INTERNACIONAL
13/05/2021 06:11 CEST | Actualizado 13/05/2021 06:26 CEST

Israel y Hamás intensifican los ataques y la tensión se extiende a las ciudades mixtas

El conflicto deja ya 67 palestinos muertos y siete israelíes desde el lunes.

Ashraf Amra/Anadolu Agency via Getty Images
Humo y llamas tras los ataques aéreos en la ciudad de Gaza.

Las tensiones aumentan en la tercera noche de conflictos entre Israel y Hamás. El Ejército israelí ha informado de que las milicias palestinas de la Franja de Gaza han lanzado unos 1.500 cohetes desde el lunes, de los que cientos fueron interceptados y 350 cayeron dentro del enclave. Desde el comienzo de los enfrentamiento han muerto 67 palestinos, 17 de ellos niños, y siete israelíes. Mientras, el conflicto se extiende a las ciudades mixtas de Israel con linchamientos entre judíos y árabes. 

En la madrugada de este jueves las milicias de Gaza continuaron lanzando proyectiles, que volvieron a hacer sonar las alarmas antiaéreas en la ciudad de Tel Aviv y que por primera vez en años llegaron a ciudades del norte de Israel. El Ejército israelí, por su parte, informó de que bombardeó “edificios estratégicos” del movimiento islamista Hamás, que controla de facto la franja, y que asesinó a milicianos de la organización.

Estos intercambios de fuego representan la continuación de las hostilidades en la zona, que comenzaron el lunes por la tarde y que, después de tres días de ataques incesantes, encaminan este enfrentamiento a una guerra.

Ni Israel ni las milicias palestinas mostraron este miércoles contención alguna, pese a la muerte de civiles y a las numerosas llamadas internacionales al cese de la violencia, e intensificaron durante este tercer día los ataques. La embajadora de Israel en España, Rodica Radian-Gordon, aseguró este mismo miércoles que la escalada ha llegado a una situación “extrema” e “inimaginable”, que implica que “ya estamos casi en una guerra”.

Sería la cuarta en algo más de una década. Las tres guerras anteriores, de 2008, 2012 y 2014, se saldaron con miles de muertos y heridos, especialmente en el lado palestino. La más sangrienta fue la última, con más de 2.200 víctimas fatales palestinas y 73 israelíes.

Linchamientos en las ciudades mixtas

El conflicto entre israelíes y palestinos se ha extendido a distintas partes de Israel, como la ciudad de Lod, cuyos ciudadanos judíos y árabes se enfrentan desde hace días en lo que el alcalde describió como una “guerra civil”. 

“Nada justifica el linchamiento de judíos por parte de árabes y nada justifica el linchamiento de árabes por parte de judíos”, ha señalado el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sobre los incidentes.

Cientos de árabes israelíes (autóctonos o descendientes que se quedaron tras la creación del Estado de Israel en 1948) salieron a las calles a reclamar lo mismo que reclamaban los cohetes de Gaza: el fin de la represión en Jerusalén Este ocupado y en especial contra los disturbios en la mezquita de Al Aqsa.

Si bien los enfrentamientos en Jerusalén han aminorado desde entonces, las protestas no han parado de crecer, sobre todo en Lod, donde un manifestante árabe murió el lunes por disparos de un ciudadano judío que intentó evitar que la muchedumbre atacara vehículos y residencias en su calle. A partir de ese incidente, lo que hasta ahora era una convivencia relativamente cordial ha devenido en una situación de violencia identitaria entre vecinos.

Residentes judíos dijeron que la población árabe atacó la noche del miércoles sinagogas, vehículos y residencias de su propiedad, mientras que fieles musulmanes denunciaron la quema de sus vehículos y ataques de grupos judíos religiosos, tanto en las calles como dentro de una mezquita. 

La ciudad amaneció el miércoles en estado de emergencia, con cientos de policías enviados como refuerzos desde distintas partes del país. Desde esta noche ha regido un toque de queda y está prohibido el acceso a la ciudad, pero esto no ha impedido nuevos ataques entre los vecinos. 

Los incidentes se han repetido en otra ciudades mixtas, donde viven miembros de ambas comunidades, como Bat Yam, Acre, Tiberias y Jaffa, entre otras. Un portavoz de la Policía informó de que decenas de personas resultaron heridas durante los disturbios, incluyendo 36 miembros de las fuerzas de seguridad.

Las imágenes de dos linchamientos, uno en Bat Yam y otro en Acre, recorrieron las redes sociales, en el primer caso un árabe y en el segundo un judío, siendo atacados por un grupo. Ambas víctimas se encuentran en estado grave.

El presidente israelí, Reuvén Rivlin, describió los incidentes como “una guerra civil sin razón”, y pidió a las autoridades locales y religiosas que intervinieran para detener la violencia.

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