POLÍTICA
22/01/2020 11:02 CET | Actualizado 22/01/2020 14:55 CET

Trapero afronta la tercera jornada del juicio contra la cúpula policial

El exmayor afronta la última fase de su declaración.

EFE
Trapero en la Audiencia Nacional.

El ex mayor de los Mossos d’Esquadra José Luis Trapero ha afrontado este miércoles la última fase de su declaración en el juicio que se da cita esta semana en la Audiencia Nacional por rebelión en el proceso independentista catalán, contestando a las preguntas de su defensa, que tratará de puntualizar y contrarrestar al incisivo interrogatorio al que durante ocho horas le ha sometido el fiscal Miguel Ángel Carballo.

Trapero ha desvelado que, en una conversación con los comisarios superiores Ferran López y Joan Carles Molinero en la que valoraban cómo llevar a cabo el dispositivo, planteó que “lo razonable” era que, como máximo mando de los Mossos d’Esquadra, fuese él quien detuviera a Puigdemont.

“Me dijeron que no les parecía bien, que era mejor que yo me quedase en Egara (el complejo central de los Mossos d’Esquadra) y que ellos se ofrecían (a practicar la detención de Puigdemont)”, ha relatado Trapero.

El mayor ha detallado que, como eran conscientes de que se trataba de un tema de una “gran trascendencia”, dio indicaciones para que fueran los máximos mandos de los Mossos d’Esquadra los que asumieran las detenciones de los consellers: en concreto, dos comisarios por cada miembro del Govern o, como alternativa, un comisario y un intendente.

Además,Trapero ha enmarcado la actuación de los agentes del cuerpo policial durante el “procés” en en el nuevo protocolo que había adoptado unos años antes, por propia iniciativa y en cumplimiento de una resolución del Parlament, y que buscaba cambiar la imagen violenta con la que se le relacionaba.

La abogada del mayor, Olga Tubau, ha preguntado directamente este miércoles a qué se debió el “cambio de modelo policial”, a lo que Trapero ha respondido que se debió a dos factores, principalmente. Por un lado, ha explicado, el propio cuerpo había hecho una “reflexión” después de que a partir de 2010 se viviera una época “muy convulsa” en Cataluña, con “concentraciones y manifestaciones muy numerosas”, algunas de las cuales “derivaban en conflictos muy graves de orden público”.

Según el mayor, estos sucesos se producían porque en las protestas había “50 o 100 personas que se dedicaban a reventarlas”. “El cuerpo de Mossos, no sé si por impotencia, acababa disolviendo las manifestaciones y esto acababa afectando a personas que no la estaban liando. Había heridos y eso causaba incomprensión entre la ciudadanía. Y cada vez iba a más”, ha relatado.

Trapero no ha puesto ningún ejemplo concreto, pero en esos años de los que ha hablado tuvo lugar el asedio al Parlament de junio de 2011, cuando una concentración convocada por el movimiento 15-M derivó en un bloqueo que impidió el normal funcionamiento de la Cámara, ya que más de una decena de parlamentarios se vieron cercados por los manifestantes. Incluso, el entonces presidente catalán, Artur Mas, tuvo que acceder en helicóptero.

Este tipo de actuaciones de los Mossos d’Esquadra, ha apuntado el mayor, llevó a que hasta unos 60 agentes estuvieran imputados por su participación concreta durante las disoluciones de este tipo de manifestaciones.

Mediación

La “reflexión” surgida en el seno de la policía autonómica coincidió con la “actuación política” para atajar el problema, ha añadido Trapero. Así, en 2013 se aprobó una resolución en el Parlament que abogaba por “introducir la figura de la mediación en la gestión del orden público”, por lo que en los Mossos se empezó a “apostar” por unidades dedicadas a ello. Además, se aprobaron cambios en el material a utilizar, prohibiendo las pelotas de goma.

Inmediatamente después de dar esta explicación, la abogada ha querido saber si después de la masiva concentración del 20 de septiembre de 2017 ante la Consejería de Economía de la Generalitat el fiscal superior de Cataluña le reprochó la actuación de los Mossos, a lo que Trapero ha contestado que “en absoluto”.

El juicio comenzó el lunes, pero no fue hasta mediodía cuando Trapero empezó a responder al Ministerio Público, cuestionario que se alargó ese día hasta las siete de la tarde –con una pausa de hora y media para comer– y continuará hasta casi las tres de la tarde de este miércoles.

El interrogatorio del fiscal no ha dejado detalle sin aclarar acerca de todo lo ocurrido durante el verano y el otoño de 2017, pasando por su imputación en la Audiencia Nacional hasta la declaración unilateral de independencia (DUI) y la aplicación del artículo 155 de la Constitución, cuando él fue destituido al frente de los Mossos d’Esquadra.

Su relación con el expresidente Carles Puigdemont, la masiva concentración frente a la Consejería de Economía de la Generalitat el 20 y 21 de septiembre, la preparación del referéndum ilegal del 1 de octubre, su respuesta a las órdenes de Fiscalía y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), la relación con el coordinador del dispositivo policial, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, el día de la votación y el papel de los mossos, y el plan que dijo tener en mente por si había que llevar a cabo detenciones de los dirigentes de la Generalitat han sido los principales bloques temáticos en que el fiscal ha dividido su interrogatorio a Trapero.

En cada una de estas áreas, Carballo ha preguntado al mayor de los Mossos, que se enfrenta a 11 años de prisión por un delito de rebelión, por e-mails, comunicaciones de la policía autonómica, declaraciones públicas, órdenes de Fiscalía y autos judiciales sobre los que Trapero ha ido dando explicaciones sobre su papel durante el “procés”.

Un interrogatorio muy preciso y detallado, como reconocen en la defensa del mayor, mucho más incisivo que al que se sometió en calidad de testigo durante el juicio del Tribunal Supremo la primavera pasada, pero del que, en su opinión, ha salido airoso al haber aportado muchos datos y con el que ha tratado de demostrar que no estaba alineado con el proyecto independentista.

Puntualización y precisión

La defensa del exjefe de los Mossos, que ejerce la abogada Olga Tubau, utilizará su turno de preguntas, que no se prevé que se extienda más de dos horas, para intentar puntualizar o precisar algunos datos fundamentales que hayan podido quedar poco claros, aunque también recurrirá a alguna prueba de descargo que aún no haya salido a relucir.

Tras la intervención de Tubau, el mayor habrá finalizado su declaración ante el tribunal que le juzga y, tal y como ya anunciaron los magistrados el primer día, podrá sentarse el resto de la vista oral junto a su abogada por si ésta necesita consultarle alguna duda en las sesiones que están por venir.

Tras Trapero, será el turno de comparecer de la intendente de los Mossos Teresa Laplana, quien está acusada de un delito de sedición por su papel durante el asedio a la Consejería de Economía y por el que Fiscalía pide cuatro años de cárcel.

Photo gallery Trapero en la Audiencia Nacional See Gallery

EL HUFFPOST PARA EVO