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03/06/2019 12:51 CEST | Actualizado 05/06/2019 12:26 CEST

José Antonio Reyes y la irresponsabilidad

Considero una barbaridad la medalla de oro póstuma...

CRISTINA QUICLER via Getty Images
Capilla ardiente de Reyes. 

Para quien quiera evitar la lectura de esta columna empezaré diciendo que lamento la muerte de José Antonio Reyes, y mucho más la de su primo Johnatan, pero considero una barbaridad la medalla de oro póstuma que le ha concedido la Real Federación Española de Fútbol.

El futbolista, de 35 años y con tres hijos a su cargo, circulaba a 237 kilómetros hora. Prácticamente nadie de los que leen esto ha viajado en un coche a esa velocidad, tal vez lo hayan hecho en un avión pero en un coche no. Es el doble de la velocidad permitida en España y conlleva una multa histórica pero en este caso, en el que el conductor es un joven adinerado, la posibilidad de la multa no tuvo un efecto coercitivo. La pérdida de la vida de Reyes es dramática sobre todo por las tres criaturas que deja y el duelo de su pareja y familiares, lo cual me hace pensar como padre y  preguntarme: ¿iría yo a esa velocidad, me jugaría la vida tonta e irresponsablemente teniendo tres hijos? Yo no lo haría ni le puedo pedir a los demás que no lo hagan pero sí lamentar que, en su irresponsabilidad se haya llevado a uno crío de 22 por delante y haya dejado a otro al borde de la muerte. Todavía hay que celebrar que nadie se pusiese en su trayectoria; un Mercedes con un peso cercano al doble del de un utilitario normal, a 237 km/h, es peor que un misil.

Lo lógico en un caso tan terrible es que la DGT dejase pasar el duelo y pidiese permiso para utilizar la tragedia como ejemplo en sus campañas, para explicar que esto es lo que no se debe hacer al volante, que te matas tú y matas a los demás. Tal vez hubiese salvado alguna vida como ejemplo de lo que no se debe hacer, pero no. Lo primero que ocurrió, pasadas unas horas, es que la RFEF ha concedido la medalla de oro a título póstuma al fallecido futbolista, dejando ver la posibilidad de que se utilice como ejemplo de lo que se debe hacer. Nada que objetar pero ¿era el momento? Cuando se sabe que alguien ha muerto de forma tan irresponsable, dando un ejemplo tan negativo, matando al copiloto y dejando casi cadáver a un tercero ¿es una condecoración oportuna? Y, sobre todo ¿son estos los valores que debe defender la Real Federación Española de Fútbol? Nadie podrá afirmar eso pero algunos pensaremos en qué valores defiende y tal vez descubramos que son los bursátiles.

Cuando se sabe que alguien ha muerto de forma tan irresponsable, dando un ejemplo tan negativo, matando al copiloto y dejando casi cadáver a un tercero ¿es una condecoración oportuna?

El fútbol es un deporte de equipo que debería potenciar la amistad, el compañerismo, la superación y la armonía pero cuando nos estamos encontrando semana tras semana a padres peleándose en campos de fútbol infantiles tal vez habría que pensar en el ejemplo que dan los mayores. El futbolista hoy no es el discreto ídolo de nuestra infancia, es un tipo de éxito que maneja un coche de los que pueden correr a 237 kilómetros por hora. Es alguien que, pese a no ser ese su oficio, se prodiga en medios y dice lo que se le ocurre sin importarle las consecuencias, ahí están Cristiano Ronaldo o Piqué. No digo que los futbolistas de hoy estudien a Gramsci o a Sócrates, pero es que si ponemos a la plantilla de un equipo de primera división mezclada con los participantes de Mujeres y Hombres y Viceversa no los podremos distinguir.

Habrá quien considere que, hablando de la muerte de una persona, este último párrafo es irreverente. No lo es, ya he dicho que lamento la muerte de Reyes pero era un personaje público y eso conlleva una responsabilidad de cara a los miles de niños que tienen su camiseta o su póster en casa. Hay que explicarles que era un futbolista de fantasía pero murió por un comportamiento irresponsable que tuvo graves consecuencias para su familia y hay que explicarles que el fútbol es el juego que aman, no lo que representa la RFEF que no es otra cosa que negocio.

Cañizares, conductor de rallyes, es un buen padre y un hombre responsable que dijo la verdad y por eso lo machacamos.

Finalmente una reflexión sobre el tipo de sociedad que construimos. En el silencio que ocultó durante las primeras horas la irresponsabilidad de Reyes apareció la sensatez de Santiago Cañizares, exportero internacional. A su comentario respetuoso, medido, prudente y certero, siguió una oleada de fuego y furia en el que, con tal de defender a Reyes por encima de todo, insultaron al exportero del Valencia llegando a utilizar la trágica muerte de su hijo con tal de desacreditarlo. Cañizares, conductor de rallyes, es un buen padre y un hombre responsable que dijo la verdad y por eso lo machacamos.

No nos convirtamos en un país de hooligans, por favor, que se acaban de ir los ingleses de Madrid.

 

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