Actualizado 20/03/2020 16:46 CET

Incertidumbre y mucha tensión: tres españoles, a punto de quedarse atrapados en Madagascar por el coronavirus

Alicia, Noelia y Pablo han vivido unas últimas jornadas frenéticas con las aerolíneas.

Pablo Eichelbaum
Pablo y Noelia en Madagascar.

La propagación del coronavirus ha puesto a millones de personas contra las cuerdas en todo el mundo y ha convertido a España en uno de los países más afectados. El Gobierno, a parte de decretar el estado de alarma, ha cerrado las fronteras terrestres, pero ha dejado la rendija de que puedan entrar residentes que se encuentren fuera. Hasta el momento, tampoco ha cerrado el espacio aéreo.

A pesar de esta posibilidad para volver, hay españoles en el extranjero que se han visto afectados por otros cierres de fronteras. Esto es lo que le ha pasado a la pamplonica Noelia Martínez y al ovetense Pablo Eichelbaum, una pareja de 24 años que vive en Asturias pero que se encontraba de viaje en Madagascar celebrando que el joven había aprobado el MIR. 

También Alicia Bonilla, una primatóloga y profesora de yoga valenciana, estaba trabajando en el país africano cuando comenzó la crisis del coronavirus. Aunque al final han conseguido un vuelo para regresar, los tres han pasado una odisea en las últimas horas.

Como medida de freno a la pandemia, las autoridades de Antananarivo decretaron esta semana el cierre de fronteras total desde este viernes hasta el próximo 19 de abril dejando a los tres casi sin margen de maniobra para poder salir. 

Eichelbaum y Martínez, que compraron los billetes a final del año pasado, tenían el viaje programado entre el seis y el 28 de marzo, tal y como cuentan a El HuffPost desde el aeropuerto de Antananarivo : “El virus en Europa estaba en Italia y empezaba a llegar a España, pero pasamos unos días antes en Barcelona y era todo normal, no había pánico ni recomendaciones ni nada”. El caso de Bonilla es diferente, ya que tenía que estar hasta septiembre trabajando como responsable en el parque natural de Ranomafana. 

La primatóloga afirma que directamente se planteó quedarse, pero el sistema sanitario del país y la situación de su familia decantaron la balanza para que regresara: “Podía estar más segura aquí (Madagascar), pero cada vez se van confirmando más casos y el seguro médico no lo cubre y el sistema sanitario de África es bastante deficiente. Además, en España está mi pareja y tengo familiares que podrían tenerlo”.

Todos estaban siguiendo la evolución del coronavirus en el mundo y especialmente en España, pero la decisión de las autoridades africanas les pilló de forma inesperada. Eichelbaum cuenta que se encontraban en un tren desplazándose por el país cuando unos francesas se lo dijeron. 

“En mi caso estaba buscando este martes los monos y me llamó mi compañera diciéndome que tengo que volver al campamento, que me necesitan y que es urgente. Estaba con un compañero de EEUU y nos dijeron que teníamos que recoger todo, que habían llamado porque iban a cerrar fronteras y que nos teníamos que ir”, cuenta Bonilla también desde el aeropuerto, mientras hacía cola para conseguir el soñado billete.

Pablo Eichelbaum
Noelia, mientras se traslada por el país africano.

Rápidamente dejaron todo lo que estaban haciendo para desplazarse a la capital e intentar conseguir un vuelo con el que poder regresar a España. Ahí comenzaron unas jornadas de nervios, estrés, caos y tensión. Mucha tensión.  

La pareja residente en Asturias afirma que tenía el vuelo de vuelta comprado con Air France, pero desde la aerolínea no les habían comunicado nada. “Nos decidimos a volver antes porque el cierre es hasta el 19 de abril, pero hay miedo de que se alargue. Entonces, en la web se decía que podíamos cambiar el billete de forma gratuita. Las opciones eran el 18 de marzo por 1.200 euros y el 19 de marzo por 205 euros. Lo que era gratis quedó en una falsa promesa, así que al final nos decantamos por el 19 porque era más barata y porque estábamos bastante lejos y no sabíamos si podíamos llegar a tiempo al del 18”, describe Martínez, que asegura que el viaje estaba yendo genial.

El itinerario de esta nueva ruta era de Antananarivo a Nairobi, de ahí a Amsterdam para llegar finalmente a Barcelona. El segundo vuelo, de la capital keniata a la holandesa lo hacían con KLM con la que tuvieron un nuevo problema.

“El 17 por la noche recibo dos mensajes. En el primero, de KLM, nos dicen que se ha cancelado el vuelo de Nairobi a Amsterdam y que nos buscaran una solución. A los 15 minutos llega el segundo, en el que nos confirman que es imposible encontrar una solución y que queda el vuelo cancelado”, afirma el médico. “Nos añaden que tenemos seis meses para cambiarlo. No es factible eso”, salta Martínez. A la valenciana, que tenía un vuelo para volverse con Air Mauritius, también se lo cancelaron.

Desde las aerolíneas nadie les decía nada. No obtenía una respuesta y el reloj seguía la cuenta atrás. Las horas iban cayendo y sus familiares, muy preocupados, intentaron hacer gestiones desde España y enviarles el dinero necesario para que vuelvan. 

La pareja del norte de España se dirigió al consulado de España, donde se encontraba Nerea, que intenta darles una solución. “Nos dice que Air Austral sí que ofrece vuelos y que vayamos a comprarlo ahí. Sin embargo cuando hablamos con ellos nos cuentan que es muy difícil porque primero tienen que intentar recolocar a todos sus clientes con vuelos y hasta entonces no pueden hacer nada. No tenemos sitios... Air France sigue sin dar señales de vida y no se hacen cargo”, dice.

Después de muchas llamadas, una publicación en Facebook y salir el en el periódico asturiano La Nueva España, consiguen hablar con Air France, que les dijo que se hacían responsables y que fueran este jueves a la oficina para intentar encontrarles un espacio en un vuelo ordinario, siempre y cuando fallase alguien. 

Ahí es donde los tres españoles se conocieron: en una cola en la oficina de la aerolínea gala rodeado de turistas de otros países que se encontraban en la misma situación. Martínez y Eichelbaum estaban unos puestos antes que Bonilla, pero la situación era complicada para todos... hasta que un rumor se convirtió en una noticia.

Por suerte para todos, Air France sacó un vuelo extra para viajar este viernes a Barcelona haciendo escala en París. Los tres lograron un billete y dejaron atrás probablemente unas de las horas más caóticas y tensas de sus vidas.

Eichelbaum, celebrándolo con el billete en las manos, destaca la ayuda del consulado español en Madagascar y critica el de Ciudad del Cabo y el del país africano en España: “Desde Ciudad del Cabo nos dijeron que no había ningún plan para Madagascar, que dependía de Francia. Además, el de Madagascar en España nos respondió directamente que nos quedaramos ahí”.

Bonilla deja una reflexión sobre la situación del coronavirus y afirma que “quizás no es la peor, porque hay países mucho peor, pero al final es así, cuando le ves las orejas al lobo es cuando uno corre”.

Tras mucho estrés, los tres llegarán a lo largo de este viernes al aeropuerto de Barcelona.  

Pablo Eichelbaum
Pablo y Noelia durante su viaje.
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