Los tres supervivientes del Villa Pitanxo declaran en la Audiencia Nacional

Las familias insisten en la necesidad de bajar al pecio para recabar pruebas que aclaren las causas de la tragedia.
Familiares de los fallecidos en el naufragio del Villa de Pitanxo, durante un acto en Marín.
Familiares de los fallecidos en el naufragio del Villa de Pitanxo, durante un acto en Marín.
Javier Vázquez/Europa Press via Getty Images

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno interroga este lunes a los tres supervivientes del naufragio del Villa Pitanxo, el buque gallego que se hundió el 15 de febrero en aguas canadienses, incluido al patrón, a quien las familias de las víctimas quieren que se le prohíba volver a embarcar.

El capitán del buque, Juan Padín, está citado en calidad de investigado, mientras que su sobrino y el marinero Samuel Kwesi, nacional de Ghana, declararán como testigos.

Además de interrogarles, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 debe decidir si prohíbe de manera cautelar al patrón embarcar de nuevo en otro barco, como reclamaron las familias de los 21 marineros fallecidos, quienes ya han presentado una querella contra él, su sobrino y la casa armadora, Pesquerías Nores.

Avanza así la vertiente judicial del caso, mientras las familias insisten en la necesidad de bajar al pecio para comprobar su estado y recabar pruebas que aclaren las causas que desencadenaron una de las mayores tragedias de la navegación española, donde la Fiscalía vio indicios de, al menos, 21 delitos de homicidio por imprudencia grave y contra los derechos de los trabajadores.

Versiones contradictorias

El naufragio suscitó versiones contradictorias de los supervivientes ante la Guardia Civil: al principio el marinero Kwesi respaldó el relato del patrón y su sobrino, pero más tarde, tras denunciar presiones, declaró que, a diferencia de lo que estos sostienen, el motor del buque no se paró repentinamente, sino que las maquinillas que recogen el aparejo “dejaron de funcionar bien, tensando pero no recogiendo”, lo que provocó la escora del barco.

Relató que gritaron al capitán que soltara los aparejos, pero que se negó, y que después, con el buque muy ladeado, el motor se paró y se incrementó la escora de babor, y negó que el capitán ordenase ponerse los trajes de supervivencia, aunque él y su sobrino los llevaban.

Juan Padín sostuvo que el motor “se paró a las cuatro de la madrugada” y que las condiciones meteorológicas provocaron la sucesiva entrada de agua por la aleta de babor.

Dijo que ordenó a la tripulación que se colocara el traje térmico de supervivencia, el chaleco salvavidas y abandonaran el buque, y a las 4:24 horas realizó la llamada de emergencia. Su sobrino suscribe lo mismo.

Las declaraciones se producen en medio de un conflicto sobre quién debe asumir la competencia de esta investigación: la Audiencia Nacional cree que deberían ser los juzgados de la localidad donde radica el puerto base del buque (Marín, en Pontevedra), pero el juzgado de Marín discrepó, rechazó asumir la causa y la envió de vuelta a la Audiencia.