INTERNACIONAL
26/04/2021 14:45 CEST | Actualizado 27/04/2021 13:00 CEST

India se ahoga: 243 casos de covid por minuto, cremaciones en la calle y una cepa devastadora

El país asiático, que fue un referente mundial de buena gestión en la primera ola, afronta una crisis humanitaria brutal, sin vacunas, medicinas ni oxígeno.

India se ahoga. Literalmente. El coronavirus está consumiendo al país, que fuera ejemplo del mundo por su efectiva gestión de la primera ola, y lo tiene sumido en una crisis sanitaria mayúscula: se detectan 243 casos de covid-19 por minuto, hay dos enfermos por cama en los hospitales, los muertos se acumulan en las puertas de las morgues por falta de espacio y los ciudadanos se están viendo obligados a hacer incineraciones en casa, con el riesgo que ello conlleva. No hay medicamentos para paliar los efectos del virus ni oxígeno para que los pulmones dañados remonten. De vacunas, ni hablamos. El caos. 

Este domingo, una docena de países, incluido Estados Unidos y varios miembros de la Unión Europea, han ofrecido el envío de suministros médicos para ayudar a aliviar la crisis de recursos que sufre la nación, en una ola que está rompiendo los récords mundiales de afectados por el elevado número de habitantes del país; la nación asiática representa el 40% de las nuevas infecciones de coronavirus reportadas en todo el mundo. 

Este lunes se han reportado 352.991 nuevos casos, rompiendo el récord mundial que estableció el día anterior, y 2.812 muertos, su cifra diaria más alta. Desde el comienzo de la pandemia, ningún otro país había llegado a cifras diarias. En las últimas 24 horas, ha tenido más del triple de casos de coronavirus que su vecina China en toda la pandemia. Desde el 15 de abril, ha estado reportando más de 200.000 infecciones diarias, con un incremento de la mortalidad del 89%. El total de casos confirmados en India asciende a cerca de 16 millones, en segundo lugar detrás de Estados Unidos, que suma 31,9 millones de casos.

En el mes de enero, las autoridades se las prometían felices, por debajo de los 15.000 casos en un país con 1.366 millones de habitantes. Eso hizo que las limitaciones se relajaran, después de haber sido en 2020 una de las primeras naciones en forzar al confinamiento total. Se abrió la mano y, en cadena, se celebraron de forma masiva y sin control algunos de los principales festejos religiosos del año, como el Kumbh Mela o Holi. Se bajó la guardia. 

Ahora los efectos de esa normalidad falsa se dejan ver, con el añadido de que el país apenas el 8,54% de la población ha recibido vacunas y ahora mismo no hay más, están los almacenes secos. Lo mismo pasa con otros medicamentos paliativos, que son los que la UE y otras naciones van a enviar. 

Pese a la gran capacidad de producción de la nación, conocida como la farmacia del mundo, en la última semana el sector sanitario comenzó a reportar la bajada a mínimos de sus existencias, producto de la gran cantidad de pacientes que llegan cada día a los hospitales.

Y a ello se suma que el país está siendo muy golpeado por la variante B.1.617 (o doble mutante), una cepa de coronavirus que se descubrió el pasado 5 de octubre en Maharashtra, el estado en el que se encuentra Mumbai. A diferencia de la mayoría de las variantes detectadas hasta ahora, la india presenta dos mutaciones que modifican la estructura de la espícula del virus. Esa doble mutación altera, por tanto, la proteína que los anticuerpos han aprendido a detectar para atacar al virus y le otorga una mayor resistencia frente al sistema inmune.

No se sabe aún si es más mortal o no, pero sí que multiplica el número de contagios, las posibilidades de acabar en el hospital y, por tanto, de saturar el sistema y complicarse con patologías previas. 

En España ya se ha detectado por el momento un contagio con esta nueva variante. Nuestro país aún permite los viajes con origen en India pese a estos datos, mientras que Italia ha sido el primer país de la UE en imponer restricciones de viajes. 

El horror

La corte suprema de Nueva Delhi ha llegado a criticar públicamente al Gobierno central del primer ministro Narendra Modi por su manejo de la crisis de oxígeno en la ciudad. Las autoridades dicen que la situación está bajo control, pero llegan imágenes perturbadoras de centros de pruebas abarrotados, los hospitales rechazando pacientes por falta de espacio y piras funerarias ardiendo en zonas como Lucknow, Varanasi, Kanpur y Allahabad. También en casas particulares. No queda otra. 

La situación es particularmente grave en Delhi, donde no quedan camas de UCI. Las familias de quienes pueden pagarlo están contratando enfermeras y consultando a los médicos de forma remota para que sus seres queridos sigan respirando.

La BBC recoge el testimonio de un joven, a las puertas de un hospital de Kanshiram, llorando porque su madre no había sido admitida. “Dicen que se han quedado sin camas. Si no tienes cama, ponla en el suelo, pero al menos dale un tratamiento. Hay muchos pacientes como ella. He visto a varias personas que han sido rechazadas como nosotros (...). El primer ministro dice que hay camas. Por favor, muéstrenme dónde están. Por favor, ayuden a mi madre”, decía, llorando.

Medios como la CNN sostienen que se está creando también un mercado negro de bombonas de oxígeno, a 50.000 rupias cada una (554 euros, cuando suelen costar 66), o del famoso Remdesivir (estaba a 12 euros y, ahora, a casi 900). Cifras imposibles para una ciudadanía con enormes carencias y que, además, no hace nada con una caja o una bombona, porque se necesitan tratamientos prolongados.

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