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03/12/2019 11:15 CET | Actualizado 03/12/2019 11:15 CET

Juego de poder en los escaños

En el arranque de la Legislatura se evidencia con total transparencia qué pinta cada uno dentro de su partido en base a la proximidad al líder.

EFE
El líder del Partido Popular, Pablo Casado (d) conversa con la portavoz de su partido en el Congreso , Cayetana Álvarez de Toledo (c) y el secretario general del PP, Teodoro García Egea (i) en el hemiciclo del Congreso

Ni su presunta buena educación, ni el respeto a la veteranía han evitado que Cayetana Álvarez de Toledo se aferrara al escaño al lado del líder para evitar que Ana Pastor la desplazara. Ha habido unos segundos en los que faltaba asiento para tanta cúpula en tensión, tres asientos que había que pelear para retratarse con Pablo Casado. Teodoro García Egea y Ana Pastor han entrado junto al líder, mientras Cayetana, sola en la bancada, esperaba que llegasen sabiendo quizá que estaban reunidos sin ella, que había estado atendiendo a algún medio. Su desazón era tal que nada más cruzar el grupo la puerta del hemiciclo ha bajado rauda para aparecer en la foto como si llegase junto a ellos.

¿Eso significa que sigue contando con la confianza absoluta de Pablo Casado cuando los hechos podían dar lugar a otras interpretaciones? La portavoz ha sido la protagonista del juego de sillas de la XIV legislatura que arrancaba hoy, único día en el que los sitios no están aun asignados. Una jornada en la que se evidencia con total transparencia qué pinta cada uno dentro de su partido en base a la proximidad al líder y las relaciones que se establecen entre grupos parlamentarios.

Así, Irene Montero y Pablo Iglesias se han sentado en la bancada socialista justo detrás de los ministros Isabel Celáa y José Luis Abalos. Como si estuvieran esperando que se levantase alguno para ocupar los puestos como nuevos ministros de esta legislatura. A su lado, también integrados entre los diputados de Pedro Sánchez, Alberto Garzón y Jaume Asens, gracias a la fraternal actitud de los diputados socialistas que les han cedido los cuatro sitios.

Poco antes de las diez, todo lo solemne que podía, ha entrado el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, seguido por sus ministros, también en escenificación de por dónde podrían ir los tiros de los supervivientes en el próximo Gobierno, aunque solo dos lo tienen claro: Carmen Calvo y Nadia Calviño. Al presidente le seguían Calvo, Isabel Celáa, María Jesús Montero y Calviño charlando, José Guirao y Teresa Rivera, hablando amigablemente, mientras el ministro del Interior, enorme sonrisa en la cara, Grande-Marlaska, saludaba aquí y allá. Eso sí, el ministro astronatura Pedro Duque aparecía tan perdido como siempre. Antes, ya estaban situados Ábalos y Margarita Robles. Ellos van por libre. 

Vox, que ha ocupado casi todos los escaños dejados por Ciudadanos, ha estado de vigía desde primera hora. No solo han copado las puertas del hemiciclo antes de las 8.30, cuando podían entrar a ocupar escaños, sino que ha estado pendiente toda la mañana de dar juego a las cámaras de fotos y las televisiones, dispuestos sus diputados a utilizar una institución que desprecian como instrumento de publicidad sin límite. Abascal, Espinosa de los Monteros y la diputada ‘broncas’, Macarena Olona, se han quedado un rato largo haciéndose la foto con el presidente de la Cámara por un día, el diputado añoso señor Agustín Zamarrón (PSOE).

Otros detallitos para el colorido, como el momento en que Abascal ha tendido la mano a Errejón y a este no le ha quedado otra que saludarle en la escalera; Adriana Lastra se ha dejado el tacón y una parte de su tobillo -a estas horas todo apunta a una lesión- cuando iba a votar, justo a tiempo de que el presidente en funciones, Pedro Sánchez, estuviera al quite para recogerla.

Desde la tribuna, uno de los presidentes en la sombra más agudos del PP, Carlos Aragonés, regresaba a la Cámara para hacerse todavía más presente entre el núcleo de confianza de Casado, que siempre ha contado con sus consejos.