Indultos, una herramienta contra la ultraderecha y el independentismo

Los indultos a los políticos catalanes han levantado ampollas entre los sectores más radicales de la ultraderecha española y del independentismo catalán.
Sánchez y Aragonès.
Sánchez y Aragonès.
EFE

En los últimos días, antes y después de la aprobación de los indultos por parte del Gobierno de España, hemos asistido a múltiples ataques contra dicha decisión por parte de la ultraderecha y del independentismo catalán. Ambas ideologías, por muy lejanas que parezcan, se han puesto de acuerdo y han utilizado los mismos argumentos contra el Gobierno de España, la Constitución e incluso contra el Estado español y las instituciones.

Si bien, la ultraderecha y los independentistas tienen posiciones políticas e ideológicas muy alejadas, no han dudado en adoptar posiciones radicales e incluso antisistema. Hemos visto a la derecha radical de Ayuso atacar al rey Felipe VI al más puro estilo jacobino, junto a la ultraderecha española llamando “Felpudo VI” al rey en redes sociales y a Abascal y otros líderes de ultraderecha pedir la prisión permanente para los presos catalanes. En el otro lado, hemos visto algunos líderes independentistas de la CUP y de ERC diciendo que los indultos son insuficientes, y por lo tanto están en contra.

Lo que sorprende es que la ultraderecha y los independentistas estén de acuerdo, se opongan a los indultos e incluso se retroalimenten en este tema. Solo cabe preguntarnos: ¿por qué?

En primer lugar, tanto independentistas como ultraderechistas se creen por encima del Estado español y de cualquier institución del mismo. Por lo que los indultos tienen un mensaje muy claro: ni los unos ni los otros están por encima del Estado, ni del Gobierno. Además, a nivel jurídico se ha demostrado que hay delitos en el Código Penal más propios de hace tres siglos que del 2021. Y que el Gobierno, haciendo un buen uso de las herramientas constitucionales y jurídicas (como el indulto, reconocido en el artículo 62 de la Constitución Española y desarrollado en la Ley Ley 1/1988, de 14 de enero) ha asegurado las garantías del Estado de Derecho frente a los que prefieren saltárselas.

En segundo lugar, hay que hablar de política e intereses electorales. Es cierto que los indultos pueden servir para acabar con el conflicto político catalán, así como para apaciguar el clima político en Cataluña. Si esto sucede, ni los líderes de la derecha radical como Casado, Arrimadas y Ayuso, ni la ultraderecha de Abascal, ni la ultraizquierda independentista de la CUP, ni la derecha independentista catalana de Junts, ni la izquierda independentista catalana de ERC, podrán seguir pescando votos de la pugna catalana. Es decir que, si el conflicto se acaba, se acaba también el hacer política con Cataluña y su situación, por lo que Casado y sus socios de la ultraderecha dejarán de ganar votos haciendo demagogia con la situación catalana. Aunque sus escuderos, los independentistas catalanes, intentarán reavivar el fuego para mantener el conflicto vivo y pescar votos. Lo que ya ha hecho la CUP, por ejemplo.

En tercer y último lugar, considero que ni los partidos independentistas ni los partidos radicales de derechas quieren hablar de la historia de los indultos en España. Por eso ambos quieren demonizar los indultos del Gobierno de Sánchez. Es decir, pretenden demonizar estos indultos para olvidar que quince terroristas de Terra Lliure fueron indultados por Aznar, que Felipe González indultó a los golpistas del 23-F como a Alfonso Armada, que Aznar indultó a los responsables del GAL como a Barrionuevo o al corrupto Rafal Vera, que Rajoy indultó a una cincuentena de traficantes de droga y a cinco Mossos d’Esquadra que torturaron a un rumano. Pretenden dar una imagen muy negativa de los indultos del Gobierno de Sánchez con el objetivo de demonizar a este mismo como si sus predecesores al frente del Gobierno hubiesen indultado a ciudadanos de bien.

Soy un joven de 26 años del país con más desempleo juvenil de la UE, y por ello, creo que este tema no merece por mi parte más atención. Apoyo la decisión del Gobierno porque esta puede mejorar la convivencia en Cataluña, pero no soluciona mi vida ni la de ningún otro joven con mis mismos problemas (alquileres, tasas universitarias, desempleo, situaciones precarias, bajos salarios, largo etc.). Pediría a las fuerzas políticas de este país que se pongan a trabajar en nuestro futuro, que cada vez se ve más oscuro con la situación actual. Y que, si la ultraderecha y los independentistas quieren seguir hablando de indultos, independencia, referéndum y demás, lo hagan. Pero que después no se autodenominen patriotas, porque ni lo son ni están mejorando la vida de la gente de España ni de Cataluña. Lo que quieren estas dos corrientes políticas es reavivar un conflicto que se apacigua para seguir ganando votos.