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28/04/2021 22:54 CEST | Actualizado 28/04/2021 22:58 CEST

Información y alienación

El síndrome de alienación parental no existe. Ni existía antes del programa de Rocío Carrasco, ni existe ahora tras la emisión de los capítulos programados hasta la fecha.

Mediaset
Rocío Carrasco durante el documental de Telecinco 'Rocío. Contar la verdad para seguir viva'.

Informar sobre violencia de género es algo más que abordar casos en los que una mujer haya sufrido esta violencia, aunque la mujer sea una referencia para la inmensa mayoría de las mujeres que viven esta violencia tras las paredes del silencio y el anonimato.

Abordar los casos que por sus características o sus protagonistas tienen un impacto social importante, sin duda ayuda a conocer una violencia definida por lo contrario, es decir, por la invisibilidad, la justificación, la contextualización, los estereotipos… Todo lo que sea ayudar a romper con esa construcción social machista que define la violencia contra las mujeres como normal, y la plantea como un instrumento adecuado para que los hombres resuelvan los “problemas” con el objeto de restaurar el orden alterado por las mujeres, es bienvenido. Pero debemos evitar que una información confusa se vuelva en contra del objetivo, y que en lugar de concienciar sobre la violencia de género sirva para consolidar algunos de los mitos que la acompañan.

Es lo que hemos comentado sobre la docu-serie de Rocío Carrasco y la libertad que tiene para hablar de su historia, con todas las consecuencias y efectos que conlleva.

Pero al mismo tiempo también hemos alertado de algunos elementos que deben de ser cuidados si el objetivo es la información.

Entre estos elementos destacan cuatro:

1. Por un lado, está el efecto plató contemplado en el propio diseño del programa, y los comentarios y derivas que surgen en ese escenario.

2. Por otro, está la posible instrumentalización del testimonio con objetivos diferentes al análisis y conocimiento de la violencia de género.

3. En tercer lugar nos encontramos con la posibilidad de reducir gran parte de la violencia de género que existe en la sociedad al caso individual, es decir, a las circunstancias de quien relata la historia apartándola del resto de casos que se producen en contextos diferentes.

4. Finalmente, está la propia respuesta generada por el tipo de formato, una respuesta que surge fundamentalmente de lo emocional, no desde lo cognitivo, lo cual produce un impacto amplio e intenso, pero de corta duración.

Además de estas cuatro grandes referencias que han de ser tenidas en cuenta, debemos unir otro factor importante, esencial, como es evitar que las cuestiones abordadas en el relato y la información actúen contra la violencia de género y sus víctimas. Si se hace así, en lugar de informar sobre violencia de género se estará hablando de un caso puntual en el que está presente esta violencia, pero distorsionando y confundiendo sobre su realidad, al tiempo que se potencia parte del mensaje que el machismo utiliza para desvirtuarla y negarla.

Y es lo que está pasando con la referencia específica al “síndrome de alienación parental” (SAP) en la hija de Rocío Carrasco, Rocío Flores, producido por el padre. Un hecho que la propia madre relata de forma más o menos directa o indirecta, pero que después se encargan de repetir y confirmar de manera explícita en diferentes platós de la cadena, incluso por personas que son presentadas como expertas en violencia de género.

No podemos caer en la trampa del machismo que lleva desde 1985 intentando que se reconozca el síndrome de alienación parental

El SAP no existe. Ni existía antes del programa de Rocío Carrasco, ni existe ahora tras la emisión de los capítulos programados hasta la fecha. Y no existe con independencia de que se diga que lo produce una madre sobre sus hijos e hijas, o que lo hace un padre.

No podemos caer en la trampa del machismo que lleva desde 1985 intentando que se reconozca el SAP como una entidad clínica diagnóstica, y que ha estado trabajando sin pausa para que se incorporará a la última clasificación de enfermedades de la OMS, la CIE 11, sin que finalmente lo haya conseguido.

El 80% de las mujeres salen de la violencia de género por la separación

Prácticamente, el 80% de las mujeres salen de la violencia de género por la separación, y tras ella los hijos e hijas que han vivido la violencia y el drama que conlleva, cuando ponen distancia al padre maltratador muestran rechazo hacia él, motivo por el que no quieren verlo ni compartir el tiempo con él. Esta es la causa más frecuente del rechazo hacia un padre, pero el modelo de sociedad y la respuesta institucional, en lugar de estudiar qué hay detrás de esa conducta, hace una especie de cortocircuito y concluye que se debe a que la madre “aliena” a los hijos e hijas para que odien al padre. Todo ello refleja una reactualización del mito de la mujer perversa, sin detenerse a considerar que, además, es imposible conseguir ese resultado en el tiempo y en las circunstancias que caracterizan las relaciones paterno-filiales tras la separación.

La violencia no es la única causa de rechazo parental, y cuando esta se produce suelen aparecer factores de diferente tipo, incluyendo la actitud de padres y madres contra el otro progenitor, las complicidades con el progenitor custodio, la permisividad o rigidez en las relaciones... Por eso, cuando se produce un rechazo no se puede concluir que se trata de una alienación y dejar de analizar a fondo las circunstancias que pueden causarlo, y menos aún hacerlo poniéndole nombre de una entidad clínica que no existe, como es el SAP.

Que haya científicos y profesionales que defiendan la existencia del SAP no significa que la comunidad científica lo admita, ni que pueda ser utilizado; también hay científicos que, por ejemplo, defienden que la homosexualidad es una enfermedad y no por ello se considera como tal.

Si se dice que la docu-serie de Rocío Carrasco es una referencia en la que muchas mujeres se ven reflejadas, y que gracias a ella están tomando conciencia de la violencia de género que sufren, lo que no se puede es ir en contra de las víctimas y de la propia violencia de género dando carta de naturaleza a uno de los argumentos que más utilizan los maltratadores para amenazar a las mujeres y continuar dañándolas tras la separación, como es la aceptación del SAP.

Al final el caso de Rocío Carrasco quedará atrás, como quedó en gran medida el de Ana Orantes, el de Svetlana Orlova, el de Marta del Castillo, el de Diana Quer o el de Laura Luelmo, pero el SAP y el mito de manipulación de las mujeres, que siempre han estado presentes como parte de la cultura androcéntrica, permanecerán, y lo harán con más intensidad si ahora se le da carta de naturaleza.

Al abordar la violencia contra las mujeres se debe cuidar mucho el contenido y los argumentos, y evitar que la información se convierta en alienación sobre la propia violencia de género.

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