POLÍTICA
16/02/2020 10:09 CET | Actualizado 16/02/2020 21:48 CET

Ábalos, el sanchismo hecho carne

Así es el ministro de Transportes, hombre de confianza del presidente y en mitad de la diana política por su encuentro con Delcy Rodríguez.

EFE
Imagen de archivo de Ábalos

Apenas tenían trato. Pero un día Pedro Sánchez se plantó delante de José Luis Ábalos en el Congreso y le confesó que se iba a presentar para ser secretario general del PSOE. Quería su apoyo. El diputado valenciano se quedó muerto y estupefacto. “Acaba de llegar y ya quiere ser el líder”, pensó.

Le dio vueltas unos días y decidió apoyarlo. Vio en él un a nuevo Rodríguez Zapatero. Creía que era lo que necesitaba el electorado socialista. Corría el año 2014. Pero no auguraba lo que pasaría luego: los barones se echarían como buitres al poco tiempo sobre el neófito líder. Hasta aquel fatídico Comité Federal, con el ejército hambriento comandado por Susana Díaz y obligando a Sánchez a dejar Ferraz.

Parecía un cadáver político. Casi todo los cargos le daban la espalda. Pero Ábalos (Torrent, Valencia, 1959) se mantuvo firme y fue de los pocos que siguió apostando por él. Nacía el sanchismo de pura raza junto con la hoy portavoz en el Congreso, Adriana Lastra. Una guerra que nadie esperaba que ganaran y él ejerciendo como coordinador de la campaña de las primarias.

Tiempos muy duros en el socialismo, de los que parece que han pasado décadas. Y ahora vive otra vez momentos muy complicados Ábalos, envuelto en la polémica por su encuentro con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el aeropuerto de Barajas. Un opaco episodio por el que la oposición se ha lanzado a su cuello. Todavía resuenan los gritos de “dimisión, dimisión” de media Cámara durante la sesión de control al Gobierno. Era la pieza escogida a acribillar en los primeros compases del Ejecutivo de coalición.

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Sánchez y Ábalos, en una reunión del Comité Federal

“Satisfecho”, pero “molesto”

¿Pero quién es realmente Ábalos? ¿Cómo hay que entender su figura? ¿Qué hay detrás? Un político que siente estos días el calor de su partido y recibe el apoyo cerrado de Pedro Sánchez, a la vez que ve con disgusto cómo se dibuja por parte de sus enemigos la figura de un casi un matón de barra y un ‘palillero’.

Él mismo ha reconocido en el Congreso que ha cometido errores de comunicación al dar diferentes versiones del encuentro, pero entiende que ya se ha explicado todo. Su justificación: consiguió que Rodríguez no entrara en territorio Schengen y evitar un conflicto diplomático. “Está satisfecho de la comparecencia del Parlamento”, comentan a El HuffPost fuentes cercanas al ministro, que agregan que “considera que dio cumplidas explicaciones”. “Bien, vamos”, apostillan.

Una de las sensaciones que tiene Ábalos durante estos días, confiesan fuentes de su entorno, es la “sorpresa” por la “desproporción” con la que, a su juicio, está siendo tratado este asunto. Tanto él como Sánchez no esperaban que este tema siguiera “creciendo” y les llama mucho la atención que continúe la polémica. Él rechaza dimitir y ha recibido del presidente un apoyo cerrado: “Evitó una crisis diplomática”. “Quizá en un ambiente político más sano y mediático se no se hubiera desbocado tanto”, reflexionan en su círculo.

Está muy sorprendido por el recorrido de la noticia, no esperaba esa desproporción a su juicio

Ábalos, a pesar de las dudas y críticas, se ha encontrado con todo el socialismo volcado con él. Los diputados de su grupo se levantaron a aplaudirle tras la tensa interpelación que tuvo con Cayetana Álvarez de Toledo (PP). Uno de los parlamentarios del PSOE lo recuerda así: “Lo he visto conocedor de que contaba con el apoyo del partido, pero también muy molesto por la utilización de la derecha”.

Eso sí, fuentes de Ferraz creen que el apoyo ha llegado más desde el partido que de los compañeros de Ábalos en el Gobierno. La dirección se ha volcado en defenderlo, ha hecho campaña en redes sociales y hasta emitió un comunicado la Ejecutiva para cerrar filas con el ‘número tres’.

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Grande-Marlaska y Ábalos, durante un Pleno en el Congreso

Detrás de ese ‘calor’ socialista está su carácter, relatan varias fuentes consultadas del Gobierno y del PSOE. Una persona muy próxima hace esta radiografía: “Un tipo que en un primer momento parece frío. Luego te das cuenta de que tiene algunas virtudes que lo convierten en una persona muy querida. Genera fidelidad y lealtad, es un tipo que nunca deja tirado a nadie. Tiene carisma, capacidad de liderazgo, gran capacidad de análisis político. Combina bien la fuerza de la convicción con la capacidad transversal de llegar a acuerdos”.

Esta imagen contrasta con la lluvia de críticas que ha llegado durante estos días por sus rivales por el tono empleado. “Un chulo”, como dice un diputado del PP. Y un miembro del equipo de Pablo Casado que lo conoce desde hace años indica: “Es un tío bueno políticamente hablando, rápido en la tribuna, pero se ha pasado de listo con el tema de Delcy y tiene un problema muy grave que, tarde o temprano, le dará dolores de cabeza mayores de los que ha tenido hasta el momento”.

En el PP lo ven como un chulo, los suyos dicen que es ironía

Pero los suyos lo defienden: “Es irónico, no es un tono despectivo, lo quieren pintar así. La desproporción es lo que le ha llevado a levantar la voz”. Y lamentan fuentes de su entorno: Está la sensación de que se intenta acuñar la imagen de palillero, de barra de bar. “Tiene 60 años, lleva fumando desde los 15, tiene la voz así”, resumen.

Esa imagen también va muy asociada a su papel como secretario de Organización del PSOE, el hombre que maneja todos los hilos del socialismo. Y algunos en el partido lo acusan de haber laminado la crítica interna. Sus partidarios rechazan esto y dicen que precisamente llegaron al poder en Ferraz por primarias y con el objetivo de dar más voz a los militante. Además, indican fuentes cercanas a Ábalos: “La gente también cuando se da cuenta de que hay poder es normal que baje las críticas”. Y lo dicen de un hombre que sabe bien lo que han sido los aparatos y sus mecanismos que lo laminaron durante años en Valencia: “Siempre ha ido a la contra de todo”.

Le irrita esa imagen de palillero y barra de bar que está vendiendo la derecha

Ábalos está considerado como uno de los grandes fontaneros de Sánchez, un dirigente al que recurre el líder para resolver problemas complicados. Y con un enorme poder. “Por eso lo han puesto en la diana: hombre fuerte del PSOE y en el Gobierno. Si hieren a una persona de este peso, ya es una gran victoria”, señala una persona del entorno del ministro. “Con una semana con datos de paro y económicos cuestionables, la oposición ha obviado todo y se ha centrado en él. Es la pieza que quieren cobrarse”, añade.

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Ábalos, en el Congreso

¿Y cómo está anímicamente? “Lo veo fuerte”, añade una persona que lo trata a diario: “Han puesto toda la carne en el asador y están fallando en lo fundamental que es en hacer oposición”. “Daño no le han hecho, está más que respaldado”, agrega.

Otro socialista que lo conoce desde hace mucho tiempo indica: “Si alguien lo da por amortizado, es que no lo conoce. Es muy resistente, es capaz de aguantar, lleva toda la vida en esto. Conoce también muy bien a los medios de comunicación. Es una persona que ha estado en mil batallas y siempre ha acabado flotando. Mira dónde está”.

Ese respaldo llega desde el mismísimo presidente del Gobierno. La confianza es máxima entre los dos. Política y personalmente. Una imagen vale más que mil palabras. El pasado mes de diciembre le organizaba a Ábalos un cumpleaños sorpresa su mujer y, por supuesto, allí estaba el propio Pedro Sánchez con Begoña Gómez. En ese momento tan íntimo también participaba parte del círculo del Gobierno de hoy y del partido: Adriana Lastra, Santos Cerdán, María Jesús Montero, José Manuel Rodríguez Uribes, Félix Bolaños, Carmen Calvo, Magdalena Valerio… Pero también sus amigos valencianos desde hace más de treinta años.

Siempre hay leyendas sobre el núcleo más duro del poder. Y se escribe también mucho sobre sus rencillas. Fuentes cercanas al ministro y desde la propia calle Ferraz se desmiente que exista una mala relación entre Ábalos y el jefe de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo. “Esto va por temporadas, unos días dicen que es con Ábalos, otros que con Calvo, otros que con Lastra…”, señalan irónicamente.

Es más, indican personas cercanas a Ábalos, estos rumores son un “producto averiado”: fue él quien metió a Redondo en los maitines, es la persona que más hecho por integrar a un outsider en la dinámica del partido. De hecho, estaba invitado al cumpleaños, aunque al final no pudo ir.

Ha estado en mil batallas y siempre ha acabado flotando

Y también fuentes de la dirección ponen en valor que Ábalos tiene muy buena relación con Lastra y Calvo, desde las mismas primarias. Y eso que se produjo un cambio orgánico: normalmente el secretario de Organización suele ser el ‘número dos’, pero Sánchez creó una Vicesecretaría General para Adriana Lastra y, por tanto, el valenciano es el ‘número tres’. “Lo normal sería una competición, pero jamás se han pisado el rabo. Saben perfectamente el espacio de cada uno, nunca los verás discutir ni rollo de egos o de moverse las sillas. Jamás, jamás, jamás”, indican fuentes del núcleo duro de Ferraz.

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Ábalos, Narbona, Sánchez, Lastra y Calvo, durante la presentación de la campaña para el 28-A

Una sede socialista que no descuida Ábalos pero a cuya vida no le puede dedicar tanto tiempo desde que recibiera el encargo ministerial. En este tiempo  Santos Cerdán se ha convertido en su mano derecha allí y está llevando a pleno rendimiento del partido y sirve también de enlace entre La Moncloa y Ferraz para coordinar acciones.

Lo que señalan todas las fuentes es que Ábalos es un animal político, que primero estuvo en las Juventudes Comunistas pero pronto se afiliaría al PSOE. Y con una familia que le marcó: nieto de Guardia Civil e hijo del torero ‘Carbonerito’. Una de las personas más cercanas a Sánchez y Ábalos desde el tiempo de primarias lo expresa así: “Talante y mucha ideología. Tiene mucho armario ideológico. Su speech solo lo puede hacer una persona con fondo, muy leído en nuestros clásicos socialistas”. “Y, a pesar la imagen de grande, se emociona, ha llorado cuando bajábamos las escaleras de Ferraz tras los resultados diciendo ’cuánto hemos trabajado para esto”.

También se emociona en las grandes ocasiones y ha llorado alguna vez en Ferraz

Leído. Esa es otra de las palabras que se repite entre sus más cercanos cuando se pregunta por él. “Lo que más llama la atención es su biblioteca, es un lector apasionado”, recuerda una persona de su confianza. Este verano tenía entre manos los diarios de Gil de Biedma. Y, entre sus preferencias, el realismo mágico latinoamericano. También la música del otro lado del Atlántico le acompaña en su vida y la eterna voz de Chabuca Granda. Más pasiones: la escultura precolombina.

Y ante esa imagen incluso bruta que le dibuja la derecha, sus cercanos destacan asimismo que es muy puntilloso. Hay quien entre los consultados llega hasta destacar el buen gusto de la decoración de su casa. Le importa mucho el tema del orden, confiesa una fuente: “Lo lee todo, lo guarda todo, lo archiva todo”.

Lo que no tenía previsto leer todos los días era sobre su encuentro con Delcy Rodríguez. Y el final de esta noticia todavía no está escrita.

 

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