POLÍTICA
20/06/2021 09:59 CEST

Para qué servirán los indultos

El Gobierno espera que se reconduzca el conflicto catalán: "Hay que intentarlo"

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Pedro Sánchez y Trapero, en Barcelona

“Concordia”, “reencuentro”, “paz”, “tranquilidad”, “convivencia”, “valentía”. Estas son las palabras que se repiten más estos días entre los miembros de La Moncloa y de la cúpula socialista cuando se pregunta por los inminentes indultos a los políticos independentistas. Los socialistas y Unidas Podemos están convencidos de que se abre una nueva etapa, a pesar del ruido de la derecha política y mediática, y que el diálogo dentro de la ley puede servir para desatascar el panorama catalán.

“Hay que intentarlo, aunque sea difícil”, reconoce un miembro socialista del Consejo de Ministros. En el Gobierno son conscientes de que es muy complicado, que esta cuestión no se resolverá a corto plazo, que llegar a algún tipo de salida puede tardar diez años o más. O nunca. Pero lo que cree Pedro Sánchez es que no se puede quedar de brazos cruzados. Lo ve como una obligación democrática.

Los indultos servirán también para la estabilidad parlamentaria, pero desde el entorno del presidente se niega que se haga por eso. Los suyos repiten que él cree que se puede avanzar, que se pueden encontrar cauces para ese reencuentro, que hay que hacerlo de una manera diferente a la que llevó a cabo Mariano Rajoy, que acabó en dos referéndums ilegales y una declaración unilateral de independencia.

Sánchez está convencido de que tiene que intentar solucionar la situación, no es sólo un tema de estabilidad parlamentaria

Sánchez y los suyos saben que es una medida polémica, que muchos ciudadanos pueden no entender de primeras. Pero creen que se valorará mucho más a medio y largo plazo, como un paso para desatascar la situación. Aunque no se pueden comparar las situaciones, en La Moncloa recuerdan la negociación para el fin de ETA en la época de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando la derecha se echó a la calle contra el Gobierno socialista y ahora nadie discute lo que significó para el país.

Pedagogía, pedagogía, pedagogía. Esto también lo repiten constantemente en Moncloa y en Ferraz, con el partido dando su apoyo al presidente. El jefe del Ejecutivo lleva semanas ya desplegando la filosofía para aprobar esta medida de gracia, no piensa hacerlo con nocturnidad y alevosía como señalan desde la derecha. Lo hace con sus argumentos y recordando que se trata de una medida legal. Por eso se ha preparado un acto en el Liceu este lunes para explicar su propuesta ante la sociedad catalana.

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Sánchez en el Círculo de Economía, en Barcelona

El miedo que se expande es si volverán a repetirlo los independentistas. Lo primero, los futuros indultados no ocupan ahora cargo público, por lo que no podrán hacer lo que aprobaron el 1-O, recuerdan en el PSOE. Y se han dado ya pasos hacia posiciones más pragmáticas, como señaló en su carta Oriol Junqueras rechazando la unilateralidad y apelando por intentar un referéndum pactado (algo que no aceptará el PSOE).

El independentismo acaba de inaugurar un nuevo Govern, pero esta vez con Esquerra a los mandos, por lo que se presupone un camino mucho más pragmático y menos activista que el de Quim Torra o Carles Puigdemont. Eso sí, desde sectores del PP recuerdan que también Soraya Sáenz de Santamaría se creyó a Oriol Junqueras y luego se encontró con el 1-O. Por ahora, Pere Aragonès está en esa línea menos radical y alejado de la unilateralidad. Pequeños pero importantes gestos: a pesar de no quedarse en la cena del Círculo de Economía, el presidente catalán se acercó a saludar al rey en el hotel W y charlaron brevemente.

Además, este gesto de los indultos también supone restar munición, según fuentes socialistas, al relato del independentismo de que España es como Turquía. Un mensaje de un país diferente al que pintan en Esquerra y, especialmente, en Junts y la CUP. Con otro que se está hilvanando estos días: también a Cataluña le va mejor económicamente de la mano de España. Acabar con ese “España nos roba”. 

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Pere Aragonès y Felipe VI

De hecho, uno de los mayores respaldos que han llegado al Gobierno en este complicada operación viene de los empresarios (un sector siempre vinculado más a la derecha). Los empresarios catalanes se han pronunciado a favor, al igual que lo hizo Antonio Garamendi (CEOE), aunque haya intentado luego rectificar. No pasa desapercibido también el mensaje de colocar a catalanes por parte del Gobierno en puestos clave como Maurici Lucena, Marc Murtra y Alejandro Colldefors. Otra de las bazas de Sánchez es que tiene una sintonía real con el PSC, que cree en ese horizonte de convivencia con aires federales, con total complicidad con Miquel Iceta y Salvador Illa (que fue el más votado el 14-F).

Los empresarios esperan que un gesto como los indultos sirvan para calmar al independentismo, pero, sobre todo, para generar “estabilidad” en Cataluña y que vuelva a ser una tierra fértil para los negocios (la Comunidad de Madrid lleva tres años superándola como locomotora económica de España). A estas peticiones, se ha sumado también la Iglesia catalana, por lo que la derecha se ha quedado descuadrada con estos movimientos. Estos indultos han dado también un paso simbólico muy importante previo en el Congreso, al apoyarlos 190 diputados (el 55% de la Cámara Baja) y rechazando una proposición llevada por el Partido Popular. 

Un nuevo tiempo para Cataluña y España se puede abrir a partir de ahora. 



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