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07/07/2020 08:57 CEST | Actualizado 07/07/2020 11:32 CEST

Un documento implica a Juan Carlos I en la gestión de una empresa que supuestamente escondió dinero de Arabia Saudí

El rey emérito figuraba como "primer beneficiario" de los casi 65 millones de euros y su hijo, Felipe VI, como "segundo beneficiario".

GTRES
El rey emérito Juan Carlos I, el 31 de agosto de 2019.

Un documento que publica este martes en exclusiva El Confidencial implica directamente a Juan Carlos I en la gestión de una empresa offshore que, supuestamente, sirvió para esconder cerca de 65 millones de euros de Arabia Saudí.

Como señala dicho medio, los estatutos de una sociedad panameña que se utilizó para controlar el dinero, Lucum Foundation, contienen la firma del rey emérito, quien figura como “primer beneficiario”. Su hijo, el rey Felipe VI, aparece como “segundo beneficiario”.

Lucum Foundation fue creada el 31 de julio de 2008 en Panamá por Arturo Fasana, un gestor financiero suizo que fue investigado en el caso Gürtel, y el abogado Dante Canonica. Según el documento, Lucum Foundation se constituyó para actuar como pantalla de una cuenta en Suiza en el banco Mirabaud.

Una semana después esa cuenta recibió una donación de casi 65 millones de euros procedente del rey de Arabia Saudí “en favor del rey de España”.

Dinero de por vida

En marzo de 2011, Fasana y Canonica dejaron constancia en un acta de que el titular de la empresa y de ese dinero era Juan Carlos I, con plenos derechos para “disponer libremente, durante su vida, de los activos de la fundación sin limitación alguna”. Si fallecía, el dinero debía ser conservado para el segundo beneficiario, su hijo, entonces príncipe de Asturias.

Eso sí, Felipe de Borbón debía respetar la voluntad de su padre y que los fondos fueran utilizados para “garantizar el mantenimiento de todos los miembros de la familia real española”, en especial de la reina Sofía y de sus hermanas, las infantas Elena y Cristina, y sus hijos. Si Felipe fallecía, quien heredase el trono pasaría a ser el tercer beneficiario.

La firma de Juan Carlos I figura en las tres hojas del documento. En 2012 la sociedad se disolvió sin que los fondos apenas hubieran sido tocados. Según El Confidencial, el rey emérito los transfirió a Corinna Larsen. El País publicó este domingo una declaración de ésta ante un fiscal suizo en la que afirmó: “Pienso que me ofreció ese dinero por gratitud y por amor”.

La Fiscalía del Tribunal Supremo asumió hace un mes la investigación del papel del rey emérito en la adjudicación a empresas españolas de obras del AVE a La Meca por presunto delito fiscal y blanqueo de capitales. No se le podría atribuir el supuesto cobro de comisiones, porque la investigación lo sitúa en 2008 (aún era el jefe de Estado y, por tanto, inviolable), pero sí investigar cómo se ha movido ese dinero desde su abdicación.

El Supremo se hace cargo así la investigación derivada de las diligencias abiertas en diciembre de 2018 por Anticorrpución para aclarar el destino de 80 millones de euros que según la empresaria Corinna Larsen, se habrían repartido entre otros el rey emérito por la adjudicación del AVE a La Meca a empresas españolas en 2011.

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