INTERNACIONAL
21/04/2021 11:36 CEST

Isabel II celebra su 95 cumpleaños marcado por el luto

Y sin ningún indicio de que vaya a abdicar.

WPA Pool via Getty Images
La reina Isabel II

La reina de Inglaterra celebra este miércoles su 95 cumpleaños en uno de los momentos más delicados de todo su reinado, marcado por el luto de la pérdida del príncipe Felipe de Edimburgo, pero aparentemente sin ningún indicio de que vaya a abdicar.

Isabel II nació el 21 de abril de 1926 y, a pesar de no estar destinada a ser reina, ya se aproxima a las siete décadas en el trono. La coronación le llegó a los 25 años, tras el fallecimiento prematuro de su padre Jorge VI y hasta el momento, ha visto pasar 15 primeros ministros por Downing Street.

Este es un claro reflejo del papel que ha jugado en el Reino Unido, cuyas riendas cogió con los ecos de posguerra aún latentes y que ahora hace frente a una pandemia sin precedentes.

Además, según una encuesta publicada por YouGov a mediados de marzo, ocho de cada diez británicos siguen teniendo una buena imagen de la reina y la sitúan como el miembro de la familia real más popular.

El príncipe Carlos es el siguiente más querido, ya que cuenta con el respaldo del 57% de los ciudadanos. Con 72 años continúa esperando la corona que, salvo sorpresas, no llegará hasta el fallecimiento de su madre, tal como ella misma ya advirtió en una ocasión. Isabel II ya lo tenía claro desde joven, cuando aseguró que sería un trabajo “de por vida” y parece dispuesta a cumplirlo.

La reina solo ha aceptado hasta ahora conceder algo más de protagonismo público a sus herederos y Carlos y Guillermo son ya rostros comunes en actos reservados a la realeza. Sin embargo, durante este último año, ha permanecido prácticamente recluida debido a la pandemia de coronavirus, incluso después de vacunarse.

En la misma encuesta de YouGov, recogen que son muchos los ciudadanos que quieren que continúe en el trono aunque pierda facultades, un 47%, seis puntos por encima de aquellos que abogan por que se retire.

Adversidades

Isabel II ha tenido que enfrentarse a retos procedentes de dentro del palacio, es decir, de su propia familia. En los años noventa se produjo el divorcio de su hijo mayor y posteriormente el fallecimiento de exnuera, la princesa Diana.

Las últimas adversidades han tenido como protagonista a su nieto Enrique. Él y su mujer, Meghan Markle, renunciaron a seguir formando parte de la casa real británica y trasladaron su vivienda a Estados Unidos por causas que ellos mismo explicaron en una entrevista televisada. En ella relataron la situación de discriminación e incluso racismo dentro del Palacio de Buckingham.

A esto se ha sumado ahora el fallecimiento del príncipe Felipe, que murió el pasado 9 de abril a pocos meses de cumplir los 100 años de edad. El funeral tuvo lugar en la capilla de San Jorge del castillo Windsor y logró reunir a todos los miembros de la realeza, aunque muy marcado por las restricciones de la pandemia.

Con estos antecedentes llega a su nonagésimo quinto cumpleaños, marcado de nuevo por la discreción. Como ocurriese en 2020, en plena primera ola de contagios de la pandemia, el Ministerio de Defensa ha confirmado que no habrá salvas de cañón en Hyde Park ni en la Torre de Londres, en esta ocasión por el reciente fallecimiento del duque de Edimburgo.

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