INTERNACIONAL
03/09/2019 18:38 CEST

Johnson pierde la mayoría parlamentaria... ¿y ahora qué?

¿Elecciones sí o elecciones no?

Nuevo episodio dramático en la historia del Brexit en Reino Unido. Por si la situación no fuera lo suficientemente compleja ya, el primer ministro del país, el conservador Boris Johnson, ha perdido este martes la mayoría parlamentaria en la Cámara de los Comunes al pasarse un diputado ‘tory’ al Partido Liberal Demócrata.

Phillip Lee, diputado desde 2010, ha anunciado el cambio de formación al estar en desacuerdo con la postura del Gobierno, que está “buscando de forma agresiva un Brexit dañino”, ha afirmado. “He llegado a la conclusión de que no es posible servir a mis votantes y a los intereses de mi país como miembro conservador del Parlamento”, ha sentenciado. “El Gobierno conservador está buscando agresivamente y sin escrúpulos un Brexit dañino. Está poniendo innecesariamente en riesgo vidas y modos de subsistencia”, ha denunciado el diputado, y ha señalado que esta deriva “pone en peligro la integridad de Reino Unido”. 

¿Qué supone esto?

Desde el punto de vista legislativo...

Johnson contaba hasta ahora con una mayoría escasa de un solo diputado, sumando a sus socios del Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte (DUP), por lo que el actual primer ministro y sucesor de Theresa May, queda ahora sin una mayoría determinante. 

Los ‘tories’ rebeldes y los liberales pueden ahora hacerse con el control de la agenda de la Cámara de los Comunes —normalmente en manos del Ejecutivo—. Esto les abre una oportunidad para debatir y votar este miércoles una ley que conmine al Gobierno a no acometer un Brexit salvaje, duro o a las bravas.

Diputados conservadores rebeldes y de la oposición han solicitado al presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, que acepte este martes la celebración de un debate extraordinario y dé luz verde a una votación al término de la sesión, un mecanismo inusual cuando no se trata de una iniciativa del Gobierno. 

Si Bercow admite la propuesta, como se espera, se votará esta noche (alrededor de las 22:00 hora peninsular española) una moción con la que los diputados tendrían vía libre para comenzar a tramitar la legislación contra un Brexit duro. 

Si sale adelante este texto legislativo, obligaría a Johnson a que antes del 19 de octubre llegue a un acuerdo de salida de la UE con Bruselas que sea refrendado por el Parlamento británico, o a que la Cámara apruebe un Brexit sin acuerdo con Bruselas. De no darse ninguna de esas dos condiciones antes del 19 de octubre, Johnson tendrá que dirigirse a las instituciones comunitarias pidiendo un aplazamiento de la fecha de salida del país de la UE (prevista para el 31 de octubre) al 31 de enero de 2020.

Si el resto de socios de la UE aceptan esa petición, Johnson tendrá que respetarla. Y si en Bruselas se acuerda ese aplazamiento, pero se sugiere otra fecha distinta al 31 de enero de 2020, el primer ministro deberá aceptarla durante los dos días siguientes a no ser que el Parlamento británico la rechace.

El problema es que...

Hasta ahora, Johnson ha insistido en que “bajo ninguna circunstancia” pediría a la UE una extensión para retrasar la fecha del Brexit. En ese caso, podría forzar unas elecciones generales (para alivio de muchos).

Pero, ¿qué probabilidades hay de que se convoquen elecciones?

Esa es la pregunta que se hacen ahora todos los británicos. Y la respuesta es: muchas. 

Si el Parlamento vota para impedir un Brexit salvaje y Johnson se niega a acatarlo, el primer ministro podría convocarlas de forma anticipada (según el calendario electoral, tocarían en 2022). 

Aunque esto no ocurra, existe otra vía que hace temer unas elecciones a la vuelta de la esquina. La oposición podría presentar una cuestión de confianza al Gobierno y, si la ganaran, Boris Johnson tendría 14 días para convencer a los parlamentarios para que respalden a su gobierno en una segunda votación. Si no lo logra, se convocarían (también) elecciones generales.

¿Cómo se convocan estas elecciones?

El Gobierno tendría que presentar una moción al Parlamento y al menos dos terceras partes de la Cámara —434 diputados— deberían respaldarla. 

Otra opción es que el primer ministro presente una ley que le permita convocar elecciones en una fecha concreta y, en ese caso, sólo tendría que respaldarla el 51% de los diputados. No obstante, también pasaría por la Casa de los Lores y estaría abierta a enmiendas.   

En caso de que Johnson esté súper, súper empeñado en tener elecciones, incluso el propio Gobierno podría plantear una moción de confianza, y la oposición tendría 14 días para presentar un gobierno alternativo antes de la convocatoria de elecciones.

¿Qué fechas se manejan?

Muchas. El 10 de septiembre se suspenderá el Parlamento y no se reabrirá hasta el 14 de octubre, tal y como solicitó Johnson. A partir de esa fecha, todo son especulaciones.  

Hay fuentes que hablan de unas elecciones a mediados de octubre y otras se van a después del 31 de ese mismo mes (algunos hablan de entre el 1 y el 5 de noviembre), cuando el país haya salido de la UE con un Brexit salvaje.

Pero, ¿los laboristas quieren elecciones?

Sí. Su líder, Jeremy Corbyn, aseguró este lunes que Reino Unido “necesita” unas elecciones, aunque matizó que su prioridad ahora era bloquear un Brexit a las bravas. 

Para Corbyn, la solución a todo este (interminable) embrollo es que sea “el pueblo” quien decida el desenlace, y eso tendría que ser en las urnas: “Es la gente, y no un primer ministro no electo, quien debería determinar el futuro de nuestro país”. 

¿Y qué dicen las encuestas? 

Según un sondeo de YouGov de este fin de semana, el Partido Conservador ganaría con el 34% de los votos, sacándole 12 puntos a los laboristas. Y, sin embargo, sería uno de los peores resultados del partido desde la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo con los datos de YouGov, el Partido Liberal-Demócrata quedaría en tercera posición, con el 17% de los votos, y el novísimo Partido del Brexit se llevaría el 13% de los apoyos.

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